TU UNICA META ES SER UN HOMBRE INTEGRO

Imagen cedida por Cristian
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Me repito mucho, muchísimo y hasta la saciedad, soy consciente de ello y no es algo casual. Dicen que los hombres no podemos pensar en dos cosas a la vez y no voy a ser el primero que rebata esa afirmación, pues está hecha con razón. Somos lógicos y simples como las matemáticas, a la par que concretos, lineales y exactos. Somos conscientes de que la distancia más corta entre dos puntos es la línea recta y no nos gustan los rodeos o indirectas. Esto viene muy bien para tomar decisiones y ejecutarlas, pero precisamente por esta misma secuencialidad lineal, en el pensamiento y en los objetivos de “Primero esto y después lo otro… Vamos por partes”. Tendemos a atascarnos en un problema si este no es resuelto. Hasta que no está resuelto, no pasamos al siguiente a solucionar, atrapándonos la mente.

Las mentes masculinas mejor adaptadas, siguen teniendo este esquema mental por condición, pero son capaces de utilizar más registros si ven que el primero no les funciona, buscan alternativas, otros caminos lineales, otras rutas y otras posibilidades cuando ya están seguros de que han agotado los recursos que les venían sirviendo hasta ese momento. De ahí que nos guste y prefiramos siempre hacer las cosas a nuestra manera y con nuestras bases, antes de escuchar o dejarnos ayudar. Preferimos agotar todos nuestros recursos, antes que preguntar un camino alternativo o dejarnos aconsejar. ¿Por qué nos limita este esquema mental primario para crecer?

Hay una cita en el Nuevo Testamento en Mateo 6:33 “Buscad el Reino y lo demás vendrá por añadidura”, que extrapolada a los tiempos actuales, podría querer decir algo así: Ocúpate de lo importante, porque todo lo demás lo encontrarás por el camino. Cuando tenemos una necesidad, deseo, problema o carencia tendemos a obcecarnos en ese único y parcial asunto. Invertimos la mayoría de nuestros esfuerzos en algo que nos está quitando la paz, pero que en realidad no tiene porque ser importante.

Todo esto depende de nuestra escala de valores y prioridades, si en tu escala de valores, lo primero es el dinero, lo segundo el trabajo, lo tercero la salud y lo último el amor, dedicarás la mayor parte de tu esfuerzo, voluntad y pensamiento en la forma de ganar más dinero a toda costa y de mejorar tu situación profesional, quedando una vida muy reducida al materialismo. Si tu prioridad es la salud, después la pareja y como último el trabajo, invertirás todo tu esfuerzo en cuidarte, en buscar pareja si no la tienes, cuidarte en función de ello y probablemente, seas conformista en cuanto al dinero y el trabajo, cosa que tampoco te ayudará demasiado.

Las mujeres son capaces de concebir sus necesidades de una forma más simultánea y al mismo nivel, de ahí que en P&R este tema sea tratado como El puzzle de las necesidades femeninas, varias piezas que constituyen un puzzle de necesidades, cubiertas o carentes, situadas al mismo nivel, en el mismo plano; de ahí que ella sea exigente e inconformista en varias facetas, y no exclusivamente en una sola. En cambio, y como hemos dicho anteriormente, para los hombres este orden y esta escala es lineal y secuencial, por orden de importancia anteponemos nuestro primer objetivo a todo lo demás, que no es tan importante y a lo que apenas podrá llegar voluntad, esfuerzo y recursos, hasta que no esté cubierto aquello, que hemos situado en los primeros puestos de nuestra escala.

Si por ejemplo, tu prioridad en este momento es encontrar pareja, invertirás la mayoría de tu esfuerzo y recursos en buscar pareja. Si no obtienes los resultados que deseas, seguirás teniendo esta prioridad carente, por lo que pensarás que has de invertir más recursos personales en esa búsqueda, hasta que esta prioridad quede colmada, hasta el punto de polarizar tu comportamiento, pensamiento y conducta en función del programa “conseguir pareja”, dejando al resto de facetas que conforman tu vida, sin los recursos necesarios para mantener un equilibrio sano. Una vez más la palabra clave es EQUILIBRIO, refiriéndome al equilibrio entre salud, trabajo, relaciones sociales, pareja, economía, etc. En el momento que inviertes todo o la gran parte de tus recursos en una sola faceta, el equilibrio se descompensa y es fácil que todo aquello que en tu escala no sea prioritario vaya detrás de tu principal carencia.

De igual forma si tu prioridad es buscar una casa, o mejorar tu situación profesional, es probable que descuides tu vida en pareja y se resienta, o tus relaciones sociales y amistosas por falta del recurso tiempo o cansancio, e incluso tu trabajo actual, sin caer en la cuenta de que es este mismo trabajo actual, que tienes, aquél que te sustenta en la realidad y en este momento presente.

¿CUÁL ES LA VERDADERA META QUE HEMOS DE MARCARNOS? Desde luego que no una meta parcial o particular en un solo aspecto, hemos de pensar en cubrir todos los frentes y no caer polarizados por una sola carencia, porque lo demás irá detrás. EL HOMBRE ÍNTEGRO, no es el que más dinero tiene y nada más, o el que está con una mujer 10 y nada más, o el que tiene un físico y una salud envidiable. La palabra íntegro, en este caso quiere decir COMPLETO, un conjunto integrado por unas partes, cada una con su importancia, pero todas cubiertas en mayor o menor medida.

Cuando a uno le falta salud, dinero o amor, cualquiera de estas tres cosas… Se agobia, o se aturde hasta que la consigue, volcándose única y exclusivamente en lo que le falta, y no en lo que ya tiene, que ha de seguir cultivando en mayor o menor medida. Tendemos a actuar como al burro que le ponen la zanahoria delante para que corra hacia donde dicta su amo, sin mirar hacia los lados ni hacia abajo, donde puede haber baches que no va a ver, por estar pendiente de la zanahoria: buscar novia, buscar trabajo, piso o lo que sea. Lo inteligente es aprender a pensar en conjunto, en considerar no solo lo que te falta, si no también con lo que partes, con lo que tienes y disfrutas ahora y en este mismo momento, porque ese es precisamente el capital que necesitas para poder empezar.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.
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