¿QUÉ ES LO QUE TE MUEVE POR DENTRO?

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Enrique Perales
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Muchas veces me encuentro con amigos cercanos, o con gente que me pregunta acerca de lo que sería mejor, según su situación, sobre todo en el tema pareja… Aunque todavía no hablaremos aquí de pareja, estamos verdes… muy verdes, antes tenemos que aprender a discernir qué es lo queremos realmente. La pregunta que me suelen hacer es ¿Qué hago? A lo que me veo obligado a responder “No te puedo decir lo que tienes que hacer, es tu vida… Te puedo explicar cuáles serían las consecuencias que te pueden acarrear varias opciones que pudieras tomar, pero nada más”. Cuando alguien te pregunta “qué hago” porque en ese momento no se ve con criterio para tomar una decisión, es porque realmente no sabe lo que quiere, y cuando alguien no sabe lo que quiere, es porque no sabe qué es lo mejor para él, o bien quizás lo sepa pero no tenga el valor suficiente para dar un paso que le pueda dar un cambio, sin saber cuáles serán los resultados de esa decisión a priori.

¿Por qué pasa esto? Porque no hemos identificado todavía cuáles son nuestros valores y nuestros principios. Quizás estemos siguiendo en lo cotidiano unos valores que en realidad no son los nuestros, por la propia inercia de nuestras amistades, nuestro trabajo, nuestra familia o nuestra pareja. Desde que somos pequeños y se nos educa, se nos inculcan valores no propios: por nuestros padres, por nuestros profesores, por nuestros abuelos… Estos valores nos sirven para empezar a desenvolvernos por el mundo, hasta que más o menos en la edad de la adolescencia entramos en ese popular y archiconocido periodo de crisis, en el que nos damos cuenta, que todos estos valores se nos han quedado pequeños. La típica frase del adolescente de “es mi vida” o “no te metas en mi vida” lo traduce perfectamente. Nos estamos empezando a independizar mentalmente de todo aquello que se nos ha inculcado, para poder formar una personalidad propia. Es la necesidad de tomar conciencia de uno mismo, de elegir cuáles son los valores que quieres que te guíen, qué es lo que quieres hacer con tu vida, quieres empezar a tomar tus propias decisiones.

De igual forma ya en la madurez, a pesar de que ya tengamos un criterio de valores, muchas veces estos no corresponden con la vida real y diaria que llevamos. Lo que se nos proyecta que debiéramos desear y consumir, suelen ser valores ajenos a nosotros mismos, movidos por intereses sociales y comerciales, que ante todo, lo que pretenden es que este sistema funcione: familia, trabajo, pareja, vivienda, sexo, consumo… ¿Es esto malo? Son valores que simplemente garantizan que un sistema funcione, no es ni bueno ni malo, simplemente no tienen por qué ser tus valores si tú no los has elegido libremente. Los puedes estar viviendo como propios cuando en realidad no lo son, y te recuerdo ¿Qué es lo que pasa cuando uno sigue valores que realmente no son los propios? ¿qué pasa cuando uno no actúa según sus propios principios y esquema? La palabra es incongruencia, incoherencia, contradicción, negación de uno mismo, a fin de cuentas proyectar el ser alguien que en realidad no eres.

Estos valores que en realidad no tienen por qué ser los tuyos, los estás viviendo a modo de traje de quita y pon, hasta que entras en tu casa, o hasta que caes en la cuenta de que en realidad estás viviendo una vida que no te gusta y que no quieres llevar. Por ello y para que sepas realmente qué es lo que quieres, para actuar en consecuencia, primero has de saber cuáles son tus propios valores, no los que te contagian, sino los que realmente son básicos para ti. Te pregunto ¿Qué es lo más importante para ti? ¿Qué es lo que te mueve por dentro? ¿Qué es lo que te activa? No te hablo solamente de instinto, que ya estamos pensando todos en lo mismo…

Me acuerdo mucho de una de las citas preferidas de mi madre y de mi abuela: “Piensa mal y acertarás”, acerca de lo que es mejor para uno mismo, ya que nuestra conciencia puede dictarnos en realidad aquello que nosotros queramos, no lo mejor para nosotros. Para discernir qué es lo que te mueve por dentro también has de ser crítico contigo mismo, y comprobar que en efecto aquello que te da chispa, quizás solamente sea un reflejo de lo que te dicen los medios de comunicación que deberías desear… ¿Por qué lo digo? Si lo primero que te viene a la cabeza es efectivamente sexo, dinero, estatus social… Es que en realidad, tú al igual que yo, tenemos el cerebro lavado por el consumismo, de ahí la frasecita de mi madre. Una vez que nos hemos dado cuenta de esto, volvemos a poner los pies en el suelo y nos repetimos la pregunta ¿Qué es lo que me mueve realmente por dentro? Y piensa en aquello que si puedes disfrutar en tu día a día, en tus momentos más especiales, en tus vacaciones, en tus amigos, en el sexo con tu novia (no en el sexo con una modelo a la que probablemente no vayas a ver en tu vida) lo que sea… Pero que sea algo que te llene.

A lo mejor no te llena nada, conozco esa sensación, quizás no lo sepas hasta que te pongas a hacer otras cosas, a conocer a otras personas, a cambiar de trabajo, o a estar absolutamente solo. Siempre recomiendo la soledad a la hora de discernir, es cuando realmente sólo nos escuchamos a nosotros mismos. Prueba tus propias respuestas, actúa en consecuencia de fomentar aquello que crees que te da más chispa, si te funciona para ser más feliz y si te sientes más tú mismo, habrás acertado, si no, es que tienes que seguir probando. No hay otra manera de hacerlo, estos valores y estos principios que nos hacen ser nosotros, no están escritos en ninguna parte, nadie te los puede poner en un papel para que los estudies, por mucha convicción con la que te los transmitan. Nunca lo vas a saber todo desde el principio, por eso te tienes que mover para fomentar aquello que crees que podría ser tu valor principal. El objetivo es ser congruente y coherente en pensamiento, actos y palabras con ese valor.
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