ADÁN ESTABA SOLO... ¡Y TAN TRANQUILO!


Fotógrafo: Chema Pascual
Modelo: Enrique Perales

Una mañana en el Edén, Adán abrió los ojos y sin saber por qué, se vio por primera vez en el mundo. No sabía qué narices estaba haciendo allí, no tenía memoria del día anterior, ni de la noche... Simplemente abrió los ojos y tomó conciencia de si mismo. Estaba absolutamente solo, no había nadie más que él allí. Se levantó como nos levantamos cada uno por la mañana, tenía ganas de orinar y se fue detrás de unos arbustos. De repente pensó... “¿Aquí no hay nadie! ¿Por qué me meto detrás de un arbusto?” Tenía un hambre que se moría y empezó a pasear mientras buscaba algo qué comer. Estaba completamente desnudo, pero le daba igual, ni si quiera era consciente de ello. Después de haberse hartado de frutas, se fue a nadar un rato y a trepar un par de árboles, para ver cuanto era capaz de subir... Simplemente por deporte. Logró llegar a la copa de uno de los árboles más altos, dejando la escalada de una montaña para el día siguiente, como reto personal. Al bajar del árbol, se sintió extraño... “¿Y ahora qué?”.

Unos millones de años después, en la época actual, en un piso compartido céntrico de Madrid... Un despertador frío suena, debía ser martes o miércoles a las 7:00 de la mañana, un hombre de 30 años abría los ojos al compás del despertador de su teléfono móvil. Al poner el pie en el suelo, éste estaba helado. Tenía como veinte minutos para arreglarse e irse a trabajar, ningunas ganas de hacerse el café y menos de ponerse un traje, para meterse en una competición de velocidad dentro del metro de Madrid. Por él, se hubiera quedado desnudo como nuestro antecesor, fumando su primer cigarro en la cama, planificando su día y haciendo memoria del día anterior y tareas pendientes... Del lastre al fin y al cabo, de los compromisos, tareas, encuentros y trabajos pendientes que hay para el día de hoy.

A diferencia de nuestro antecesor, que no tenía memoria, lastre ni tareas pendientes, y solamente tenía que preocuparse de ser él mismo, trepar y cazar, nuestro hombre de hoy nada más levantarse, tiene que ponerse en marcha, mezclarse con la masa y producir. ¿Dónde queda él? ¿Su esencia? ¿Su personalidad? ¿Sus deseos? Hay que pagar un alquiler o una hipoteca, si... Pero solamente él puede decidir poner el primer pie en el suelo cuando el día empieza. Creo que no sabemos realmente la libertad de la que disfrutamos hasta que la perdemos. Quiero que seas consciente de que eres un hombre libre, es tu condición por nacimiento, y eso no te lo puede tocar ni un trabajo, ni una hipoteca, ni una pareja ni una familia. Es más, todo esto son consecuencias de unas decisiones que has ejecutado libremente, al menos debería ser así.

Por el momento, nuestro nuevo Adán está solo... Y lo mejor de todo, es que gracias a esto, puede hacer lo que le de la real gana, aunque a veces se le olvide por su rutina diaria. En realidad y aunque hayan pasado miles de años, somos ese mismo hombre, libre, desnudo, instintivo y simple. Lo único que ha cambiado, es el escenario en el que nos movemos. Es liberador saber que todo lo que hagas desde que pones el primer pie en el suelo, depende de ti y nada más de ti, nada más abrir los ojos.

Te voy lanzar una pregunta ¿HASTA DONDE PIENSAS QUE PUEDES LLEGAR TÚ SOLO? Muchas personas comienzan así su día a día, y me atrevería a decir que cada vez más en los tiempos que corren. Cada vez hay más solteros de larga duración, cada vez hay más personas compartiendo piso, cada vez hay más divorcios... ¿QUÉ RAZONES PUEDE TENER UN HOMBRE A DÍA DE HOY PARA OPTAR POR LA SOLEDAD? Me hace gracia que haya miles de libros que te pretendan enseñar como dejar de estarlo, pero ni uno solamente que te quiera enseñar a disfrutar de este estado.

¿FORZARÍAS UN COMPROMISO PARA DEJAR DE ESTAR SOLO? Quiero que mires dentro de ti, sinceramente y te respondas. Mientras te escribo acabo de preguntarle a mi compañera de piso ¿Cuál es el primer pensamiento que te viene a la cabeza si te digo la palabra SOLEDAD? Ella me ha respondido “Tristeza”. A esto me refiero, a un engaño que está muy extendido: conozco amigos que están solos y ansían una pareja, a la par que conozco amigos casados o emparejados, que parecen vivir entre rejas.

¿CUÁL ES NUESTRO ESTADO IDEAL COMO HOMBRES? ¿solo o acompañado? Yo te diría que es cualquiera de los dos mientras seas tú quien lo elija. Pero quiero que entres en tus propios deseos, en cuanto a estado de soledad o en pareja se refiere, ponlos encima de la mesa, desde tu situación actual, tu realidad, tu trabajo, tu familia, tus estudios... Desde tu contexto diario y cotidiano. ¿Cómo deseas estar? ¿En soledad o en pareja? ¿Solamente piensas en ello cuando sales los sábados y vuelves solo a casa? ¿sabes estar solo? No sé si te has planteado alguna vez disfrutar de tu soledad y hacer lo que realmente te de la gana. En el caso que tengas pareja ¿Por qué estás con ella? ¿Qué sería lo primero que harías si dejaras de tenerla? ¿Hay algo a lo que hayas tenido que renunciar por estar con ella? ¿Te compensa realmente o sigues teniendo ganas de experimentar otras cosas?

Son preguntas a las que quiero que te enfrentes, porque te afectan en primera persona. Tanto la opción de la soledad, como la pareja, desde donde partas son buenas siempre y cuando las tomes desde la libertad, no desde lo que se supone que te digan los demás. La respuesta la tienes solamente tú, la única cuestión es desde donde la das, desde una libre opción o desde la escasez, eso solamente lo sabes tú.

Un fuerte abrazo.
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