NO DEJES QUE ELLA SE ACOMODE

Cuenta un chiste de un amigo que le decía al otro: “Cómo le voy a pedir a mi mujer que me la chupe… ¡Si es la madre de mis hijos!”. ¡Que difícil es a veces decir lo que deseamos a la mujer que nos importa! Seguro que más de una vez te has quedado con las ganas de hacer otra cosa diferente a la propuesta por ella… Y no lo has hecho, para que ella pudiera disfrutar. Lo has hecho por ella y para hacerla un poco más feliz. Entonces cuando estábais comiendo el domingo en casa de sus padres, todo iba bien, pero en realidad tu no estabas a gusto. Te hubiera gustado despertarte a mediodía, que para eso es domingo, echar un polvo “mañanero”, estar un rato largo en la cama hablando de cosas sin importancia, retozar, levantarte sin prisas y hacer una comida tranquila en casa sin prisa ninguna.

Durante la comida con sus padres, estás mentalmente en otra parte, te sabe todo siempre a lo mismo, mientras tu suegra no hace más que decirle a tu mujer que deberíais vender la casa, e iros a vivir por aquí cerca de ellos (o sea de tu suegra) para que así la familia esté más unida. Estas palabras de tu suegra son como aceite hirviendo cayéndote en el oído y piensas para ti “¿Es que no venimos ya todos los domingos a comer y algún sábado también? ¿es que no hablas ya con tu hija a diario por teléfono?... Yo también tengo familia ¡joder!”. Te das cuenta que en el último año, todos lo domingos habéis ido a comer a casa de sus padres, y lo que empezó siendo una pequeña renuncia por tu parte, a tener un domingo tranquilito para hacerla un poco más feliz, ahora se ha convertido en norma, se da por hecho, y lo que es peor…¡Parece que no es suficiente!

Después de escuchar los reclamos de tu suegra, a los que prefieres no responder y que hable tu mujer con ella, porque si hablas con tu suegra directamente se te va a notar el cabreo, te pones a pensar. Te das cuenta de lo siguiente, lo llamaremos CAMINO A LA PERDICIÓN:

El primer paso, es hacer algo por ella de forma excepcional, algo que ella te pide para agradarla. Tú decides que lo haces, porque te gusta verla feliz y porque tampoco va a pasar nada, por hacerlo, es más seguro que ella así ya va a estar más contenta y la siguiente te toca a ti.

El segundo paso, es que en lo que has cedido de forma excepcional, te vas dando cuenta que vas cediendo de forma habitual y normal. Lo sigues viendo con agrado, pero te das cuenta que tu pareja no tiene tanta y buena memoria histórica para recompensarte, pero si en cambio la tiene para recordarte faltas. En cuanto te quejas por esta normalidad, porque quieres hacer otra cosa, ella te recuerda la falta o supuesta falta cometida para callarte la boca.

El tercer paso, es que de lo habitual, se pasa a la norma, la costumbre o imposición: lo normal es que los domingos vayáis a casa de sus padres a comer y que no os quedéis en casa cuando empezó siendo algo excepcional. Si no te apetece, ya no te recuerda la falta, ya hay discusión, reclamo y reproche.

El cuarto y último paso, es dar ya todo lo regalado por sentado, y avanzar más un escalón en la exigencia. Ella aumenta su exigencia y pide de nuevo otra cosa, que en principio nunca hubiera salido de ti, pero que resulta “La haría muy feliz”. Te vas dando cuenta que conforme van pasando los meses, cada vez la recompensa es más escasa y que apenas tienes feed-back… ¡Nunca parece ser suficiente!
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Te diré algo medio en broma, medio en serio… Para que te lo tomes en serio SI NO PUEDES CON EL ENEMIGO ÚNETE A ÉL (no, no te hagas amigo de tu suegra, esto es antinatural, la cosa no va por ahí). Con esto quiero decir que ella sabe bien como obtener lo que quiere de ti, es sencillo… ANTICÍPATE EN EL NIVEL DE EXIGENCIA Y NO TRATES DE COMPETIR, EXPRESA Y VERBALIZA TUS ACUERDOS Y DESACUERDOS. El liderazgo en la exigencia, en las peticiones, opiniones, etc. Te va a dar siempre al menos una ligera ventaja. ¿Ves lo que ha pasado antes? Lo único que querías era hacerla un poco más feliz, y lo único que has conseguido ha sido ensanchar su inconformismo, porque recuerda: Si es por ella, nunca es suficiente… Y como ni tú, ni yo, somos santos varones de paciencia ilimitada… TENEMOS DESEOS, OPINIONES Y DEBEMOS EXPRESARLOS, VERBALIZARLOS, COMUNICARLOS DIRECTA O INDIRECTAMENTE, TANTO SI ESTAMOS A GUSTO, A FAVOR O ENCONTRA, PERO EN NINGÚN CASO RENUNCIAR A UNO SOLO DE ELLOS, a menos que nuestra situación real lo impida.

Es cuestión de comunicación, de no temer expresarte a la hora de pedir, de valorar tus deseos. Si ves que ella intenta posponer tus deseos, en función de cumplir los suyos no cedas, porque te irá poniendo cada vez la barrera más alta. Si cedes en la primera, después va a ser más difícil salir de ese camino a la perdición que hemos descrito. NOS CUESTA, Y MUCHO DECIRLE QUE NO A LA MUJER A LA QUE QUEREMOS, pero si siempre decimos si y nos olvidamos de lo que queríamos nosotros, vamos a perder lo más importante, nuestra libertad de elección, nuestro liderazgo y lo que es peor: perderemos también su respeto.

Hace poco uno de vosotros, me comentaba en un correo: “… ahora me suelta que lleva 10 años sin quererme. Yo me he matado a trabajar, le he dado todo lo que he sido capaz, me he desfondado, y ahora esto…”. Os aseguro que no es ninguna broma, conozco a hombres, entre ellos mi padre (más cerca no lo he podido vivir) que a día de hoy, y por haber renunciado a un bienestar, a unos objetivos y a unos deseos, por esforzarse en agradar y en hacer feliz a la mujer que aman, se ven descompensados a estos niveles.

Si dejamos de ser exigentes, si siempre cedemos a sus deseos y si nos volvemos conformistas, yendo siempre la exigencia e inconformismo en el mismo sentido, de ella hacia él. La atracción dura, lo que dura la congruencia y la coherencia contigo mismo: tus deseos, tus principios y tus valores. Si un día dejas de pedir o de buscar lo que deseas activamente, dejas de tomar decisiones porque delegas en ella esas cosas… Con el tiempo se te olvidarán tus verdaderas metas y la capacidad de tomar decisiones.

NUNCA RENUNCIES A LO QUE QUIERES, y menos sacrifiques tus metas individuales, porque estas van a ser las que te van a realizar de verdad y desde dentro. Los hombres no somos pozos sin fondo, ni ángeles, ni criaturas celestiales, ni mártires de una vida en pareja. El que entienda el amor sólo como un sacrificio y una entrega se equivoca, es muy romántico pero muy poco realista. Nunca olvides que el amor es también RESPETO MUTUO Y SIEMPRE HA DE SER CORRESPONDIDO, si no, no es amor.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.
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