NO NACIMOS ALFA III: ME GUSTAS… PERO COMO AMIGO, por MERLIN


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¿Cuántas veces habremos podido escuchar esto a lo largo de nuestra vida? ¡Cómo odio la frasecita de las narices! Cuando una chica te mira con las cejas en forma de tejado de casita, de esas que dibujan los niños, y te coge de la mano, prepárate porque va a disparar uno de sus dardos anestésicos que van, por vía emocional, directos al corazón.

Estos dardos, marca SPM (“suputamadre”) es el primer arma que aprenden a utilizar las futuras mujeres para deshacerse de los primeros aspirantes enamorados que las rondan. El nombre de la marca es debido a sus autoras, las mamás, que miran desde la ventana cómo sus niñas empiezan a tontear con los amigos, primero de su pandilla para coger tablas, y que han adoptado la frase de marras para que sus hijas den calabazas sin parecer malas personas, simplemente porque ellas la usaron de igual manera. Pero sí; son crueles. Esa respuesta es la peor que se le puede dar a una persona con mariposas en el estómago.

Gustarle a tu amor platónico “como amigo” es una putada. SI das pie a que te contesten eso, acabas de tocar el botón que jamás debiste tocar. Te van a contar todas sus intimidades para demostrarte que quieren ser realmente amigas y sólo eso, con lo cual, si antes te martirizabas pensando quién se la va a llevar, ahora te jodes porque realmente eres una amiga más… ¡Sensible, que eres un sensible! ahora te enteras de todos sus rollos y terminas por odiar a todo aquél que sabes que le gusta. Bueno, ahora estás seguro de que le puede gustar cualquiera, menos tú, que para eso eres su amigo.

Pasa el tiempo y ellas maduran; en tres años ella ha tenido seis novios y tú, en ese mismo periodo de tiempo, te has hecho un especialista en sujetar la vela. Menos mal que esto sólo es cuestión de que pase “la edad del pavo”, porque si hasta aquí pensabas que ella era cruel contigo, TE EQUIVOCAS. La verdadera crueldad está por llegar, cuando sólo la veas en momentos chungos, para arrimar el hombro, hacer de paño de lágrimas cuando la dejan mientras te dice: “Menos mal que estás ahí siempre, tú nunca me fallas”. ¡Nos ha jodido, ni la fallo ni la follo, pero soy guay! Y, encima, disimulando la erección en medio de tanto abrazo y sobeteo… Y eso que ya nunca la pillas arregladita, PORQUE PARA TI YA NO SE ARREGLA. Se arregla para su primer puto “alfa-adolescente” que se ha cruzado en su vida. Le conoció en los baños de la Joy Eslava y allí se enamoró de él, porque sus amigas decían que estaba buenísimo.

Qué tiempos aquéllos, ¿verdad? A nuestra edad ya no pasan estas cosas, pero a veces las echo de menos. El caso es que tal vez aquí estemos ante el nacimiento del verdadero “alfa”. Tal vez, estos guapotes que podían permitirse el lujo de “maltratar” a sus múltiples admiradoras, y asumir ese maltrato por parte de ellas, sea el origen de este fenómeno del que tanto se habla en los manuales de seducción. Reflexionemos, porque tal vez no me equivoque tanto.

La figura de “macho” que se nos “sugiere” para triunfar con las mujeres, seas un Brad Pitt o seas un jovencito Frankenstein, se corresponde con el mismo perfil de aquellos “machitos guaperas” de la adolescencia. “Mira por encima de la cabeza”, “No parezcas débil y, mucho menos, lo seas”, “Haz sin miedo lo que a ti no te gustaría que te hicieran”, “Sé cruel, duro”, “NO LLORES”, “bla bla bla…”

Todos sabemos que la personalidad y el comportamiento lo vamos aprendiendo con el paso de los años. Una experiencia a una temprana edad puede marcar tu comportamiento en un futuro, cuando ya se ha alcanzado la madurez, y no sería de extrañar que esas experiencias y desplantes que viven todas estas adolescentes las “marque” de alguna manera para, después, adquirir cierto tipo de comportamiento para con los hombres. No olvidemos que esa edad es una fase crucial en el desarrollo del hombre y de la mujer, y no me creo que estas experiencias pasen desapercibidas, sin más.
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Tal vez, el “auténtico alfa” de hoy fue el machito de entonces y, con el paso del tiempo, este tipo de actitud se ha ido contagiando al resto, empezando por los que envidiaban a los “alfitas” y continuando por los que se seguían preguntando cómo conseguir atraer la atención de las mujeres sin ser guapo, si habían visto ya alguna “tía diez” cogida del brazo de un tipo que le doblaba la edad, o era demasiado amanerado, o feo, o qué se yo… Todo, menos ALFA.

Como en este, nuestro planeta, somos muchos, y cada uno de nosotros somos un mundo, pues a veces mezclamos las cosas y no somos capaces de diferenciar. ¿Por qué con esta chica funciona esto, pero no con esta otra? Pues por la misma razón que a unos no les importa comer chocolate y a otros les supone un castigo; porque son diferentes. Todos esos consejos sobre los “alfa”, los “beta” o los “gamma”, yo los guardaría sólo para diferenciar a las pandillas que aparecen en algunas películas de universitarios americanos, pero no para crear fórmulas milagrosas de ligue.

Sé tú mismo, fiel a tus valores, estándares y principios… Eso es lo que de verdad supone un cambio verdadero. Es lo que hay. Es lo mejor. Seguro que así encontrarás, tarde o temprano, tu media naranja, igual que la encontrará el chulo, el tonto, el intelectual y cualquiera... Hasta el famoso y envidiado “alfa” tendrá mujeres a sus pies esperando con ansia otro desplante u otra nueva condición para ser adulada.

Pero hay que ser como uno es… y esa es la fórmula para encontrar lo que necesitas, que no es más que SER FELIZ. Eso se consigue cuando has encontrado a alguien para mucho tiempo, no para un polvo; alguien que te comprenda y que no se asuste porque has hecho algo que antes no hacías; tu media naranja.

Algunos que trataron de ser “alfas” pensando que sería la solución que buscaban, he visto como han reculado al encontrar que su media naranja, no es chica de “alfa”. No, es más normal. Tiene su propio criterio y no se deja mangonear por ningún “machito”, por muy guapo que éste sea. Tiene su propio estilo y es independiente. Sólo busca una pareja en el más amplio sentido de la palabra; esa no es una mujer para un “alfa”.

Por eso, os digo, pensando en voz alta, como reflexión propia… Dejemos a los machitos en las discotecas para jovencitos, dejemos que experimenten con esa equivocada actitud sus fracasos, sus éxitos… Tal vez su primera vez. Pero seamos capaces de madurar después y contar esa “fase alfa” como una anécdota de esa maravillosa etapa de la vida que no volveremos a tener… Afortunadamente.

Un mágico saludo.

Merlín.

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