¿EXISTE EL AMOR VERDADERO? IDENTIFICA TUS NECESIDADES

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Enrique Perales

La pregunta se las trae, ya lo sé. Vaya por delante que yo si que creo en el amor verdadero, pero también es cierto que cuanto más estudio y he estudiado el amor; la atracción y las relaciones de pareja, más me doy cuenta de la existencia de varias clases de amor e incluso de sentimientos que poco tiene que ver con dicho amor. Si tratásemos de desentrañar la fórmula del amor, muchos autores recurrirían sin duda a la genética, al evolucionismo o incluso a los denominados memes (genes con memoria cultural implícita). Otros autores como el gran Punsset, nos hablaría de complejos procesos bioquímicos que no son si no la manifestación de un deseo ancestral de réplica. Si hablamos con alguien muy espiritual nos hablará de predestinación, de almas que se encuentran… Hay autores que hablan de la atracción y otros que defiendan la posibilidad de amor sin atracción. En definitiva muchos puntos de vista para una única realidad; una realidad que a muchos nos sigue pareciendo milagrosa a pesar de que nos expliquen los procesos biológicos que se experimentan.

Si observamos detenidamente la realidad; en primer término debemos diferenciar atracción-deseo y amor. La atracción responde, nos guste o no, esencialmente a caracteres profundamente primarios, genéticos y evolutivos. Sin caer en un determinismo radical pudiere decirse con total probabilidad que es inevitable que sintamos atracción sexual por un determinado tipo de mujer, que varía un poco según nuestra propia herencia genética y nuestro comportamiento hormonal, pero que comparte con el resto de los hombres una serie de rasgos distintivos. El hombre se siente generalmente atraído por mujeres más jóvenes (más fértiles, por tanto), con un a perfecta relación cintura cadera; con pechos prominentes, labios carnosos y un sistema inmune lo más compatible posible con el nuestro. Ellas se sentirán atraídas por hombres altos, fuertes, con marcadas mandíbulas y pómulos, simétricos, inteligentes y con alto estatus. Como decimos, hay algo primario en esta atracción sexual. La búsqueda de la réplica. En la antigüedad un hombre más inteligente tenía más posibilidades de cuidar de su prole y lograr la propia supervivencia de la familia.

La atracción, por tanto, responde a una serie de parámetros perfectamente identificables y estudiables científicamente, cuantificables y hasta diría yo manipulables. Pero el amor es otra cosa. Es cierto que está demostrado que cuando una persona nos atrae mucho, el sexo es mejor; y a su vez esta demostrado que el “buen sexo” hace que se segreguen sustancias bioquímicas responsables del apego; pero aúna así nadie puede predecir con certeza de quién se acabará enamorando alguien. El amor es demasiado complicado e intervienen demasiados factores para enmarcarlo, predecirlo o estudiarlo.

Hoy en día triunfan los libros que enseñan a ligar; pero tal vez ninguno diga la verdad. "… No puedes lograr lo que deseas con este libro. Tal vez consigas ligar más, pero no puedo ayudarte a lo que en el fondo estas buscando… AMOR". A la hora de hablar del amor romántico también hay determinados autores que nos hablan de complejos mecanismos bioquímicos que producen eso que se llama enamoramiento y que produce una fuerte sensación de adicción. Pero, claro esta, estos autores olvidan que enamoramiento no es igual a amor. El enamoramiento tiene caducidad afortunadamente. El cuerpo jamás soportaría esa fuerte carga de estrés de forma indefinida) y cuando tratamos de hablar de amor verdadero la caducidad no es una opción. Otros autores, suman a esos procesos bioquímicos nuestro propio bagaje educacional y nuestra herencia cultural. Según estos autores el amor procede de nuestra atracción por aquello que es semejante a nosotros (culturalmente hablando).

Partiendo de la base de que es casi seguro que este predicado sea correcto deberíamos entonces poder prever con milimétrica precisión con quién acabaremos cada uno de nosotros…pero el ser humano rompe una y mil veces con este esquema, y, la verdad es que no se si decir que tristemente o afortunadamente. Afortunadamente por que abundaría en esas teorías que hablan del amor como algo sobrehumano y por tanto no explicable científicamente y desafortunadamente por que a veces esa imprevisibilidad es consecuencia, de la existencia de múltiples factores que poco o nada tiene que ver con el amor verdadero. El miedo a la soledad, la necesidad sexual, los fuertes condicionantes sociales, la mentalidad de escasez, el sentimiento de “se me pasa el arroz”, el deseo de satisfacer la femenina necesidad de seguridad…son elementos que interviene de forma decisiva en muchas ecuaciones amorosas. No estudiarlas es faltar torcidamente a la verdad, o simplemente, no querer verla.

