ROMANTICISMO vs. LENTEJAS CON CHORIZO


Llegábamos del teatro, y por la hora no nos había dado tiempo a cenar, por eso mismo yo tenía una pequeña sorpresita esperando en casa. Habíamos hablado de cocinar el domingo, por eso aparte de la compra normal tenía también para hacer lentejas con chorizo. Obviamente, las lentejas con chorizo no era la sorpresita romántica, pero… Cuando llegamos a casa, le dije que me esperara en la habitación, porque tenía algo de hambre mientras yo iba a la cocina y le traía una bandeja con uvas, fresas, nata, una botella de cava y dos copas, algo ligero y apetitoso, un menú ligero y seductor que anunciaba una noche especial. Entré en la habitación con aires seductores, muy seguro de que se le iban a poner sus preciosos ojos azules más brillantes aún, y que caería rendida ante este menú especial que implicaba pasión y erotismo. Me senté en la cama, le puse la bandeja delante… Yo ya estaba preparado para oír algo así como “¡Alaaaaaa… Qué bueno!”, pero… “¡Pon a remojo las lentejas!”. No me lo podía creer, la miré con incredulidad y pregunté “Pero… ¿Me lo estás diciendo en serio?... ¿Ahora?”. Ella respondió con urgencia “Si, ponlas ahora, porque sino mañana no podemos hacer las lentejas”. Igual como me había sentado, me levanté sin creerme todavía esa respuesta, y con ella fui a la cocina, pusimos una cacerola con agua y las lentejas en remojo, para el día siguiente. Después del ritual, volvimos a la habitación a disfrutar de las uvas, el cava y las fresas.

¿Quedamos pocos románticos? ¿Es práctico ser romántico? En realidad esta curiosa experiencia, tiene un trasfondo importante, acerca de lo que es importante o no en una relación de pareja. Para querer hay que tener la tipa llena… O mejor dicho, las relaciones aparte de sustentarse en el romanticismo, en los sentimientos, en las emociones, han de estar basadas o apoyadas por algo sólido, en especial cuando la persona a la que amamos es con la que queremos estar para el futuro. Cuando ya estamos hablando de una pareja en convivencia diaria, o de un matrimonio con hijos, estas cosas “se dan por hechas”. Con esto quiero decir que decir “te quiero” es relativamente fácil si lo sientes de verdad, porque es auténtico y porque te sale, pero hacerle unas lentejas con chorizo a la persona a la que quieres… ¿Estás dispuesto a ello? ¿seguro? ¿Estás dispuesto a darle tu apoyo siempre que le haga falta? ¿A estar cuando las cosas van bien y van mal? ¿A ir con ella al médico siempre que lo necesite? O a algo tan simple como ¿a mantener la casa decente y limpia para que la convivencia sea sana? ¿Aunque no te apetezca ni limpiar, ni cocinar, ni renunciar a parte de “tus vicios” para que la convivencia sea más fácil para ambos?

Las palabras se las lleva el viento, al igual que las buenas intenciones, los propósitos e incluso las emociones, porque vienen y van, pero son los hechos los que realmente cuentan. De ahí que uno de nuestros principios en las relaciones, sea el de “no mires lo que dice, sino lo que hace”. ¿A cuántas mujeres conoces hoy en día que estuvieran dispuestas a meterse en la cocina para hacerte comida para toda la semana? Te aseguro que es más fácil encontrar a una mujer que se acueste contigo en la primera noche. Así que para que alguien te haga la comida, o te ayude en casa, o te apoye económicamente, o decida convivir contigo a las duras y a la maduras, le has de importar realmente. De hecho, si lo hace, es porque le importas, ten eso bien claro. Muchas veces perseguimos “alegrías” u objetivos que son “pan para hoy y hambre para mañana”. El amor es muy concreto, las emociones y los sentimientos son bonitos… Si y hay que disfrutarlos, pero no se puede vivir solamente de ellas.

Yo supe que de verdad le importaba, el primer día que ella quiso hacerme comida para unos días ¿sabes por qué? Porque eso no lo hace alguien que no se preocupe por ti, o alguien que solamente está contigo porque se lo pase muy bien. Tenemos que aprender a leer las señales, no solamente cuando ella se toca el pelo, pestañea o se moja los labios… La vida es mucho más que esas minucias que podemos ver en cualquier momento. Miremos estos hechos, estos gestos, que son los que realmente tienen un valor, porque salen de dentro, de bien dentro. Lo menos que podemos hacer, es corresponderle a este amor tan concreto… ¿Que no es romántico? Pues que quieres que te diga, ninguna mujer había hecho algo así por mi antes, y por ese gesto, que tuvo esa vez y que sigue teniendo de vez en cuando, porque lo hace porque quiere y porque sale de ella, que es lo verdaderamente importante, a mi me ha ganado. Yo a una mujer así, la cocino, le hago plancha, le limpio los baños, le barro el suelo y lo que haga falta… ¡Es que ni me lo planteo! YO A UNA MUJER ASÍ, SI QUE LE DOY TODO, y no a una que me pone la sonrisita en un bar.

Fíjate en estos detalles para saber con quien estás o con quien quieres estar. Quedar para tomar copas, ir al cine, al teatro, a cenar fuera, puede hacerlo cualquiera mientras presenta a su pareja como “su novia”… Si, esa misma que de tanto ver Sexo en Nueva York, le ha entrado complejo. Igual le preguntas a la mujer a la que estás conociendo si sabe cocinar… ¡Y se ofende! O se piensa que eso es “trabajo de chachas”. CUANDO ENCUENTRAS A ALGUIEN QUE ES CAPAZ DE INVERTIR SU TIEMPO, SU ESFUERZO EN TI, si eres inteligente, le tendrás en cuenta. También tienes que saber qué es lo que quieres en una relación, “no le puedes pedir peras al olmo” (vaya con los refranes ¿eh? ¡Qué pesado que soy!). No te digo que ahora le hagas un examen a la mujer a la que ames, nadie tiene derecho a evaluar a una persona, pero fíjate bien en lo que sale de ella hacer o no hacer, para saber cuánto le importas, o qué da a cambio de lo que exige, ella seguro que ya lo ha hecho contigo.

Las uvas, las fresas y el cava están bien, pero no dan de comer, no son lentejas con chorizo.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.
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