ELLAS SIEMPRE JUEGAN

Imagen cedida por Lucía

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Hoy estoy de buen humor, por eso prefiero escribir hoy sobre como ellas actúan por defecto ante el cortejo… Así nos ahorramos todos (en especial los que estamos con una mujer guapa) un mal speech de hombre beta cabreado e inseguro, que para qué negarlo… Donde hubo siempre queda, y algunos días son mejores que otros. Poco a poco voy aceptando el mostrador femenino, por la cuenta que me trae, aunque según esté de ánimo tengo mis días difíciles… Sobre todo cuando echo en falta verla, o me gustaría darle un abrazo de esos que me gusta darle hasta estrujarla y no la tengo cerca. Me voy dando cuenta que para aquellos que no hemos “nacido sabiendo”, esto es como una rehabilitación continua, con sus épocas fuertes y sus recaídas, porque desde luego, para las relaciones de pareja “el borrón y cuenta nueva” o el partir de cero, hay que hacerlo casi a diario. Es muy difícil decir que “estás limpio”.

El mostrador, el grado de libertad del que ella disfruta a la hora de entablar relaciones sociales y lazos afectivos, que puedan mejorar su calidad de vida al menos de forma potencial. Lo cierto es que ahora mismo me siento bien, estoy contento con mi vida y me apetece compartirlo. Si te soy sincero, no me puedo quejar, y si lo hago sería por vicio. Mirando objetivamente mi vida, se podría decir que tengo razones suficientes para ser feliz. Desear que me fueran las cosas mal sería de tontos, hay que aprovechar estos momentos. Además, otro de los ejercicios que voy haciendo diariamente, es sacar el máximo partido de mi tiempo y de lo que tengo, más incluso que estar constantemente viendo lo que me falta para llegar a ser mi propio Nuevo Adán a medida.

La cuestión es que si algo temo, es llegar a volverme conformista y a perder la ambición para poder progresar. Lo negativo de que te vayan las cosas bien, es que te puedes acomodar, o sentirte tentado de plantarte y estancarte en la zona de confort. Afortunadamente, estoy rodeado de mujeres en casa que me recuerdan con sus actos que acomodarse no es bueno, ayer lo comentaba con una de ellas: “Desde luego ¡no te pierdes una! ¿Eh? Antes de plantarte, quieres estar bien segura de lo que hay en el mercado masculino…” Mientras ella se partía de la risa en su sillón, y es que… ELLAS SIEMPRE JUEGAN.

Cuando hablas con una mujer, independientemente de su estatus, puede que tú solo estés realmente interesado en darle una información, en ligar con ella, en pedirle algo, en contarle cualquier historia, etc. Para ser más claro, cuando te diriges a ella, lo haces con una intención, desde la más inocente a la más atrevida, desde darle los buenos días, hasta proponerle una cena, lo haces por alguna razón, por un motivo. En lo que no caemos, es que una simple conversación para ella es realizarse, ya que persiguen la comunicación en si, la relación, el lazo social, el afecto, más incluso que plantearse cualquier propósito a la hora de ella responderte, para ella lo más importante es ese acto de comunicación. Grábate bien esto: los mejores seductores son en realidad muy buenos comunicadores como bien dice Naxos, autor de La Estrategia de la Seducción en su artículo Habilidades para escuchar.

Por esta razón, el hombre que sabe hablar, que le gusta comunicarse, que le gusta comentar, tiene muchísimo más ganado que cualquier otro que solamente se dirija a una mujer con el propósito de ligársela. ¿Por qué? Porque en realidad, el que solo se dirige a las mujeres para ligar, tiene una visión muy escasa y limitada. Para él, el objetivo es única y exclusivamente llevársela a la cama, mientras que para ella, lo importante es comunicarse. Ya de partida ambos empiezan desde puntos distintos… ¿Se encontrarán? Un hombre que solamente se dirige a las mujeres cuando quiere ligar con ellas, es poco probable que ligue, porque no sabrá llevar una conversación fluida o una comunicación correcta, es algo tan simple como eso.

Además te diré que este tipo de hombre, al que llamaremos “conservador”, cuando consigue conocer a una mujer con la que encaja, por dentro le empieza a gobernar un sentimiento de inseguridad cada vez que su pareja habla con otro hombre, por la razón que sea: amistosa, profesional o seductora. Estamos hablando del celoso patológico, que ve en otros hombres mejores habilidades de comunicación, y por eso teme que “le levanten la novia”. Estoy seguro que más de una vez has tenido esta sensación, o conoces a alguien así, al que se le encienden las alertas, cada vez que ve a su pareja hablando con otro, pero…

Antes cuando hemos dicho que las mujeres siempre juegan es porque precisamente, eso mismo las hace ser mujeres y realizarse: COMUNICARSE, el buscar la comunicación en si. El típico marido o novio celoso, es aquel que no quiere que su mujer hable con nadie, vea a nadie, trabaje muchas horas y el que se cuestiona cada espacio que no está con ella. Si fuera por él, ella estaría metida todo el día en casa bien guardadita, para que no venga otro que “sepa” y se la lleve. El hombre celoso en realidad no quiere una mujer, porque la esencia de la misma es la comunicación.

El celoso, lo que en realidad quiere es un objeto al que poder poseer. Así que si te consideras celoso, o eres realmente celoso, antes de pretender entablar una relación con una mujer, haz por aprender a comunicarte con los demás: ¡TIENES QUE ABRIRTE! TIENES QUE HABLAR HASTA CON LAS PAREDES. Cuando veas que eres más abierto, empezarás a entender y a aceptar la naturaleza femenina, y sobre todo lo importante que es para ellas la comunicación en si, el hablar por hablar. Una vez que seas más comunicativo, lo que es además más natural, lo mejor y lo más importante, es que te sentirás más capaz y más a gusto contigo mismo… De eso se trata.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.

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