MIEDO A LA SOLEDAD. Pocas son las personas que se sienten cómodas ante la soledad. La familia se va muriendo; los amigos se van casando o mudando y acaban por desaparecer. Eso nos enfrenta a todos, hombres y mujeres, pero sobre todo a los hombres ante un abismo que asusta, y mucho. Ese miedo nos hace especialmente proclives a agarrarnos a un “clavo ardiendo” y restringir nuestro nivel de exigencia.

NECESIDAD SEXUAL. La sexualidad es una necesidad humana y ha de estar cubierta. Ante la escasez de relaciones sexuales podemos(hombres y mujeres) sentirnos “enganchados” en un momento dado a quién nos satisfaga dicha necesidad. Cuanta más necesidad más posibilidades de confundir amor con sexo.

CONDICIONANTES SOCIALES. Conozco a muchas mujeres que no concebirían ni quedarse solteras ni casarse con alguien que no conduzca como mínimo un porche carrera. Conozco a muchos hombres que buscan una mujer que constituya su prototipo de mujer del hogar, modosita y hacendosa. Estos no son sino estereotipos sociales que marcan a veces, profundamente nuestras elecciones de pareja.

MENTALIDAD DE ESCASEZ. ¿ Dónde voy yo a encontrar algo mejor que esto?. Es tristemente , mucho más frecuente de lo que creemos. Y se agrava con la edad. Es el sentimiento de que no va a aparecer nadie que nos llene por completo así que mejor acompañado que solo, pues además no podemos estar con alguien mejor, por qué no valemos lo suficiente, no lo merecemos etc. Es decir, baja autoestima hace que amemos al primero/a que nos da un poco de amor. De ese amor que no creemos merecer.

“SE ME PASA EL ARROZ”. Estas es una paranoia muy típicamente femenina. A cierta edad son muchas las mujeres que sienten la llamada de la naturaleza y sienten que se escapa el tren. Es por eso por lo que buscan un padre potencial, más un marido o amante.

NECESIDAD DE SEGURIDAD. Si analizásemos el puzzle de las necesidades femeninas veríamos sin dudarlo que hay una por encima de todas y es aquella relativa a la seguridad de la prole. La prole real e incluso la potencia l(antes incluso de haber sido madres o ni siquiera estar planteándoselo). Es por tanto, que la necesidad de buscar la tradicional figura de proveedor crece con los años. Se puede afirmar que en mujeres con un cierto grado de madurez, que ya han conocido y tenido amantes prima la búsqueda de un proveedor. Alguien que de seguridad a su vida y a la de sus futuros retoños. En estos momentos es posible que la mujer renuncie a la búsqueda de la perfección genética o que incluso renuncie a la atracción sexual. Es en este marco donde nacen muchas parejas en que se llega al amor (o al menos a una forma determinada de amor) sin pasar por la atracción.

En mi opinión si que existe…pero hay muchas formas de amor verdadero y NO SOY NADIE PARA JUZGARLAS…. Existe amor basado en la atracción sexual, amor basado en la amistad con pinceladas de sexualidad; amor desde la mutua necesidad(de afecto, de huida de la soledad); amor ordenado por y para la procreación, amor desde la complicidad, amor desde lo cultural; amor intelectual, amor desde el apego ,amor costumbrista, amor platónico ,imposible o idealizado, amor genital, amor espiritual….

Por supuesto, hay un modelo, como en todo en esta vida, “ideal” (¡Dios!, que miedo me dan las cosas que son ideales, como se supone que tiene que ser. En ese modelo idealista, primero surge la atracción sexual,100% animal. Tras el/los coitos nace un apego cada vez más fuerte (la primavera del amor) y un profundo sentimiento de enamoramiento mutuo. Sentimientos de posesión, egoísmo… La complementariedad cultural, social, sociológica, hacen que el amante se convierta en proveedor. Nace la pareja estable El Verano del amor. Tras la consolidación de dicha relación nace el deseo de procreación y nacen los hijos. Suelen surgir durante o después fuertes problemas (crisis) en la pareja, es el invierno. Si se superan, si se vuelve a la senda volverá a nacer una primavera…ya así indefinidamente…

Obviamente este es el proceso “ideal”; el que yo deseo para mi; pero hace ya tiempo que dejé de pensar que sólo lo mío lo que yo pienso, hago, digo, es lo bueno. Como he dicho antes no soy nadie para juzgar a nadie ni para asegurar que no es amor verdadero otro amor que nace desde otros deseos, circunstancias o aspiraciones vitales. Sólo puedo decir que para mi es verdadero todo amor en que ambos cónyuges conocen y comparten la naturaleza de ese amor sin engaños y ambos viven esa realidad de amor LIBREMENTE; no condicionados por miedos, autolimitaciones u otras enfermedades del alma… Contestando a mi pregunta, sí creo en el amor verdadero, la cuestión es atreverse a vivirlo sin miedos, siendo realista, con el menos miedo posible.
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