¿QUIÉN TE HA DICHO QUE TENÍAS QUE SER UN HÉROE?

Fotógrafo: Chema Pascual

Un mes difícil, la verdad es que tal y como está el patio, con mil euros al mes, la posibilidad del desempleo, debido a la oleada de despidos que está sufriendo la empresa, y varios compromisos fijos como el alquiler del piso, dos facturas y una boda... Estás sentado frente al ordenador un domingo de madrugada, sin poder dormir y preguntándote cómo lo vas a hacer. Sin afeitar y con dudas, organizas el día de mañana a ver qué puede salir, y cómo te lo vas a montar con la compra y la comida... ¡Joder! Debería dejar de fumar.

Este puede ser el dibujo, que represente a un soltero que ronda la treintena, que vive ajustado o “al límite”, trabaja por cuenta ajena, con o sin pareja, pero que por el momento tampoco le va mal en un piso compartido, sin hipoteca, que esa es otra historia. Tal y como están montadas las cosas a día de hoy, es difícil brillar en una época así. Si hay algo que es importante para nosotros, es lograr nuestros objetivos, sentir que avanzamos cumpliendo metas, marcando tantos... Pero si no eres una persona con mucha iniciativa y al menos un poco optimista, si tiras más bien al conformismo, la situación actual te invita, a poco más que a quejarte en la barra de un bar apagando cigarrillos.

Por esto mismo y porque es bastante poco probable que nos toque la lotería para poder cumplir todos nuestros objetivos y proyectos sin ningún obstáculo, aparte de quejarnos y tomar cañas, hemos de preguntarnos QUÉ ES LO QUE REALMENTE PODEMOS CUMPLIR dentro del escenario presente. Normalmente la idea que tenemos de alguien de éxito es de alguien sobrado de pasta, al que le sale todo con dar una orden o con hacer una simple llamada… Pero a menos que seas un alto ejecutivo que viva en la ola, es poco probable que vivas como el puto amo. Tenemos también la idea del hombre al que siempre se le mira desde abajo, al que admiran los demás, al alfa, al líder, al héroe… Lo cierto es que estas figuras o estos roles quedan bastante lejos de la realidad para un hombre que se tiene que levantar todas las mañanas a las 7:00 para ir a trabajar.

Los objetivos a largo plazo pueden llegar a convertirse en meros sueños con el paso del tiempo, quedando tus sueños de grandeza en un mero comentario de barra de bar en plan “Si me tocara la lotería montaría tal negocio…” , “Si ganara más dinero podría irme de vacaciones a…”. ¿ASÍ VAMOS A ESTAR TODA LA PUTA VIDA? ¿HABLANDO Y ESCRUTANDO LO QUE PODRÍAMOS HACER SI…? Así podemos llegar a viejos sin haber hecho absolutamente nada, repitiendo frasecitas del estilo, de lo que hubiésemos hecho, si hubiésemos vivido otra realidad. La verdad es que la única realidad que hemos de vivir es la que tenemos enfrente, no la que nos imaginamos que tendríamos si nos tocara la lotería, o diéramos el pelotazo.

La transformación empieza por la pregunta de siempre: ¿QUÉ QUIERES REALMENTE? haciéndote esta pregunta con los pies en el suelo. Puedes hacer esto, o comparte un billete de lotería y cruzar los dedos. Para esto, te recomiendo encarecidamente que dejes de creerte las películas americanas en las que el protagonista siempre parece que lo tiene todo al alcance de la mano, porque pensar que para poder cumplir tus objetivos, has de tenerlo siempre todo a mano, es una anestesia muy fuerte que te condena a quedarte sentado, esperando a que pase algo.

Realmente lo único que podemos cambiar, por donde podemos empezar la transformación es en nuestros propios valores. No te voy a decir que montes una empresa si no tienes un euro, ni que te eches una novia guapa si no conoces a ninguna mujer guapa, ni que ganes más dinero trabajando, si es algo que quizás no depende del todo de ti. Si te voy a decir que apliques estos cuatro valores en cada cosa que hagas, LOS VALORES QUE REALMENTE SON CAPACES DE CAMBIAR LA VIDA DE UN HOMBRE DESDE DENTRO, los valores de nuestro nuevo Adán y de los cuales deriva todo lo demás:

INTEGRIDAD: Que cuando digas o creas algo de verdad, seas coherente con ello. Si lo dices, lo haces, se un hombre de palabra. La integridad comienza con ser fiel a uno mismo, con lo que cree, con lo que desea, con lo que dice y con lo que siente, a cualquier nivel. Nadie te está hablando de luchar en una batalla épica, ni de reconquistar el Reino de Valencia como El Cid, ni de salvar a una mujer de ningún peligro. Todo empieza por cumplir tu palabra y tus compromisos, todos aquellos compromisos que hayas adoptado libremente; con tu pareja, con tu familia, con tu trabajo y con tus amigos. ¿Te parece poco esto?

