FANTASIAS SEXUALES Y LA REALIDAD EN LA CAMA

Fantasías sexuales
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Llevaba medio verano deseando volverla a ver para estar con ella. Alguna noche se me hacía más larga que otra por el calor, que me impedía dormir hasta muy tarde. Además me había quedado de Rodríguez en casa, mis compañeras estaban de vacaciones fuera de Madrid y tenía la casa para mi sólo, por lo que podía dejarlo todo abierto por la noche para que corriera un poco el aire. Lo cierto es que cuando me pasaba el sueño de largo, a lo mejor me daban las 2:00 de la madrugada y seguía sin poder dormir... En esos momentos, mi cabeza se ponía a funcionar. Recordaba las veces que habíamos estado juntos, mi imaginación se recreaba en las últimas veces mientras mi modesto foot-on de 1.50, cada vez se hacía más y más grande. Dando vueltas en la cama seguía imaginando mil posturas habidas y por haber con ella, la mandaba un sms cuando ya estaba que no podía más… Seguía sin poder dormir. Tras varios cigarros nocturnos, varias salidas al balcón y una película que no terminé de ver por quedarme dormido poco a poco... Conseguía por fin conciliar el sueño. Ya cuando pude verla, varios días más tarde, mi cabeza y mis intenciones funcionaban al doble de la velocidad normal. Había organizado una fiesta para mis amigos y aunque mi deseo estaba intacto, en ese momento todas esas películas que me había montado durante su ausencia me daban exactamente igual. Lo único que quería era estar con ella.

No sé si alguna vez os ha pasado que os habéis hecho tal cantidad de películas sexuales en la cabeza, que a la hora de la verdad, la propia realidad del momento, el físico, la logística o el resto de circunstancias no han encajado con aquella fantasía, con ese sueño, o con la idea que tenías planeada para ese encuentro sexual. Con esto no quiero decir que las fantasías sexuales sean irrealizables, prácticamente tal y como nos imaginamos, pero lo que si es cierto es que LAS FANTASÍAS SEXUALES GENERAN UNAS EXPECTATIVAS. Cuanto más jugamos con ellas, más disfrutamos nosotros mismos, pero eso sí, en un PLANO INDIVIDUAL.

Si hay algo que es importante resaltar, es que las fantasías sexuales son individuales, particulares de cada uno. Para ti en tu imaginación puede ser lo más de lo más, pero en la realidad acoplar a dos personas en función de los deseos de una sola es muy difícil, a menos que una de las dos acceda o se someta voluntariamente y por completo, a los deseos de su amante. En este caso sólo disfrutaría realmente la persona que está realizando su fantasía, aquella que estaría dirigiendo el encuentro sexual. No olvidemos que el sexo es cosa de dos.
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Las expectativas generadas en ese momento justo, hacen que nos decepcionemos en mayor o menor medida si nuestra fantasía no es perfecta, ya que del ideal imaginado, al acto real, siempre hay variables que no podemos controlar: el apetito sexual de nuestra pareja, nuestro estado físico, nuestro tiempo, una cena copiosa, unas copas, falta de sueño... Que podemos controlar hasta un cierto punto, pero nunca totalmente. Daos cuenta que estoy utilizando el verbo controlar, que precisamente es contrario a lo que debería ser el sexo: DISFRUTAR Y SE DISFRUTA MÁS CUANDO LO HACEN LAS DOS PERSONAS.

Por mucho que planees un encuentro sexual perfecto, reproducir aquella fantasía en la bañera, en la cocina, en el centro comercial... Piensa que es mucho más efectivo el dejarse llevar por la pasión de un buen momento, que a tener un esquema mental de lo que va a pasar. Una cosa es buscar un encuentro sexual, y otra muy distinta calcular este encuentro. Si esto tuviera que ser así el sexo llevaría asociado mucho más conflicto del que se le puede asociar ya de hecho socialmente.
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En el caso de las fantasías femeninas, por ejemplo, una escena en la que la mujer imagine ser forzada o violada, al ser una mera fantasía se queda en su imaginación, la disfruta y la desecha cuando quiere. Obviamente esto en un acto sexual real, supone un delito, una violencia con unas consecuencias graves, es algo que se puede imaginar pero que llevarlo a la práctica no es sano ni legal. Y por cierto, no penséis que es una fantasía infrecuente entre ellas, imaginar una violación o imaginar que ella se siente forzada a hacer sexo por ejemplo, con un extraño, un desconocido, un hombre que roce rasgos cavernícolas… ¿Por qué? Sentirse forzada al sexo en su fantasía, es una manera de declinar la responsabilidad del acto en su imaginación, por lo que les es más fácil aceptar esa fantasía digamos, no políticamente correcta y que en la vida real, nunca llevarían a cabo.
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Lo que si es bien cierto que al generar esas expectativas, al tener la posibilidad de materializar una fantasía, la realidad en la cama nunca va a encajar al 100% y es posible, que devenga en decepción. Lo mejor desde luego, es el propio juego, en el momento, seguir lo que os apetezca hacer a los dos… Al final son dos personas las que están presentes y dos son los que han de disfrutar, cuanto menos mapa mental mejor, cuanta más imaginación en el momento presente y real del acto, mejor también. Para terminar algo muy importante: Si en realidad deseas algo, pídeselo a la persona que esté contigo, quizás te des cuenta de que no era tanto como parecía, o que quizás era mejor de lo que pensabas, pero en ningún caso tienes el por qué renunciar a ello si lo deseas de verdad… En la cama o fuera de ella.


Un fuerte abrazo.


Arcángel.

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