EL HOMBRE METROEMOCIONAL DE ROSETTA FORNER Y EL NUEVO ADÁN DE P&R: DOS MODELOS MASCULINOS A CONTRASTAR, por EL DUQUE

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Enrique Perales
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Rosetta Forner, autora de gran éxito y difusión acuñó este término, El Hombre metroemocional, para referirse a una ideal de hombre, que toda mujer; o mejor dicho toda reina, término también acuñado por ella para referirse a aquellas mujeres que han tomado con valor y decisión las riendas de su propio destino, quisiera tener a su lado. Después de la “moda” de los hombres metrosexuales; hombres que cuidan mucho su aspecto y que están más cercanos a la sensibilidad femenina, nació el hombre urbesexual, habitante metropolitano de las grandes capitales y ciudades. Poco más tarde, en el entorno de la seducción, se acuñó el término de hombre Alfa, como auténtico líder de la manada. El término hombre Alfa y la moda asociada a este hombre Alfa deriva esencialmente de dos fenómenos bien diferenciados, pero coincidentes en el tiempo:
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Por una parte la moda de la seducción y el éxito de dichas corrientes que preconizan la prevalencia de dicho hombre Alfa.
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Y por la otra, la difusión de una corriente que podríamos denominar como Darwiniana y que nos habla de hombre y mujer desde un punto de vista meramente evolutivo, como se trata en El Gen Egoísta.
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Afortunadamente, otras corrientes de pensamiento han permitido que seamos muchos los que creemos en otros modelos de hombre ¿por qué? Porque funcionan; de ahí nacen estos nuevos hombres, me cogen bastante cerca: El hombre metroemocional, que sería el hombre perfecto visto desde los ojos de una mujer y El nuevo Adán, que sería el hombre real que todos llevamos dentro, nuestro ideal máximo a aspirar desde nuestro punto de vista puramente masculino.

El modelo propuesto por Rosetta, el hombre metroemocional, es perfecto para suplir las necesidades femeninas. En otras palabras, es un Adán salido de la costilla de Eva, construido en función de la mujer. En contraste, el nuevo Adán, está basado en los cuatro pilares básicos primarios, los valores: INTEGRIDAD, INTELIGENCIA, AUTONOMÍA Y ESTATUS. Es un modelo en el que seguimos trabajando en P&R y que pretende sacar al hombre real que habita en nosotros, de forma libre, voluntaria, aceptada y consciente: DIRECTO AL NÚCLEO, de dentro hacia fuera y nunca al revés. La diferencia radical de ambos modelos, es el punto de partida y los ojos desde donde se mira.

Apoyándonos en El nuevo Adán, Arcángel y un servidor, seguimos descubriendo día a día respuestas, actitudes y los reflejos necesarios para las necesidades reales del hombre de carne y hueso como tú y como yo, muy alejadas de la teoría, el conformismo o el vivir en función de otra que cosa que no sea labrar tu propio camino. Modelo en el que creemos firmemente porque lo hemos pagado y propuesto con nuestras propias vidas y que por ello proponemos, desde un criterio importante: SER HOMBRE PARA TI MISMO, NO PARA ELLA.

El hombre metroemocional tiene las siguientes características según su creadora, que discutimos a continuación, y cómo veréis, comparte más de un punto en común con nuestro nuevo Adán. Analicemos estos puntos uno por uno:

Prefiere la soledad antes de vivir una relación falsa y además, le gusta viajar solo: Perfectamente compatible con la idea de un nuevo Adán coherente, integro y autónomo. Buscar en otro la huida de la soledad sólo es lanzarse en brazos de una soledad aún mayor. Es hora de que el hombre asuma que la felicidad es cosa de uno mismo y que no hay que buscar en nadie “que nos haga felices”. En cuanto a lo de viajar solo, a mi me viene una palabra a la cabeza: AUTONOMÍA.

Aprecia que una mujer sea libre, independiente, y que exprese su opinión, respetándola siempre y no teme a las mujeres: Sólo la cobardía natural del hombre explica el miedo ante una mujer auténticamente libre e independiente. Amar la independencia de una mujer es en realidad amar de verdad a una mujer , sin complejos y sin ataduras. El no temer a las mujeres, o el carecer de prejuicios, es característica indispensable en cualquier marco de seducción. Le encantan las mujeres más inteligentes que él. Le gustan las mujeres independientes, que sepan arreglárselas sin él. De esta manera, si está con él será porque le quiere de verdad, no porque le necesita.