Ahora te voy a preguntar si conoces a muchas personas que sean siempre fieles a su palabra, coherentes con ella y responsables de sus actos. Hablamos de un hombre responsable que nunca culpa a nadie de lo que le pasa o de un fallo que haya cometido, un hombre que dice “mañana voy a verte” y realmente va a verte, un hombre que dice en su trabajo “Esto va a estar a las 12:00H” y realmente lo entrega en su plazo. Un hombre que siente atracción y que desea a una mujer y no espera en el banquillo “a que pase algo”, si no que va a por ella sin miedo, aunque no le salga siempre bien. ¿Cuántos hombres conoces así?

INTELIGENCIA: Aprender a pensar en el largo plazo y dejar de perseguir el beneficio inmediato o el caramelo. Aquí estamos hablando sobre todo de paciencia, de poner lo máximo de uno mismo, en lo que exclusivamente depende de ti, para dejar ya de poner la mano “a ver qué cae” esperando. Estamos hablando del hombre que sabe esperar, mientras está haciendo algo, no del que se queda sentado esperando, del hombre que sabe qué es lo que depende de él y lo que no. Un hombre que si tiene que buscarse la vida con otro trabajo lo hace antes de acomodarse, un hombre que antes de tomar una decisión la piensa antes de ejecutarla, un hombre que trata de prever las consecuencias directas e indirectas de las decisiones que toma en su vida, y que en un determinado momento, es capaz de apartar las emociones si es necesario, para poder decidir y ejecutar con la mente despejada.

AUTONOMÍA: Aquí hablamos del hacer las cosas a tu manera, de si tienes una idea, el ejecutarla independientemente de las voces que tengas alrededor. Hablamos de un hombre independiente que está seguro de si mismo y de sus ideas y que no pide permiso para realizarlas, que no funciona bajo la demanda ni de su pareja, ni de sus amigos, ni de su familia… Del que antes que pedir ayuda, intenta hacerlo y no espera sentado a que vengan a ayudarle. Del mismo que se puede equivocar, y entonces prueba a cambiar de registro, del que solamente pide ayuda si es realmente necesario. Hablamos del hombre que prefiere resolver sus problemas sin delegar en nadie, del que se hace responsable de su bienestar y nunca carga a los demás con lo que realmente puede hacer él mismo.

ESTATUS: Tu posición social es la que es, trabajas en lo que trabajas y vives de acuerdo a tus posibilidades. Aquí muchos pensarían en querer aparentar un estatus del que no se disfrutan o el tratar de estirar al máximo el sueldo hasta llegar a vivir por encima de sus posibilidades. En realidad el estatus tiene mucho más que ver con tu círculo social que con tu nivel económico, ya que es realmente el círculo social, tus amistades, tu pareja, tus clientes, tu círculo profesional, tus amigos de la universidad son el verdadero reflejo de tu estatus. Entonces estamos hablando de alguien abierto que es capaz de moverse en varios círculos, cuantos más círculos sociales te encuentres incluido, más acceso a bienes y servicios vas a tener acceso por nuevas amistades, esto es así. No todo se mide por el tamaño de la nómina o de tu cuenta bancaria. Aquí te citaré una frase que nos soltó nuestro profesor de Economía en la carrera: “No tienes que saberlo todo, ni tenerlo todo, pero si tienes que conocer a quien sabe y a quien tiene”.

¿No crees que repasando esta lista y llevándola fielmente a diario aplicando estos valores a tu vida, te empiezas ya a parecer a quien realmente quieres ser? No te hablo de parecerte a nadie que no seas tú, si no a desenvolver tu verdadero yo, aquel que sueñas de ti mismo. Quizás nunca seas un héroe, pero ¿quién dijo que tuvieras que serlo? A lo mejor no puedes “pegar el pelotazo” o lo intentas, pero no tiene por qué darse, al igual que no tiene por qué tocarte la lotería, pero vivir estos cuatro valores, depende única y exclusivamente de ti, y es aquí, donde tenemos nuestro margen de maniobra, donde si podemos actuar, y dejar de imaginar sueños hechos con castillos en el aire y princesas a las que salvar. Te diré que ya las princesas no quieren que se las salve de ningún peligro, ahora a nuestras queridas evas, lo que les gustaría encontrar, sería un hombre que fuese congruente con esos cuatro valores tan básicos. Un hombre que estuviera más pendiente de la congruencia con esos valores y consigo mismo, que de hacer cualquier tipo de malabarismo económico, seductivo o profesional para impresionarlas.

Quien te vende un cuento de triunfo, popularidad, éxito instantáneo de un día para otro… Todo ello para ser alguien, no es más que alguien que sabe dónde está tu debilidad y que pretende venderte un suelo empaquetado: ESO ES MENTIRA. Esta filosofía está basada en impresionar a los demás, en impresionarlas a ellas, en creer que para ser alguien has de resaltar sobre el resto. Cuando alguien pretende resaltar sobre los demás, es que necesita compensar algo que le falta, piensa en ello. Solamente tienes que ser tú, y recuerda que los valores de Adán, no se compran en ninguna tienda, has de vivirlos y desarrollarlos, porque ya los tienes dentro, son comunes y básicos, quizás solamente necesitas un empujón para despertarlos en tu vida cotidiana, ese será el verdadero cambio.

Hay cosas que se pueden comprar con dinero, pero ninguna de ellas te va a hacer ser un hombre verdadero, eso viene de dentro. Y creo que por el momento con lo que llevamos hablado, tienes trabajo para rato.
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