ORIGEN Y TIPOS DE DEBILIDAD MASCULINA

Cuando sonó el teléfono sabía que había algo que no iba bien. La forma en la que yo le decía unas horas antes que me había dejado “tirado en casa” a la espera de su llamada, era más propia de una doncella desconsolada que de un hombre en condiciones. Me encontraba sin saber qué hacer o qué decir para hacerla cambiar de opinión, me sentí impotente. Desde luego ese mensaje que le había mandado de madrugada, me acababa de sentenciar: “Así no”, fueron sus palabras. Yo creía que intentando hacer que se sintiera culpable, o diciéndole lo mal que me sentía por su culpa me iba a ayudar a tenerla más cerca, como un perdedor pensaba que quizás así ella trataría de “compensarme”, pero obviamente me equivoqué. Sólo conseguí mandarlo todo a la mierda en cuestión de horas, lo había echado todo a perder.

Ahora lo pienso y creo que este fue uno de los peores momentos de mi vida, no bromeo, pocas veces me he sentido tan miserable como en aquella ocasión. Al tratar de situarme como víctima, mostrarme débil e intentar que ella reaccionara ante esto, solo conseguí que se alejara de mi. Hace poco, Seriak ha publicado en su espacio Vivir Seduciendo, un excelente artículo titulado Tu perfecta Imperfección del que cito textualmente lo siguiente: Cuando una mujer descubre que su recién estrenado amante es capaz de sufrir dolor, exteriorizar sentimientos, y debatirse entre íntimas contradicciones vitales, reiniciará su inconsciente evaluación acerca de tus merecimientos para amarla.

Es necesario hablar de debilidad y como posteriormente se propone en los comentarios a este artículo, vamos a tratar de aquilatar entre “la debilidad apropiada” y la “debilidad que te sentencia”. Por decirlo de alguna manera, entre hombres muchas veces parece que hay que estar siempre matando mamuts para ser "Alfa", hay que ser perfecto, seguro, hacerlo todo bien, sin dudar, llegar siempre a lo más alto… En fin, ser un Superman sin puntos flacos, sin debilidades, sin dudas, un Terminator… “Un Superman inmune a la Kriptonita”. Hay miedo, mucho miedo a "destaparse" y dejarle a ella tocar en blando, por miedo a que ella pueda percibir una debilidad en nosotros que nos penalice y nos sentencie como no aptos.

¿Acaso no tenemos derecho a expresar nuestras emociones? Recuerdo una canción de Miguel Bosé que decía algo así “Los chicos no lloran, tienen que pelear…”. Los habrá más duros y más blandos, quien os escribe estas líneas, se sitúa como “blando de competición a llorona oficial”, o sea, que puedo hablaros perfectamente de cómo se ven las cosas desde el punto de vista de un “blando” como diríamos nosotros, o un hombre sensible como dirían ellas. Parece que expresar nuestros sentimientos y emociones, en el caso masculino, es un lujo caro en las consecuencias para una relación, que normalmente el hombre no puede permitirse. Esto es absolutamente falso, ya que si sentimos la necesidad de expresar estos sentimientos y emociones y no lo hacemos, no estamos siendo congruentes, es más, estamos yendo en contra de nosotros mismos “tapando” con otras palabras y con el comportamiento, aquello que llevamos dentro y que tarde o temprano saldrá de una forma u otra.

La clave para saber, si lo que estamos haciendo es mostrar debilidad o expresar nuestras emociones siendo fieles a nuestros sentimientos y a nosotros mismos, está en el origen de esta debilidad. Como propone Seriak, podemos hacer una diferenciación entre debilidades alfa y debilidades beta:
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DEBILIDADES ALFA: En este caso, muestras a voluntad y porque se quiere mostrar, es algo que hace crear puntos de conexión con ella, porque efectivamente la perfección no es real y “mosquea” que no tengas puntos flacos. Es como subcomunicarle a ella algo así: “No quiero que pienses que soy perfecto, yo también tengo mis cosas”. Es algo que se hace de forma activa y consciente, estás sincerándote con ella porque quieres hacerlo, te estás abriendo y le estás dejando ver lo que hay dentro. Lo que es más importante, no partes de la necesidad, ni de la búsqueda de aprobación o validación, ya que lo haces independientemente de la respuesta que ella pueda dar, lo haces porque te nace y porque quieres que ella lo sepa. Es algo que forma parte de ti al igual que tus puntos fuertes, tienes puntos flacos, le guste a ella o no y no sientes vergüenza o pudor al expresarlos, porque los has aceptado interiormente y no precisas permiso alguno para no ser perfecto.

No esperas ni su aprobación, ni mucho menos que ella valide esos sentimientos. Son tus sentimientos, incluso aunque lo que estés comunicando pueda ser concebido como una debilidad por ti mismo, no buscas que ella los apruebe, simplemente quieres comunicarlos. Son sentimientos en concordancia con tu comportamiento, te hacen congruente y eso es precisamente lo que te hace proyectar más valor: la congruencia.

DEBILIDADES BETA: Podemos decir que se muestran inevitablemente y para reclamar que ella las cubra, o te apoye, o te “salve” de alguna manera, para llamar su atención, o reprochando, o esperando su aprobación y validación ante esos sentimientos que tienes. Es como subcomunicarle a ella: “Te quiero dar pena o quiero que te sientas culpable por algo, para que vengas y me compenses”. Este es el caso se muestra debilidad desde la necesidad y desde la falta de congruencia.

O bien puedes estar traduciéndole que tienes miedo o una inseguridad y pretendes por así decirlo pedirle soporte, que ella apruebe esta debilidad por ti, porque tú mismo no eres capaz de aceptarla, necesitas por tanto que ella te valide. En este caso si que estamos hablando de sentencia, conciénciate bien de esto: Ella no te va a seguir este juego a menos que tenga una débil personalidad o sea alguien que ceda al chantaje emocional. Estás depositando en ella una carga o responsabilidad, la de aprobarte, la de salvarte, a fin de cuentas le estás pidiendo permiso para tener esa debilidad y ser como eres.

En ocasiones podemos ver como intentamos tapar estas debilidades con un comportamiento en apariencia más alfa, o sea: aplomo, seguridad, confianza, etc. Por lo que en cuanto queramos llamar su atención de esta forma, comunicándole una debilidad, o reproche o reclamo de atención, no estaremos siendo congruentes y esto haga que efectivamente se descubra el pastel.

A fin de cuentas y como dice el Evangelio “Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra”. Un paso importante al igual que cultivar nuestros puntos fuertes, es además saber aceptar nuestras flaquezas y limitaciones, sólo así podremos vernos y aceptarnos tal y como somos realmente, solo desde la aceptación de la condición actual, se puede aspirar a ser mejor. Una vez que hemos aceptado estos puntos débiles, es cuando proyectaremos nuestro yo verdadero, sin miedos. Si sabemos mirarnos al espejo y aceptamos lo que hay en nosotros, tanto lo mejor como lo peor, entonces no precisaremos aprobación o validación alguna a la hora de comunicar y expresar nuestras emociones, necesidades o sentimientos.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.
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