EVA TAMBIEN SE PIERDE, por EL DUQUE



Imagen cedida por ThinkPink

Hasta ahora, he hablado de una nueva y emergente Eva, que ha cogido las riendas de su vida y aprovechado con gran inteligencia los cambios sociales. Una Eva que se ha adaptado con prontitud a los nuevos tiempos y a las nuevas posibilidades que se le abren como mujer. Una nueva Eva dispuesta a asumir el rol de “primer sexo”,como vaticina con acierto la gran Helen Fisher. Sin embargo Bess, con gran acierto señala que no todas las mujeres son así, que no todas han encontrado el camino, y esta muy en lo cierto. Si observamos la realidad que nos rodea vemos la existencia de varias tipologías de mujer: La mujer tradicional aún anclada en tiempos pasados; la nueva Eva que ha logrado emerger, y por ultimo y especialmente relevante, la mujer pérdida o más bien diría yo, en búsqueda…

Especial hincapié hago en esta clase de mujer, pues en mi modestísima opinión supone la tipología dominante en nuestros días. Una mujer que conoce a la nueva Eva, que sabe que existe esa nueva Eva, que la busca de forma activa pero que aún no es para ella una realidad.

Esta clase de mujer, mayoritaria en nuestros días, se halla muchas veces entre dos aguas, entre los paradigmas antiguos y los modernos, entre su educación clásica y su vida moderna.

Esta mujer, sabe que el proceso de transformación es imparable, pero siente en su interior como ciertas fuerzas centrífugas la empujan en sentido contrario. Esta mujer, sabe que tiene el derecho y diría yo la obligación de un pleno desarrollo profesional; pero a ella la educo probablemente una madre que no trabajaba o que si lo hacía era en un trabajo de menores exigencias y remuneraciones que el empleo de su padre. A ella la educaron en dar prevalencia a la familia sobre la carrera profesional, y además su biología la empuja a la crianza y cuidado de los hijos, por lo que el conflicto interno esta servido.

Imagen cedida por ThinkPink


Esta mujer ha sido educada en una forma de expresión sexual reprimida por cientos de años de tabúes y prejuicios; ha sido educada en una estricta moralidad si a la sexualidad femenina nos referimos. La han inculcado un rol más pasivo que el del hombre, a ser la seducida, a tener escasas parejas sexuales y a ocultar su interés por un hombre dejando que sea él quién de el primer paso. Pero, claro esta, ella desde muy joven ha vivido una realidad bien distinta, dónde ha existido una auténtica revolución sexual. Ella es más consciente que nunca de su sexualidad y de que no hay nada malo en su máxima expresión. Sin embargo el conflicto interno esta servido. Como alguien de gran criterio me dijo en fechas recientes, la mujer de hoy en día se halla confundida entre “la princesa prometida” y “garganta profunda”,entre el porno y el cine de Disney.

Ante estos conflictos internos, que hacen batallar razón, costumbre, genes, origen antropológico y avances sociales, vemos diversas reacciones cuando menos curiosas y dignas de mención.

En el ámbito laboral es frecuente , sobre todo en altos cargos directivos la aparición de una mujer descalibrada que tiende a la IMITACIÓN DEL ROL MASCULINO. Lo peor de todo es que acostumbra a asumir los peores rasgos de nuestro género, si a ejercicio del liderazgo nos referimos. Grita, chilla usa la comunicación agresiva frente a la siempre deseable comunicación asertiva…a veces tiende a asumir un rol frío, distante y calculador prescindiendo por completo de su faceta de mujer. Asume la connatural naturaleza competitiva del hombre y no deja títere con cabeza, todo hasta que ya es demasiado tarde y se da cuenta de que a pesar de los avances científicos, ya no puede ser madre, ni fundar una familia propia… ha atentado contra una parte esencial de su condición de mujer eligiendo un camino equivocado.

--


Imagen cedida por ThinkPink

Frente a estas mujeres, hay otras que dirimen la pugna renunciando a su carrera profesional y conformándose con una carrera profesional “menor” o que suponga, en cierto sentido una menor exigencia y dejando así un gran desarrollo a su condición de madre. Este modelo también se aleja de la nueva Eva. Una mujer que es mujer y profesional. Que nunca renuncia a su condición femenina pero que desea también obtener un pleno desarrollo profesional. Una mujer que no elige y que, es más, ve tremendamente injusto que alguien (normalmente un hombre inseguro) la obligue a elegir.

Si hablamos de sexo ,también la Eva perdida ha optado por alguna de las dos opciones que narrábamos. La película Disney con marido proveedor, bien posicionado, el chalet en Pozuelo,4 hijos rubitos y súper monos y aquello de “sábado, sabadete”… Por supuesto Misionero, luz apagada… (siento ser tan teatrero pero la exageración me sirve para explicarme).

Junto a esta otra, ha optado por una especie de versión libre de una película porno de Nacho Vidal (por otra parte mi ídolo). Son esas mujeres que a veces parecen una copia de “Sexo en Nueva York”, hacen comentarios sexuales explícitos por doquier y se pasan salva pantallas con las fotos de desnudos de mi homónimo “El Duque”(el de la tele, no yo). Vuelven a buscar, la liberalización y revolución sexual, a través de la “imitación”. Y el ejemplo de las fotos es perfecto. La sexualidad femenina rara vez es “visual”. Una mujer, normalmente no se siente sexualmente excitada por la visión de un cuerpo perfecto. La sexualidad femenina es de lenta cocción y sobre todo de cocción cerebral. Por tanto, las fotos copian, algo que si es muy masculino que es la sexualidad visual.

Cuando hablamos de la nueva Eva, hablamos de una mujer que se halla en paz con su feminidad y con su sexualidad. No la reprime, pero la conoce y disfruta como mujer, sin tabúes pero también sin asumir roles que no la corresponden. Esta en paz consigo misma y acepta este futuro que se le abre sin perder por ello sus características consustanciales…

La diferencia esencial entre el hombre y la mujer es precisamente que, en primer término ya existen nuevas Evas, mientras que Adán aún no se ha inventado así mismo.

El cambio siempre es una magnifica oportunidad de progreso, pero en ocasiones supone también una amenaza, sobre todo para aquellos a los que les cuesta cambiar o a aquellos que se sienten inseguros y temen ser destronados. El hombre, en general se siente amenazado , pues de facto, la mujer ostenta cada día más el poder sexual y, también cada día, incluso va escalando posiciones en terrenos tradicionalmente masculinos, como es el poder laboral. Estas circunstancias “amenazan” al hombre que no acaba de adaptarse a los nuevos tiempos.

Un abrazo.

El Duque.
Publicar un comentario en la entrada