AMAR ES UN VERBO QUE SE CONJUGA, por EL DUQUE

Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Lucía Ojeda

Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve. 1ª Corintios 13

Hay una frase de un libro que me dejo profundamente impresionado y que me hizo reflexionar durante horas. El Libro en cuestión es “Los siete hábitos de las personas altamente eficaces” de S. Covey. Es uno de los mejores libros escritos si a crecimiento personal y habilidades directivas nos referimos. En dicho libro al hablar de la proactividad cuenta el autor una anécdota que le ocurrió con un alumno. Este se le acerco y le dijo "A ver si, usted puede ayudarme: Estoy en crisis con mi esposa. Creo que ya no amo. No siento lo mismo”. El ilustre autor se quedo callado y espetó: “Pues ámela más"… “¿Cómo?; dijo estupefacto su interlocutor; Le he dicho que ya no la amo. No puedo sentirlo así como así”. A esto contestó el maestro: “Ámela más”. Amar es un verbo que determina acción, no un sentimiento. Escúchela más; haga cosas por ella, trate de pasar más tiempo…

Amar es un verbo que exige acción. Interesante reflexión para una sociedad en la que muchas veces le damos al fast. El Fast food, el fast sex… Estamos acostumbrados a escuchar el lado más bonito del amor. El amor como sentimiento genuino que de repente…¡plaf!, se acabo. Una vez que todas esas neuro-sustancias dejan de fluir por nuestro cerebro, se acabo. Entonces nos divorciamos (Express, también) y buscamos otra mujer que haga surgir un torrente de dopamina por nuestra sangre.

Esta claro que hoy en día no parecen estar de moda actitudes “proactivas” ante el amor. El amor es algo que se siente y que debemos recibir. A nadie parece ocurrírsele que tal vez para que una relación funcione, tal vez haya que poner de nuestra parte, para que el propio amor perdure, tal vez haya que hacer algo. Ser proactivo significa precisamente ser dueño de nuestros propios destinos. Sentir, que realmente somos nosotros los que marcamos nuestro camino y no las circunstancias, ni Darwin, ni los demás. Si queremos que una relación funcione, una actitud proactiva supone cuidar esa relación, cuidar esas pequeñas cosas que en ocasión se descuidan casi sin querer.

Si queremos ser proactivos en el amor debiéramos comenzar con hacer el esfuerzo de escuchar (y no vale poner esa cara de atención que tan bien nos sale pero que esta tan vacía de realidad). Deberíamos también tratar de ser empáticos, poniéndonos de verdad en los zapatos del otro. Deberíamos salir más con nuestra pareja y no apoltronarnos frente al televisor, por mucho cansancio que tengamos. Cuidarnos, ser coquetos, dejar aun lado el pijama de felpa y las pantuflas de cuadros; deberíamos ser más atentos en el sexo y no buscar tanto alimentar nuestro ego o saciar una necesidad (si ella desea abracitos después, por mucho sueño que tengamos hay que estar al pie del cañón), deberíamos ser atentos, comprensivos y amables, deberíamos fomentar su autonomía y la nuestra para no convertirnos el uno en carcelero del otro.

Deberíamos estar atentos a sus necesidades y ponerlas a un mismo nivel que las nuestras, deberíamos responsabilizarnos de nuestra propia felicidad sin cargar sobre otros hombros tan sagrada responsabilidad. Deberíamos se formidables amantes, y privilegiados amigos. En definitiva, hacer de amar un verbo conjugable. Entonces y solo entonces, si no recibimos más que un estruendoso silencio, podremos decir que ya no amamos. Que ya no queremos invertir en alguien que no nos reptas o comprende, que no nos escucha ni nos seduce. Entonces si seria el momento de decir que ya no amamos y que no necesitamos de nadie para escribir nuestro camino.

En definitiva… Frente al fase; frente al todo fácil, frente al sentimiento casi mágico y automático; frente a las dietas milagrosas y los aparatos de abdominales milagrosos; yo me apunto a la vida del show; de la dieta de pasar hambre como siempre, de hacer miles de abdominales y macharse años en el gimnasio; de trabajar y luchar duro por lo que uno desea en la vida… Abogo por esas lentejas con chorizo de las que hablaba Arcángel... Y por el romanticismo, por supuesto.

Un abrazo.

--
El Duque.
Publicar un comentario en la entrada