EL PRECIO DE TU COHERENCIA I: TUS VALORES

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Enrique Perales

No quiero que te engañes con falsas esperanzas dignas de una película de Disney, que seas coherente en tu trabajo, en el amor (qué difícil) o en tus amistades no es garantía de éxito, sí en cambio, es garantía de tu propio éxito personal… Pero esto es algo que es únicamente tuyo y que el resto de las personas que te rodean, no tienen por qué apreciar o saber ver. Ten en cuenta que tu coherencia y tu congruencia, tu buen hacer ha de ser siempre algo voluntario, por ti mismo, no para que lo vean los demás… Porque la realidad es que no todo el mundo saber ver. Es algo que te enriquece a ti, y que te convierte en un hombre íntegro. En seguida vas a entender el por qué en efecto, la coherencia tiene un precio.
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Puedes pensar que hay caminos más cortos y en efecto los hay… Pero el éxito que obtienes empleando el renunciar a tus valores y principios, puede ser incluso más brillante socialmente, pero hace que dentro lleves una cosa y te veas obligado a proyectar otra, o a actuar de forma no congruente, o desleal contigo mismo. No ser coherente es algo que crea una contradicción dentro de ti, por eso mismo muchas personas se ven obligadas a cambiar sus valores y principios básicos, porque ven que los que tienen no les funcionan o no se adaptan a las necesidades de su día a día. Afortunadamente y lo digo bien consciente de ello, ni todos nosotros somos políticos, ni empresarios, ni prostitutas… personas que llegado un punto tienen que darle una relativa importancia a sus principios y valores, o bien adaptarlos a sus necesidades reales.

¿Te das cuenta que siempre volvemos al origen? Es algo que depende ti, mira qué es lo que quieres realmente. Quiero que recuerdes ahora un par de películas épicas para que lo veas bien ilustrado: Bravehaeart y Gladiator, dos héroes de la gran pantalla. En ambos ejemplos, por ser coherentes y firmes en sus valores, ambos ganaron como premio una muerte muy heroica si… ¡Y tan heroica! Pero muerte al fin y al cabo, al igual que muchos buenos profesionales, maridos, ideólogos, mártires o misioneros anónimos, que aunque no salgan en el santoral o el calendario, son congruentes con sus ideas, valores y principios… y desde luego no responden a una típica imagen de éxito como la que podamos entender tú y yo. Es más, puede irles hasta mal, muy mal, e incluso corren el riesgo de estar en un peligro de muerte, de condena política o de techo de cristal profesional. ¿Sabes por qué?

Es fácil, no solemos soportar a las personas que son 100% coherentes, precisamente las personas que despiertan este tipo de atracción, por ser congruentes con sus valores y principios suelen estar constantemente sometidas a juicio de valor. Cuando alguien trabaja bien, cumple sus responsabilidades y da lo que tiene que dar, en vez de apoyársele, se le intenta minar mérito o valor, de forma que quede igual o por debajo del resto de vagos incongruentes e irresponsables, que la rodeen. Es triste, por eso digo que la congruencia o la coherencia son premios única y exclusivamente para aquél que las practica.
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Cuenta con que si eres congruente y lo que hay en tu cabeza, en tu mente, coincide con lo que haces, con lo que hablas y lo ejecutas… Serás tú mismo al 100%, despertarás atracción allí donde vayas, pero también despertarás rechazo, mucho rechazo y mucha persecución por parte de las personas, que no son capaces de asumir que existan personas coherentes. Ya eres libre de decidir, puesto que conoces las consecuencias. Como siempre, es tu opción. [continúa en parte II]
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