CONSTRUYENDO UNA PERSONALIDAD… ¿PARA ELLA?

Vamos a empezar a hablar de ella querido amigo, pero empezando por ti, creo que ya podemos mencionar algo de Eva, de nuestra amada Eva. ¡Puto ego! ¡Maldito Ego! Y maldita sea la hora en que se me ocurrió el pretender aparentar que era más fuerte y más duro, con la excusa de ser “mejor”, en realidad estaba tapando lo mejor de mi. Quería ser el más fuerte, el más seductor, quería que ella volviera, quería admiración, reconocimiento, que cayera rendida a mis pies… Quise ser un maestro en el sexo, un artista a la hora de recuperar el control en una discusión, alguien con un verbo que deslumbrara y que siempre supiera qué era lo que habría que hacer. En resumidas cuentas quería ser perfecto, sin miedo, sin error, siempre con la palabra adecuada, con el gesto perfecto, con un lenguaje corporal poderoso, abierto y dominante… Ya me callo, querido amigo, quería ser alguien que en realidad no era: Un James Bond de pacotilla, alguien que no existe realmente.

Constantemente midiendo cada uno de mis gestos y mis palabras, y seguidamente observando CUÁL ERA CADA UNA DE SUS REACCIONES. Quería comprobar si todo lo que había aprendido servía para algo, quería saber si provocaba en ella el efecto que se suponía debía provocar, quería saber si mostrándome frío y fuerte, independiente de mis emociones, ella vería en mi al HOMBRE CON MAYÚSCULAS. Seré sincero contigo, muy sincero: FUNCIONÓ, aunque todavía me sentía como si estuviera achicando agua de un pequeño barco que se hunde. Por un tiempo me valió, ella volvió y me dijo “Te veo diferente”.

La realidad era que yo me sentía muy bien por un lado, había alcanzado ese objetivo, que ella volviera. Pero me di cuenta que era esclavo, muy esclavo de cada una de sus palabras y de sus gestos hacia mi, puesto que necesitaba la recompensa de su aprobación y de su validación, necesitaba saber que lo estaba haciendo bien, de tal forma que sus respuestas eran el patrón de mi medida. Podía llamarme un seductor hecho a medida para ella, pero no para mi. Si una reacción suya no era la esperada según “la receta” me descuadraba, y empezaba a buscar dónde se suponía que me había equivocado. En realidad había aprendido a moverme bien, a hablar bien, a transmitir fortaleza y seguridad… PERO MI CONDICIÓN ERA LA DE UN ESCLAVO, un muñeco Ken hecho a la medida de Barbie, un hombre perfecto hecho para lo que ella quería ver y disfrutar, un Adán sacado de la costilla de Eva.

Recuerdo como cada conversación de teléfono parecía una estrategia, cómo me planteaba recuperar el dominio en cada momento, como debía jugar con mis palabras para que ella me diera un sí. Sabía que esa conducta no podía servirme por mucho tiempo más. No era yo, era un disfraz de atracción, de sorpresa, de alfa, de… cómo lo quieras llamar, pero algún día me equivocaría y se iría todo a la mierda. Todo ello me sirvió para enganchar, como parte de un juego de estrategia, pero no para mantener una relación con la mujer a la que hoy en día sigo amando, y espero que siga así y por mucho tiempo más. Volví a tener miedo a perderla, y sabía que ese miedo podría ser el detonante de mi dependencia y esclavitud a una relación que podría volverse tóxica en cualquier momento. Por todo esto decidí abandonar la marca de seductor, porque se me había olvidado lo más importante:

En lo que no caí, tonto de mi, es que ella ya me conocía de verdad, y la primera vez que puso sus labios sobre los míos, no hubo ninguna estrategia de por medio. ¿Tuve suerte esa primera vez? Te diré que simplemente fui yo, y que en ningún momento traté de disimular ni mis sentimientos, ni mis emociones, simplemente me la jugué y me destapé. Solamente éramos ella y yo, sin máscaras, sin disfraces y sin traje… Entonces pensé que no podía seguir jugando según un esquema establecido y ajeno, puesto que no me hizo falta, cuando simplemente era yo y la atraje… ¿No debía seguir siendo yo? Quiero decir, REALMENTE YO, CON LO BUENO Y LO MALO, LO FUERTE Y LO DÉBIL, TODO LO QUE ME GUSTA DE MI Y LO QUE NO.

Mi error fue intentar tapar mi debilidad y mi carencia, ocultándolo con un juego que no era el mío, en vez de intentar aceptar primero esa CARENCIA Y LUCHAR CONTRA ELLA HASTA ASUMIRLA Y SUPERARLA. Un año aprendiendo a estar solo y a no deberme a una mujer por mucho que la quiera, aceptando la idea de que a lo mejor es imposible que las cosas volvieran a ser como cuando había amor, o atracción, o como se llame. Un año simplemente siendo yo, desaparecido del mapa, me levanté domingo tras domingo con la cama vacía, cuando meses atrás había estado llena. Hasta que no volví a ser yo y había aceptado y asumido lo que yo era realmente sin más disfraces… Entonces pude volver a coger el teléfono sin plantearme ninguna estrategia, sin miedo a perder y sin miedo a equivocarme. Tuvo que sonar tres veces para que lo cogiera, y entonces me arriesgué a hacerlo mal.

Nunca confecciones tu personalidad en función de gustarle a una sola mujer, ni a una ni a varias mujeres. No quieras ser atractivo para gustarles a ellas, porque serás un esclavo por muy llena que tengas tu cama domingo tras domingo, porque serás un muñeco Ken bien adiestrado para satisfacer sus necesidades, pero yo te pregunto querido amigo ¿CUÁLES SON LAS TUYAS? ¿QUIÉN ERES?
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