Sabe hablar sobre sus emociones, es responsable de sus actos, asume sus errores, es sincero y no dice nada que no pueda mantener al día siguiente: Estas es una de las verdaderas luchas que el hombre debe emprender. Tener al fin una buena relación con sus propias emociones. Son ya demasiados siglos reprimiendo, camuflando o simplemente sintiendo vergüenza de las emociones. El hombre, por naturaleza tiene una menor inteligencia emocional que la mujer. Menos acostumbrado a verbalizar “lo que siente” suele optar por entrar en acción. Un hombre nuevo y moderno debe aprender a conectarse mejor con su mundo emocional. Esto le será muy útil en su desarrollo personal, profesional y afectivo.

Por otra parte, la capacidad de responsabilizarse de sus acciones es consustancial a una idea que venimos defendiendo hace tiempo: INTEGRIDAD y CONGRUENCIA. Un hombre integro asume sus responsabilidades y no busca falsos culpable. Un hombre nuevo es un hombre responsable y proactivo.

No se implica en una relación sin haber pensado antes en las ventajas y los inconvenientes: No hay nada peor y más triste que las relaciones por las relaciones. Tanto hombre como mujer, solamente deben implicarse cuando realmente lo desean, sin fecha de caducidad pero tampoco con planning preestablecido.

No es coqueto: Este es un punto en el que difiero abiertamente con la autora. Yo defiendo que el hombre debería tomar apuntes y aprender de la mujer en relación al uso sano y natural de la coquetería. Y digo sano y natural para diferenciarlo del coqueteo interesado; del coqueteo sexual implícito y demás formas de coqueteo que el hombre suele usar. Una diferenciada esencial entre hombre y mujer es que la mujer puede coquetear de forma instintiva, desinteresada e incluso diría yo inocente. El hombre, si coquetea jamás lo hace de forma natural e instintiva y por supuesto nunca lo hace de forma desinteresada. Cuando un hombre es coqueto (y yo creo que a esto se refiere Rosetta), es o para ligar o bien para alimentar un ego debilitado, que por cierto también es la causa principal del coqueteo femenino implícito en su MOSTRADOR. Creo, honestamente que el hombre debería aprender a conservar perpetuamente tenga o no tenga pareja, la capacidad de atracción. Si un hombre, al igual que una mujer, no atrae a las demás mujeres ,no puede atraer a la suya. Quisiera incidir en este punto pues además de ser polémico puede resultar malinterpretado.

Por supuesto que desapruebo en hombres con pareja formal toda actitud de tonteo, infidelidad aunque sea de pensamiento, seducción intencionada o actitud de “calienta”…. Yo no estoy hablando de eso. La mujer cuando va al trabajo tenga o no pareja se maquilla a conciencia, se pone guapa, usa una falda que resalte su trasero, una blusa que dibuje de forma sutil sus senos y cuando habla con otros hombre no duda, en ocasiones a usar un lenguaje corporal que para un observador imparcial podría ser “seductor”. Desea sentir “que gusta” a otros hombres. ¿Significa eso que sea infiel o mala mujer? Por supuesto que no, significa que es mujer y punto.

Es esta clase de acicalamiento, de mantenerse atrayente lo que yo preconizo en el hombre, e insisto, creo que en este aspecto el hombre tiene aún mucho que aprender. No suele tener término medio. O se vuelve un beta (parafraseando ese lenguaje seductivo tan de moda) o es infiel y tira los trastos a todo lo que se mueve…

Es abierto, amable, sensible, cariñoso, con carácter, decidido, humano, colaborador, amigo, atento, sincero, tolerante: No tengo demasiado que contestar a esto; tal vez decir que yo quiero ser así. El buen hombre debe ser íntegro, valiente, decidido por tanto, empático y sobre todo, ser siempre honesto consigo mismo y con los demás.

Le gustan los niños, juega con sus hijos y no critica a su ex-mujer: Comparte la co-responsabilidad en la relación de la pareja. El nuevo hombre debe vivir plenamente la experiencia de la paternidad. Honestamente creo que no hacerlo es sencillamente una tragedia. Como hombre hay muchas cosas que puedes hacer y muchas que puedes ser. Puedes ser amigo; novio; puedes ser Director General, amante, marido, pero creo que hay pocas cosas ten hermosas como ser padre. Qué pena que durante siglos de evolución el hombre haya dimitido o asumido solo a tiempo parcial dicho cargo. Respecto a lo de no criticar a la mujer, supone ser un hombre que es libre de rencor.

Para finalizar, solo queda recomendar la lectura del ultimo libro de Rosetta Forner “El ultimo sapo que besé”.

Un abrazo.

El Duque.
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