MANIPULACION, PERSUASION Y DIALOGO ESTRATEGICO

Imagen cedida por Mery
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Lo primero y para hablar con propiedad decir que la persuasión es una forma de manipulación. El concepto manipulación se utiliza siempre asociado con el matiz negativo como intervenir con medios hábiles y a veces, desleales, en la política, en el mercado, en la información, etc. Manipular implica una distorsión de la verdad o la justicia al servicio de intereses particulares. En cambio la persuasión, está asociada a convencer, inducir u obligar, a alguien con razones a creer o hacer algo.

Una de las primeras cosas que se aprenden en el mundo del marketing y publicidad, es CREAR LA NECESIDAD en el cliente potencial de un determinado producto, para poder colocar este producto no necesario en el mercado. De igual forma que hacen algunos proxenetas para enganchar a sus prostitutas, ofreciéndoles las primeras dosis de droga gratis para crearles adicción, para asegurarse de que van a tener que prostituirse para ellos y poder pagarse la droga. Otra forma desleal de crear esta dependencia, es la de provocar un problema, crear un conflicto en un persona, dejar que la persona interiorice y reproduzca este miedo, para después presentarse así mismo como la solución a ese problema o conflicto, quedando como salvador. Esto es típico de directivos de empresa, políticos, estafadores o timadores profesionales.

Estos ejemplos de manipulación, se basan ante todo en LA CONFIANZA QUE DEPOSITA LA VICTIMA EN EL MANIPULADOR. Sin esta confianza de partida, es difícil poder entrar en la persona. Sin un previo conocimiento de las inquietudes, debilidades, dudas o necesidades de la víctima no se puede generar esta manipulación, siendo la clave de la misma y la puerta de entrada, los puntos flacos de la persona objeto a someter:

Los puntos flacos masculinos son el ego, la necesidad de reconocimiento y el sexo. Los puntos flacos femeninos son la búsqueda de nuevas emociones, experiencias y competencia por el estatus. Es necesario tener este conocimiento previo acerca de los puntos débiles del sujeto para poder ejercer esta manipulación, ya que el manipulador instrumentaliza estas debilidades, en orden de primero provocar la necesidad y posteriormente, la adicción.
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Al ser el manipulador una persona de confianza, el manipulado da por hecho o por cierto todo aquello que le comunica directamente o subcomunica dentro de la realidad que existe entre ambos. Por ello es capaz de hacer asociar a la víctima un valor de certeza, que el manipulado asume en sus creencias.

Estas creencias que asimila el manipulado, le meten por completo en el marco o realidad subjetiva del manipulador, incapacitándole para poder considerar más alternativas, otras opciones, otras salidas, ya que todas las respuestas y el valor de lo que es verdadero-falso, correcto-incorrecto, bueno-malo, a fin de cuentas el patrón de medida, etc. lo da el manipulador.

La mejor forma de poder detectar un intento de manipulación, es que para poder tomar una decisión, tengamos que introducir nuevos elementos ajenos a nuestro pensamiento fuera de nuestro criterio habitual, o bien que se nos pida que solicitemos la aprobación para tomar una decisión a otra persona, o bien que veamos que forzosamente tengamos que hacer algo en contra de nuestras creencias, valores o bienestar, o bien que nos vemos obligados a pasar por un aro o una condición impuesta por el manipulador para poder obtener un resultado favorable. La cuestión es que el fin último del manipulador es ponerse a si mismo en el papel de autoridad máxima, salvador de la situación, centro de atención e incluso víctima en apariencia si nosotros no actuamos tal y como este nos ordena.

Cuando digo nos ordena, lo hago refiriéndome en la mayoría de los casos a subcomunicarlo de forma indirecta. El manipulado no tiene porqué apreciar que se le esté dando un comando directo, sin embargo, esas órdenes suelen ir camufladas de forma implícita en un aro, condición o frase oculta. El maestro Ross Jeffries, se refiere a estos comandos ocultos como “frases comadreja”, implícitas en patrones de conversación que utiliza el manipulador para dar comandos sin que el sujeto manipulado sea consciente de estar recibiendo una orden que va directa a su cerebro.
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A diferencia de la manipulación, en la que es el sujeto manipulador, quien trata de inducir de forma externa responsabilizando del resultado al sujeto manipulado, en la TÉCNICA DE PERSUASIÓN BASADA EN EL DIÁLOGO ESTRATÉGICO, el sujeto manipulador parte de elementos comunes y propios del sujeto manipulado, de forma que es el mismo manipulado el que toma la decisión final. En el caso del diálogo estratégico, el manipulador o persuasor no irrumpe de forma violenta en los valores y creencias del sujeto a persuadir, por lo que mediante una ilusión de alternativas enlazada con una respuesta emocional por parte del persuadido, es este último quien toma la decisión favorable al persuasor como si en realidad fuera propia.

Otra diferencia importante entre ambas formas o técnicas de comunicación es que en la persuasión basada en el diálogo estratégico, es el sujeto persuadido el protagonista y figura de autoridad aparente, quedando el persuasor en un plano de simple acompañante en la toma de decisiones. En la manipulación, la autoridad la tiene el manipulador y es el sujeto manipulado el que constantemente tiene un marco de subordinación.

¿Es lícito manipular? ¿Es lícito persuadir? Cuando se pretende obtener un resultado favorable para cubrir un interés personal a través de otra persona, se ha de tener en cuenta que si ambas partes salen beneficiadas de la toma de decisiones, el resultado será positivo para ambos y se podrá perpetuar esta dinámica de beneficio mutuo. En el caso en que solo una de las dos partes salga beneficiada, esta dinámica de parasitismo tiene un plazo con fecha de caducidad, puesto que una de las dos partes acabará agotándose, aunque se le pretenda hacer ver en un principio que puede salir beneficiada, los resultados hablan por si mismos.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.
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