CARTA A MI AMIGO ARCÁNGEL, por EL DUQUE


Querido Arcángel; al fin esta materializado nuestro proyecto, o más bien diría tú proyecto. Lo que empezó ser una amena conversación en trono a dos cervezas ya tiene forma de libro, tiene páginas, párrafos, palabras y adjetivos. Parece mentira pero hemos empezado a vislumbrar lo que el hombre debe ser, hemos empezado a ver el final de un camino que el hombre debe recorrer. La mujer; esa dulce compañera, ya esta avanzando por una autopista mientras el hombre actual anda por caminos pedregosos y abruptos sin saber bien como reaccionar. Pero al menos nosotros hemos visto el camino. Ahora nos toca andarlo… A TODOS. He colaborado en este proyecto con un capítulo, escrito tal vez en un momento no muy inspirado. Un momento dónde tenía que tomar importantes decisiones en mi vida y carecía de la energía creativa necesaria. Se que tú también estas sufriendo tu peculiar calvario, con un trabajo cada vez más exigente, pero al mismo tiempo menos retador y estimulante…pero esta ya casi y se lo debemos; o más bien diría nos lo debemos.

Releyendo los artículos, los capítulos y versículos escritos me doy cuenta de que hay en cada recoveco de cada párrafo una verdad que pugna por salir a la luz, que lucha por gritar y que quiere ver la tantas veces negada luz…¡yo también soy un Adán desorientado!. Cada vez lo soy menos. Si poseo una virtud en esta vida es la constancia y tenacidad para auto perfeccionarme y aprender con rapidez y ese “talento” lo he ido aplicando a tratar de orientarme en el camino correcto, para ser un compañero de la mujer que tengo al lado y no un hombre asustado atrincherado en sus ideas: “Yo también he sido un Adán inadecuado”. Te contaré la historia de mi primer noviazgo. Cuando la conocí ella opositaba y yo estaba acabando la carrera. Es primer año fue el mejor en nuestra relación; yo ejercía un papel protector; de apoyo incondicional. Ella me necesitaba y yo sentía que me necesitaba, así que fui ese hombre fuerte y valeroso que tantas veces se espera.

Los problemas vinieron cuando las tornas cambiaron. Ella aprobó con diligencia la oposición y yo empecé a opositar. En ese momento el que tenía dudas, miedos, inseguridades y necesidad de apoyo fui yo. Pero es que además; ese hombre arcaico que llevo dentro se revolvía en sus adentros. El éxito de ella parecía poner de manifiesto mi propio fracaso. No eran celos de su éxito lo que yo tenía, si no más bien un atroz miedo a dejar de ser el hombre de la relación. Ya no me sentía ni fuerte ni seguro; ya no sentía que yo pudiese dar ninguna clase de apoyo y para colmo tenía un miedo atroz a que ella acabase por enamorarse de un hombre más exitoso. Ni que decir tiene que cuando apareció este Adán receloso, temeroso, celoso y arcaico todo se estropeó sin remisión. Yo, querido amigo, había sido educado en una casa machista dónde la mujer no trabaja, y el hombre no sabe planchar una camisa, ni freír un maldito huevo.¿Cómo encajar eso con la mujer con la que me había topado?

Mi relación posterior fue con una mujer que se caracterizaba por ser el polo opuesto de mi primera novia; esta me idolatraba. Yo era el triunfador, el responsable, el fuerte psicológicamente hablando, incluso el maduro. ¿Qué ocurrió entonces?. Además de otros muchos problemas que no vienen al caso, todo esto fue como una jarra de agua fría que apago sin más la llama del amor.

De todas estas experiencias aprendí una valiosa lección y una curiosa paradoja. Me gustan las mujeres de fuerte carácter, exigentes, inteligentes, triunfadoras… Ni que decir tiene que eso me enfrenta día tras día a mis propias contradicciones y me hace dirimir una batalla interna entre corazón, intelecto, sentimientos inconscientes y educación recibida.

Es por eso por lo que creo que aún queda un largo camino por recorrer. A la mujer en pos de la verdadera igualdad desigual, y al hombre en pos de su nueva ubicación en el mundo. Nos queda, querido Arcángel, un largo camino. Es hora de ponernos manos a la obra y dejar de estar “desorientados”; es hora de empezar a ser compañeros de nuestras Evas; es hora de ser iguales pero diferentes. Es hora de asumir un nuevo rol en la empresa. De integrar de veras a la mujer en el mundo laboral y contagiarnos de su inteligencia emocional sin dejarnos intimidar por aquellas que aprendan de nosotros nuestro carácter competitivo y ambicioso.

Es hora de superar (ambos sexos) traumas sexuales del pasado. Es hora de ser cómplices en la cama y fuera de ella. De no medir la sexualidad sino sentirla; de no competir en sexualidad si no vivirla. De hablar de sexo con la naturalidad que se habla de comida, política, fútbol…Es hora de no sojuzgar ni emitir a la ligera juicios morales. Es hora de apartar al ego de la ecuación y disfrutar sin más. Es hora de SER PADRES, y no meros donantes de esperma. Es hora de sentirnos protagonistas de la vida de nuestros hijos y no meros actores de reparto. Es hora de RESPONSABILIZARNOS.

Es hora también de coger las riendas de nuestras vidas con independencia, autonomía, con pleno desarrollo de nuestras capacidades. Que seamos capaces de vivir un mundo sin primer o segundo sexo, comprendiendo o más que comprendiendo respetando las diferencias con las mujeres; aceptando su individualidad y amándola tal y como es.

Un abrazo.

El Duque.
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