RESPETO EN UNA RELACION DE PAREJA


Imagen cedida por Louisse
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Recuerdo desde pequeño, oír la forma en que mi madre se dirigía a mi padre, en muchas ocasiones de cualquier forma, menos por su nombre. Es algo que no he olvidado todavía, para mi era algo normal ver como le faltaba el respeto simplemente a la hora de nombrarle. Conforme fui creciendo, la situación empeoraba, hasta tal punto de que hasta los 16 años mi madre por insistencia diaria, había conseguido ponernos a mi hermano y a mi en contra de mi padre, no solo eso, si no a ni si quiera verle como una autoridad en casa. No creo que me pueda imaginar como lo habrá pasado mi padre durante esos años, con tal de “no crearnos ningún trauma” yéndose de casa a mi hermano y a mi. Es más, el nunca le faltaba el respeto a ella, si lo hubiera hecho, habría sido algo tan sumamente puntual y excepcional que lo recordaría. Yo sinceramente me negaría a soportar esa situación. Mi madre consiguió que viéramos a mi padre como la última mierda, hasta que un día me pregunté cuál habría sido el pecado cometido por mi padre para que ella le tratara de esa forma durante tantos años.

Lo peor de todo, es que esto le ha pasado factura con los años. Día tras día escuchando lo mismo, se ha acostumbrado a vivir así. Mi hermano y yo, ya estamos independizados, y solamente entonces, ya ha tomado la decisión de pasar algunas temporadas con su familia, para después volver con mi madre, una vez ya calmado el ambiente. Cuando os digo que le ha pasado factura no lo digo metafóricamente, realmente muchas veces le he visto al límite de sus fuerzas. Todas esas palabras año tras año y el comportamiento de mi madre con él han ido minando día a día su autoestima hasta tal modo, que para él eso es lo normal. Lo peor de todo, es que creo que una vez que se ha cogido esa dinámica de vida y durante tantos años, alguien se puede realmente llegar a acostumbrar a vivir así y no plantearse más opciones. Estamos hablando de más de treinta años de matrimonio.

La palabra clave es RESPETO, no podemos pedirle a nuestra pareja que nos respete, si nosotros no nos respetamos a nosotros mismos. En el momento que sentimos que se nos violenta, o se nos trata de forma incorrecta y lo consentimos, estaremos abriendo una puerta tóxica para nuestra autoestima, para nuestra verdadera forma de ser, para nuestra personalidad, ya que de alguna forma estamos yendo en contra de nosotros mismos. Lo cierto, es que nadie más que nosotros sabemos donde están nuestras fronteras, no tiene por qué ser responsabilidad de la otra persona, tu bienestar y más, en una sociedad en la que por encima de todo prima la libertad individual.

El respeto no hay que pedirlo, ni solicitarlo, no es un don que te tenga que otorgar nadie, es algo que has de dar por hecho porque va inherente en ti. Para eso has de vivirlo siempre en primera persona, tratando a tu pareja con la consideración de una persona a la que quieres. El respeto ha de ser siempre recíproco y reflexivo. Hablando de pareja es uno de los TESTs a los que el hombre será probado prácticamente desde el primer momento en el que ella ponga sus ojos en ti como posible pareja, para cerciorarse de que eres un hombre con un autoestima adecuada y si es un hombre seguro de si mismo. De todas formas, no quiero que lo veas como un examen al que vas a ser sometido, puesto que nadie, insisto NADIE TIENE DERECHO A EVALUARTE COMO HOMBRE. Hombre naciste, hombre eres y hombre serás hasta que te mueras, esto has de tenerlo bien claro, se trata de una cuestión de actitud diaria.

Es francamente fácil encontrar diariamente en nuestra relaciones de pareja ejemplos de como ella va a estar probando las fronteras y las barreras del respeto y... Queridas amigas, no frunzáis el ceño, porque sabéis que en pareja esto está a la orden del día. Cuando abordamos una relación, siempre llevamos una historia y unas experiencias detrás que nos han afectado, y que de alguna manera condicionan o influyen sobre los resultados y sobre nuestras respuestas a la mujer que amamos. Por miedo a perder o por falta de seguridad en uno mismo, podemos llegar a aceptar cosas que invadan nuestro espacio de libertad o nuestras fronteras para el respeto, independientemente sea intencionadamente o no, eso es lo menos importante. Lo realmente importante es que nunca debes renunciar al respeto por ti mismo por mucho que la quieras, o por mucho que creas que ella te quiera.

Una falta de respeto, sea cual sea, un insulto, un grito, una voz mal dada, un engaño, un empujón, insisto, sea cual sea, es violencia contra ti mismo, ya sea por activa o por pasiva. En el momento que dejas pasar una falta de respeto, estás renunciando a una parte de tu libertad, a una parte de ti mismo. Quizás en un primer momento no le des importancia y te digas a ti mismo “No pasa nada... No ha sido para tanto”. Pues yo te digo viendo la historia de mi padre y la de muchos hombres, que conozco de primera mano que si pasa algo, si se dejan pasar faltas de respeto.

Lo que empieza siendo una relación de pareja con amor y sentimientos, con el tiempo se convierte en una esclavitud para uno de los dos miembros de la pareja y nadie se merece pasar por esto. Por eso mismo, cada vez que me encuentro con un problema de falta de respeto, me viene siempre la imagen de mi padre: si consientes la primera, las que vengan después no te parecerán tan graves a menos que tengas una autoestima sana, pero... Las palabras afectan al cerebro, nunca olvides eso. Por más que quieras a una mujer, esto nunca debes pasarlo, nunca pases por estos aros, ni accedas a peticiones con faltas de respeto de por medio por leves que estas puedan parecer.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.
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