ESTAR BIEN RELACIONADO EN TU EMPRESA

Ejecutivos
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Cuando hemos hablado alguna vez de las relaciones profesionales, que hay que estar bien relacionado en tu trabajo, que hay que tener amigos hasta en el infierno… Lo decimos con razón, pero tendemos a pensar en relacionarse con gente de tu nivel o con la alta dirección. Esta parte de las relaciones en la empresa podemos llamarla la cara de la moneda: el ejecutivo de traje y corbata que habla por el móvil y que parece que se mueve mucho y está bien relacionado, el que siempre queda a comer con alguien distinto, va siempre hecho un pincel, cierra todos los contratos y mes tras mes llega a objetivos. El ejecutivo que sólo mira desde dónde el está hacia arriba. Hoy por el contrario quiero hablaros de la otra cara de la moneda. Cuando uno trabaja en una empresa como la mía, muy clasista, en la que si no tienes un despacho cerrado parece que no existes, si encima estás en el Departamento de Imagen diciendo qué sale y cómo ha de salir presentado para publicidad y medios de comunicación, te puede entrar complejo de centro del Universo.

Cuando uno está en este ambiente, tiende a relacionarse solamente con el círculo de la dirección, haciendo honor a este clasismo, pero… Quiero explicaros el por qué esta actitud es de tontos con ejemplos concretos de mi día a día:

En la central donde estoy, uno de los empleados de valija, que por cierto lleva trabajando aquí más tiempo que el director general, sufre de un ligero retraso mental. Todo el mundo le conoce, llamándole por su nombre en diminutivo, llamémosle Pedrito. Pues Pedrito tiene ya 40 años, pero debido a su situación, en el trato es como si hablaras con un niño de 10 años (de los de antes, no de los de ahora). En esta santa casa es como el trapo del afilador, o sea que lo usan para todo: desde traer cafés, comprar tabaco, cargar peso, llevar el periódico, hacer los recados, etc. Se pasa mareado de arriba a bajo todo el día haciendo recados. Creo que debo ser la única persona en todo el edificio que le llama por su nombre, sin emplear el diminutivo me refiero, y que cuando habla con él, no lo hace de forma condescendiente. Cuando me quiero tomar un café, me levanto y voy a por él, casi siempre me lo encuentro en la barra cargándose de cafés para la dirección, que encima siempre se queja cuando se los trae, de que les llegan fríos.

Como está siempre en todas partes, se entera de todo antes que nadie. A mi me gusta tratar a las personas con respeto, y a él con más razón aún. Siempre que hablo con él, me entero de algo nuevo sin tener que preguntar. Es como un niño, pero no es tonto, y debido a la diferencia en el trato que tiene conmigo respecto al resto de la dirección, sin que yo se lo pida cuando llega algo para mi, un recado o una noticia sea cual sea, viene y me la cuenta o me da lo que sea. Después de la hora de comer me lo suelo encontrar y siempre le dedico un tiempo a hablar con él y siempre me entero de algo que todavía no se haya hecho público. Con la excusa de llevar los cafés, tiene acceso a todos los despachos y como los directores se creen que no se entera de nada, no disimulan sus conversaciones… Más tontos son ellos, al no tomarle en serio.

También tengo una buena relación con el ahora es el jefe de seguridad del edificio, al que conocí como simple empleado de seguridad, eso si, muy hablador y ante el que la gente huía despavorida para que no “le diera la chapa”. Resultó por casualidad, que este simple “segurata”, al hacerle jefe, sabe quien entra y quien sale del edificio, si presidencia recibe visitas y qué visitas recibe, tiene el control de toda la mensajería y de las plazas de aparcamiento, cámaras de seguridad, etc. Comer con él de vez en cuando, es un placer porque siempre me entero de algo, pero a un nivel ya de más altura, no hablando ya de dirección sino de presidencia. Por eso cuando desde presidencia dan de baja una plaza de aparcamiento, él ya sabe a qué director van a despedir, es así de simple y esa información conviene saberla, para saber quien se te puede poner encima o cual va a ser el futuro de tu departamento, si es que le toca a tu mismo jefe (por poner un ejemplo), antes incluso que tus mismos superiores.

Algo que aprendí en mi primer trabajo, es a hacerte amigo del técnico de sistemas (el informático), que más de una vez te sacará de un atolladero, sin necesidad de formular una petición de incidencia para que vengan a los dos días a ponerte un parte. También es útil para saber si van a hacer inspección o intervención de equipos informáticos, si están vigilando el uso de Internet que hacen los trabajadores… Esto último, además es la perfecta excusa de las empresas para echar empleados a la calle, para poder argumentar un despido procedente y ahorrarse una indemnización. Las inspecciones de visitas a Internet en el trabajo se han puesto muy de moda para despedir trabajadores, así que si tienes a alguien que te pueda avisar de una inspección masiva y que te sepa “limpiar el ordenador” o que te diga como hacerlo, te puede salvar en un determinado momento.

Ni que decir tiene que nada de esto, te lo diría tu propio jefe, o ninguno de los ejecutivos encorbatados (como el que suscribe) de mayor o menor rango por mucha buena relación que haya con ellos. Es simple, ellos solamente respetan y solamente tratan con gente de su nivel, pero se olvidan de la base, del personal que da servicio a la empresa, de quien limpia, de quien está en la garita de seguridad recibiendo paquetes, del ordenanza, del que está en los sótanos del edificio entre ordenadores y que tardaría días en arreglarte el equipo… Así pasa que por mucho que creas saber… Siempre hay alguien que sabe más que tú, y no tiene por qué ser el Director General. La información es poder, no lo es ni el cargo, ni la nómina.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.
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