EL SACACORCHOS

Ella se empeña en “abrir la botella”
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Estaba dándome un paseo por uno de mis blogs preferidos, PRIMAVERITIS y leyendo el artículo LOS HOMBRES SON DE MARTE..., me encontré con un diálogo la mar de interesante entre Prima, nuestra protagonista y Sibarita, su amante. Es un excelente ejemplo de lo que yo llamo el SACACORCHOS: Los intentos persistentes y continuados que ejerce la mujer sobre el hombre, para hacerle exteriorizar y compartir emociones, forzando la comunicación verbal cuando el hombre, está en silencio, retirado o pensativo. Y al igual que cuando tratas de abrir una botella con un sacacorchos, después de haberla agitado... Sale todo de golpe y de mala manera. Esta situación suele tener como fruto, que debido a la insistencia femenina en que el hombre se abra, éste reaccione de forma agresiva, o se cierre aún más al diálogo. Como verás, te sonará a la típica discusión de pareja, que puede nacer de un ¿En qué piensas? ¿Por qué no me hablas? ¿Qué te pasa?.

Cuando el hombre responde que no pasa nada, o que no quiere hablar, o simplemente no responde, la actitud de ella se vuelve más insistente, porque cree erróneamente, que el hombre necesita compartir en ese mismo momento aquello que le ronda por la cabeza. Ella interpreta que si el hombre está en silencio, ha de ser necesariamente por algo malo. Aquí tenemos la conversación:

- ¿Qué te pasa Sibarita?
- Nada.
- ¿Qué te pasa?
- Estoy fatal y no te lo quiero contar, pero no pasa nada, no va contigo (nota para no iniciados, eso significa bronca gorda con su mujer).
- Anda, ven a mi casa.
- No puedo, me sentiré culpable y es peor, tengo que solucionar esto yo solo, por favor distráeme con tonterías.
- Pues si no quieres contármelo y no quieres venir, adiós, no estoy de humor para hacer de titiritera.
- Prima, ¿que te pasa? ¿te has enfadado? vuelve, por favor.
- No, quieres estar solo, pues hazlo (nota para no iniciados, eso significa bronca gorda conmigo).
- No quiero estar solo.
- Tú quieres encerrarte en tu rincón a lamerte las heridas, y yo quiero compartir cosas contigo, son dos deseos incompatibles así que mejor dejamos de argumentar.

¡Qué manía tenéis con el SACACORCHOS! A ver cuando os enteráis, que NO NECESITAMOS COMPARTIR ESE TIPO DE EMOCIONES SIMPLEMENTE, PORQUE NO ARREGLAMOS NADA CON ELLO, es así de simple, de básico y de fácil. Si no arreglamos nada, entonces… ¿Para qué? Y venga, y venga, y venga… ¡Qué NO! Desde luego, aparte de la preocupación que él pueda tener en mente, de ahí su silencio, NO ES MOMENTO PARA EMPLEAR CHANTAJE EMOCIONAL y hacer el montón más grande. Ese silencio es necesario para él: ASÚMELO.

Entonces, él suelta una bordería, o un “No quiero hablar” o un “Déjame en paz” o lo que sea, siendo la reacción de ella el reclamo, el enfado o la insistencia… La verdad es que en este sentido, la mujer es muy poco tolerante ante esta necesidad de “meternos en la cueva” del varón, simplemente, porque no la entiende. Ella reaccionaría hablando y compartiendo aquello que le ronda por la cabeza, y por ende piensa, que el hombre actuaría igual. En el ejemplo vemos como él, le pide distracción y ella lo rechaza. Esto es importante: Si el hombre te pide distracción, es porque obviamente la necesita. Necesita tener la mente despejada. Recordad queridísimas evas, que somos básicos y directos, no pretendemos que adivineis nuestras necesidades, no funcionamos igual. Si tenemos una necesidad y la verbalizamos, es porque realmente la necesitamos.

En cuanto a esto, alguna se sorprenderá y dirá “¿Pero acaso tienen más necesidades que el sexo?” Pues si, queridas evas, soledad y sosiego cuando hay problemas, para tener la cabeza despejada para poder solucionarlos sin ruidos y sin otra voz que nos distraiga. En ese momento, os aseguro que dejarle tranquilo es mucho más efectivo que quererle sacar las emociones con el SACACORCHOS. Señoritas, estén tranquilas, que ya volverá y te lo contará él si le sale de dentro. Pensad que eso es mucho más valioso que intentar sacárselo a la fuerza, HA DE SALIR DE ÉL EL CONTARLO, así que guarda el sacacorchos para las amigas.

¿Las penas con pan son menos….? ¿Compartidas a medias…? Perdonad… Las penas siguen estando ahí si no haces nada para evitarlo, no necesitamos hablar por hablar, entended eso porque es una necesidad, es así como lo percibimos y si no lo respetáis, vais a seguir teniendo las mismas respuestas o una ausencia mayor de comunicación por parte del varón. HAY VECES QUE NECESITAMOS NO HABLAR, SIMPLEMENTE ESO. No quiere decir que os queramos menos, ni que estemos ocultando nada, simplemente necesitamos pensar. Aprendéroslo bien y vuestras relaciones irán mucho mejor.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.
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