NO QUIERAS VIVIR LA VIDA DE NADIE… ¡ACÉPTATE DE UNA VEZ!

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Enrique Perales

¡Cuánta lágrima y cuánta queja! Tanta rabieta cuando no te salen las cosas cómo tú quieres que te salgan, y encima lo peor de todo… Es que siempre hay alguien que tiene la culpa y casi nunca sueles ser tú mismo: “¿Cómo puede ser que nunca me salgan las cosas cómo yo quiero?” ves que tus compañeros de carrera ahora ganan más que tú, o al menos eso dicen; ves que tienes amigos que no les cuesta nada acostarse con tías cada vez que salen, o al menos eso dicen; ves que a tu hermano las cosas le van más o menos bien y no se rompe los cuernos trabajando tanto como tú; ves también que tu amigo de la infancia, que en su vida ha estudiado y que siempre se ha guiado por la teoría del mínimo esfuerzo, se sacó unas oposiciones… Trabaja la cuarta parte de lo que trabajas tú, pero cobra el doble… Empiezas a hacer repaso y dices ¿Qué estoy haciendo mal? Pues eso te lo digo yo en un momento: NO DEJAS DE COMPARARTE CON LOS DEMÁS, ESO ES LO ÚNICO QUE ESTÁS HACIENDO MAL.

Yo lo llamaría el síndrome de “latengopequeña”, fruto de estar comparándose constantemente con todo el mundo, fijándose en lo que tienen los demás que a ti te falta, olvidándote por completo de tus propios recursos. Sé lo que es porque yo también hasta hace relativamente poco reprochaba y culpaba a todo lo que me rodeaba, por no poder cumplir mis objetivos: con el trabajo, con la mujer a la que amo, con el dinero… Un buen día, te das cuenta de que no te están saliendo las cosas, realmente no te están saliendo cómo tú quieres, por más que culpes a los demás de tus hipotéticas desgracias. Digo hipotéticas, porque lo único qué has de hacer para quitarte toda esa aureola de negatividad y tontería que te rodea, es algo tan tonto como mirarte al espejo… No para ver lo guapo que eres, pero sí para mirarte a la cara a ti mismo y de una puta vez preguntarte “¿Qué coño te pasa tío? ¡No haces más que quejarte! ¿Qué te falta de verdad?”.

No pregunto qué te falta, o que te gustaría tener que no tienes, sino ¿QUÉ TE FALTA DE VERDAD? Desde que hemos empezado este camino para llegar a ser el nuevo Adán, solamente te he pedido una cosa, solamente una: SÉ SINCERO CONTIGO MISMO, y es lo mismo que te estoy pidiendo ahora. No te pido que seas un monosabio, ni que empieces a ganar pasta sin saber cómo, ni que seas más guapo, ni que se te den mejor las mujeres… Estoy apelando a tu verdadero yo, a lo que realmente tienes bajo la piel para poder descubrirlo y poder cultivarlo. DEJA DE MIRAR A LOS DEMÁS PORQUE TÚ NO ERES ESAS OTRAS PERSONAS, ni eres Brad Pitt, ni tienes que serlo para aceptarte, gustarte a ti mismo y aceptar a los demás. Mientras estás mirando lo limpio que tiene el jardín tu vecino, te estás olvidando de limpiar el tuyo. ¿Es que no te das cuenta?

Mira lo que tienes en vez de lo que te falta y parte de ahí, parte de tu riqueza si la tienes, y parte de tu miseria porque también forma parte de ti, sácala y que le de al aire… Porque la miseria cuando se tapa acaba por oler, y si se la disfraza o se la perfuma sin antes limpiarla, acaba oliendo peor. Siendo sincero, no creo que te falten elementos para ser feliz, te lo digo de verdad, aunque no te conozca y en la vida nos hayamos visto. No me considero nadie especial, pero desde que dejé de compararme con los demás, esa aureola de negatividad y “mala suerte” ha desaparecido por completo. A veces estoy más optimista, otras veces lo estoy menos, hay meses duros económicamente hablando, otros son mejores, hay momentos en los que me apetece estar con gente y otros… No tengo más remedio que pasarlos en soledad, unas veces deseada y otras no. No es que sea bueno ni malo, mejor o peor, SIMPLEMENTE SOY YO, me acepto y me gusto ¿sabes por qué? Porque si no soy yo mismo quien lo hace, nadie más lo va a hacer por mi… Ni por ti.

Antes de pretender “iluminarlo todo” con tu carisma, tienes que saber quién eres, aceptarte y saber qué llevas en los bolsillos… Y alégrate si los ves vacíos y limpios, porque eso quiere decir que tienes capacidad para llenarlos. Si los ves sucios, coge la mierda que haya y tírala… No quieras seguir escondiéndola en tus bolsillos, deséchala. Deja de ver en los demás todo lo que te falta. CRÉETELO, ese imperativo que nos diría un buen amigo, de los mejores, al que se le daría mucho mejor que tú el ligar con chicas cada vez que salieráis. Es algo tan simple como eso, soy testigo en primera persona de esa experiencia, de creérmelo realmente y de empezar a hacer lo que siempre he querido hacer: escribir, amar a una mujer, independizarme, trabajar en aquello que jamás me hubiera planteado… Y te aseguro que quien te habla no es ningún elegido, solamente, un hombre que se acepta a si mismo y que hace tiempo que ya no se comprara con nadie.
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