SEXO CON UNA MUJER EN LA PRIMERA NOCHE

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Enrique Perales

¡Vaya! Esto empieza a pintar bien ¿verdad? A ver como podemos empezar a entrar con el “material serio”… ¡Sexo con una mujer en la primera noche! No voy a demorar más que éstas tres primeras líneas en empezar a contarte el cómo: El cómo de… Lo triste que es llamar tu atención de esta forma, poniendo este título a éste articulo para que te dignes a pasarte por aquí con más interés del habitual, simplemente porque hayas visto un título que te invita a saber cómo acostarte con una mujer en la primera noche. Por eso mismo, porque sigues picando como un “canelo” cuando ves algo que promete sexo fácil, te voy a hablar (si te sigues dignando a leer) de lo esclavo de tu propia entrepierna que sigues siendo y que al igual que yo, como soltero treintañero, puedes llegar a ser si tienes una mala racha, o si te ves en un periodo de “sequía”.

Mira, seamos claros el uno con el otro: a todos nos gusta el sexo, eso es una verdad de Perogrullo, pero como probablemente te sientas como un capullo al haber picado con el título… Yo también hubiera picado ¡tranquilo! Lo que te quiero decir con esto, es que seguro que más de una vez, te has comportado ante una posible promesa de sexo, ya sea verdadera o falsa como un pene con patas. Lo real y lo jodido, es que muchas veces los hombres, demasiado a menudo nos comportamos así, como esclavos de nuestro pene cuando se nos cruza una imagen, una mujer guapa, o una posible o potencial pareja sexual… Bueno, una potencial pareja sexual puede ser cualquier mujer, dejémoslo en posible.

Lo peor, es que no hace falta tener un periodo de sequía sexual para pensar con la cabeza de abajo, y lo sabes bien. Me jode que esto sea así, porque es algo que muchas veces nos esclaviza o nos crea dependencia, el pensar con la polla y en más de una ocasión en la vida puede ser nuestro punto débil, o quizás aunque no lo sea, sí que nos pueden pillar por ahí para sacarnos algo. Este algo puede ser desde un bien o servicio, una venta, una compra, un contrato, un trato de favor, o lo que sea… No se trata de ser inmune ante un impulso que todos llevamos dentro, ya que si es común a todos nosotros, es porque va en nuestra propia condición masculina… ¡y a mucha honra! Se trata de saber poner el sexo en su lugar dentro de nuestra escala de valores. Ni por moral, ni por educación, ni porque no sea políticamente correcto, simplemente saber situarlo por nuestro propio bien, para nuestra propia libertad.

¿Por qué crees si no que te ha llamado la atención el título de este artículo? Es normal, lo llevas dentro… Ellas lo saben y le sacan partido, desde luego que lo saben; lo saben los políticos, lo saben las empresas y sobre todo, los que trabajamos en el medio de Imagen y Publicidad. El sexo es un arma muy poderosa que te sitúa como víctima directa, si la tienes en el primer escalafón de tu orden de prioridades. Esto pasa siempre y cuando no lo veas como algo natural, siempre y cuando aceptes un precio por un intercambio sexual, sea del tipo que sea.

Como hombres hemos nacido libres, y así deberíamos seguir por siempre. ¿Llevas mucho tiempo sin sexo? ¿Y…? Que yo sepa sigues siendo la misma persona, y el cuerpo masculino no tiene muchos rincones, pero yo al menos prefiero masturbarme como un mono loco sexualmente escaso, antes que ponerme un precio. Te hablo así porque la escasez te lleva a rebajarte mucho, te lo digo en primera persona por haber padecido esta “patología”. Y aunque tu sexo sea abundante, si lo sigues dejando como el Nº1 de tus prioridades, siendo el pene con patas, es probable que todos los golpes te vengan por ese mismo lado. El golpe siempre va a venir directo a tu punto débil, eso nunca lo dudes.

No piques hombre… Poner un gancho así es muy fácil, ya lo has visto. No te vendas por un estímulo, por un polvo, por una promesa sexual, por un “creo que esta tía al final caerá”, porque no debe ser así. No se trata de respirar hondo, ni de darte una ducha fría, ni de empezar a comportarte como un misógino, ya que estos comportamientos son de perdedores (sobre todo el último)… Ni mucho menos de luchar contra tu propia naturaleza. Se trata simplemente de ordenar tu escala de valores, de poner cada cosa en su sitio. Si de verdad nos domina el pene ¿Qué nos diferencia de un chimpancé aparte de que andamos erguidos? No les demos la razón a aquella y aquellos que se pretenden beneficiar de una condición que es pura y que es natural.
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