RELACIONES FRUCTIFERAS, por EL DUQUE


Imagen cedida por Louisse

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Robin Sharma es uno de mis autores favoritos si a liderazgo y crecimiento personal me refiero. Este autor establece los siguientes principios en lo que al trato con lo demás se refiere: Analicemos cada uno de dichos principios…


SÉ LA PERSONA MÁS POSITIVA QUE CONOZCAS: El optimismo y el pesimismo se contagian. Hace no muchos años se descubrió la existencia en nuestro cerebro de las denominadas “neuronas espejo”. Estas neuronas provocan que repliquemos los sentimientos de los demás, hacen que nos conmovamos ante el dolor ajeno y que la risa sea “contagiosa”. Sabido esto, ¿Qué sentimientos queremos evocar en los demás?. ¿Queremos alegrar la vida de cuantos nos rodean o amargársela? Piensa también en términos egoístas. ¿Qué sientes tú cuando te encuentras en compañía de un pesimista consumado? ¿y de un optimista?


SÉ ABIERTO Y HABLA CON FRANQUEZA: Dice el refrán que se coge antes al mentiroso que al cojo. La honestidad, la franqueza, la congruencia y la asertividad refuerzan las relaciones, sean de la clase que sean: personales, amorosas, de amistad, profesionales, etc. A corto plazo puede parecer que una mentira a tiempo nos puede ser de utilidad, pero con una vida basada en la falta de verdad, lo único que se logra es debilitar nuestra propia concepción y la que los demás tienen de nosotros. Nos convertimos en alguien poco de fiar y que no logra conectar con nadie. Siendo franco en todo momento, es seguro que tendremos conflictos y que habrá personas con las que no nos llevemos bien, pero no siéndolo nunca conectaremos de verdad con nadie. No construiremos relaciones interpersonales ricas y duraderas.


SÉ PUNTUAL, DI “POR FAVOR Y GRACIAS”: La educación no es solo aquello que nuestros padres nos inculcaron; son las normas de comportamiento básico entre personas. La puntualidad supone respeto hacia el otro, pedir las cosas con educación y ser agradecido, cuesta bien poco.


PROMETE MENOS Y CUMPLE MÁS: ¿Cuántas veces hemos jurado que ese proyecto estaría el lunes por la mañana? ¿o hemos dicho que haríamos algo que luego no hacemos?. Dejemos de usar las palabras y respondamos con actos. Seamos personas dignas de confianza.


DEJA A LAS PERSONAS, MEJOR QUE COMO LAS ENCONTRASTE: Preocúpate por el bienestar de los demás. Ayúdales y trata de mejorar su día. Que te asocien con algo positivo en sus vidas.


SÉ AMISTOSO Y AFECTUOSO: Muchas veces vamos con prisas por el mundo. Otras tenemos anestesiados nuestros sentimientos y su expresión. Sentimos tanto miedo al rechazo que somos fríos y desconfiados. Sólo desde la mutua donación de respeto y afecto se construyen las buenas relaciones.


SÉ UN FORMIDABLE OYENTE: Trata de escuchar y trata de entender a los otros. Todo ser humano anhela que le escuchen, pero pocos son los que de verdad se toman el tiempo y el esfuerzo en hacerlo.


CONVIÉRTETE EN ALGUIEN APASIONADAMENTE INTERESADO POR LA GENTE: ¿De verdad te interesan los demás? ¿Sabes cuantos hijos tiene tu compañera de trabajo o a qué se dedica en su tiempo libre? ¿Cuáles son sus intereses?. Sólo desde el genuino interés se puede construir algo fructífero.


SONRÍE A MENUDO: Algo que parece fácil y casi ninguno lo ponemos en práctica. Como ya hemos dicho la sonrisa contagia alegría en los demás y denota afabilidad, autoconfianza y dinamismo. Una persona sonriente, con su lenguaje no verbal nos esta invitando a conversar, a abrirnos a establecer acuerdos, a tener una relación…


Las pequeñas pautas que he mencionado redundan en lo mismo. Sólo desde una auténtica actitud de apertura, amabilidad y confianza en los demás, se logra el establecimiento de relaciones fructíferas y duraderas. Muchas veces nos quejaremos de no tener buenas relaciones en el ámbito laboral, o de no tener un círculo de amigos lo bastante extenso. Tal vez deberíamos preguntarnos ¿Qué puedo hacer yo para cambiar esto?


Un abrazo.


El Duque.



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