LA NECESIDAD DE VALIDACION

Imagen cedida por Julia
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Hay un patrón común en todas las personas en mayor o menor medida, hablo de la necesidad de validación. Según tu estado emocional y tu equilibrio interno, esta necesidad de validación vas a cubrirla con estímulos ajenos o bien con auto-confianza. Lo único cierto es que por mucha estima y confianza que tengas en tí mismo, siempre vas a precisar algún estímulo externo como resultado, o como recompensa. Recordemos que somos personas de carne y hueso, y que necesitamos alimentarnos de vez en cuando de la validación ajena, ya que no somos máquinas perfectas y de vez en cuando necesitamos combustible.

Normalmente cuando pasamos por un buen momento y nuestro estado interno es satisfactorio, no precisamos pedir activamente la validación ajena. Esto precisamente puede ser debido a que no la estemos solicitando activamente, pero de igual forma, los demás nos la estén proporcionando. Esto pasa por ejemplo cuando te reconocen el mérito por alguna tarea, cuando has tenido éxito en algo, cuando te hacen un cumplido, cuando sientes que los demás te valoran... En definitiva, cuando las cosas van bien, cuando hay época de "vacas gordas".

Esta necesidad de validación, sigue un patrón elástico, ya que si tenemos estímulos externos continuados favorables, o dicho en castellano: NOS ACOSTUMBRAMOS A ESTAR LLENOS, ensanchamos de alguna manera esta capacidad, y cada vez vamos a necesitar más de estos estímulos externos o validación ajena, para llegar al mismo nivel de satisfacción personal. Si estamos acostumbrados a que nos valoren, y en un determinado periodo esta valoración nos falta, nos pasará lo mismo que a un drogadicto, "nos entrará el mono" y ya sea de forma directa o indirecta, solicitaremos esta validación ajena.

Cuando hay algo que no nos gusta de nosotros mismos, o sentimos una debilidad, o hemos cometido un acto del que no nos sentimos orgullosos, sabemos que hemos hecho mal, o tenemos una carencia a nivel personal, podemos caer también en la conducta de pedir esta validación para depositar en la otra persona nuestra exención de responsabilidad, debido a nuestra incapacidad para aceptar aquello que nos es difícil aceptar por cuenta propia.
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Hablamos de esto precisamente, porque quiero desmentir varias conductas adoptadas por muchas personas cuando se califican así mismas de ABIERTAS ó SINCERAS, cuando en realidad, lo único que hacen es intentar tapar una carencia. ¿Cómo podemos ver esto? Por las coletillas que estas personas utilizan en su lenguaje. Seguro que más de una vez has escuchado decir a alguien en una discusión "Yo no tengo nada que ocultar", para posteriormente contarte cuál ha sido su papel en el conflicto. Una persona que dice que no tiene nada que ocultar, jamás dirá "Lo siento, ha sido culpa mía... Me equivoqué".

Cuando alguien necesita reafirmar aquello que está contando con un enunciado que trata de hacer más hincapié en exculparse, o en aclarar que el defecto o fallo no es suyo, es porque con total seguridad, necesita tapar ese fallo cometido. Si por el contrario, se limita a enunciar lo sucedido, relatando su intervención en el conflicto, si la necesidad de emplear comodines en su lenguaje, es porque sencillamente, no le hace falta.

Cuando un amigo por ejemplo te cuenta un secreto, algo que no sabe nadie, o algo de lo que no está especialmente orgulloso, no lo hace por placer, o porque confíe en ti ciegamente. La conducta de contar un secreto es 100% egoísta, Los secretos se cuentan efectivamente, porque no se pueden contener dentro, porque no se aceptan y necesitan ser “lavados fuera” de alguna manera. Una vez validados por aquél que te escucha, es más fácil integrarlos.

De igual forma quien a los diez minutos de conocerte te está contando su vida, o te está dando detalles personales, es porque tiene un ansia de validación ajena superlativa. Lo hace no porque te haya dicho nada más verte que es una persona muy abierta, o que está muy orgulloso de lo social y abierto que es, o de ser como es, ¡bla bla bla…! O incluso, porque también te haya dicho que está contento consigo mismo... Se está vendiendo, necesita que le escuches y que le valides.

Estas necesidades de validación son mucho mayores en mujeres que en hombres, debido a la adicción continua a las emociones y a sentirse aceptadas por aquellos que les rodean. También es cierto que precisamente por esto, le dan mucha más importancia que los hombres a los lazos sociales, a las personas que las proporcionan esta validación, valoración o como la quieras llamar. Por esta razón, suelen insistir al hombre en que se abra, en que cuente… Para solidarizarse con ella de alguna manera. O de igual forma, se quejan cuando no escuchamos, o no estamos atentos, o no respondemos receptivamente ante algo que nos quieran contar ¿Por qué? Porque precisamente no escuchándolas, o no haciéndoles el caso que necesitan, les estamos negando indirectamente esta validación que para ellas es vital.

Un fuerte abrazo.
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Arcángel.
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