LA ANESTESIA DEL COMPROMISO

Imagen cedida por Sarelly

Hay un tema que me preocupa mucho, porque veo que muchos de nosotros caemos, caeremos o hemos caído en ello, alguna vez a la hora de entablar una relación. No tiene por qué tratarse de un noviazgo formal ni mucho menos, pero si se da de sobremanera. Digo que me preocupa, no porque tenga que darle más importancia o bombo, o por generar interés, lo digo porque le toca muy de cerca a amigos míos, gente que me importa de verdad. Yo también lo he vivido y lo he sufrido en primera en persona.

Me refiero a idealizar a tu pareja, no ya cuando la relación está en los inicios, ya que esto es perfectamente normal y sin pasar por esta etapa de idealización, en la que atribuimos a un modelo ideal que tenemos en ella o en el, toda las correspondencias habidas y por haber con nuestros valores. Sin pasar por esta etapa al inicio, no se da el enamoramiento tal y como lo conocemos. Me refiero a cuando ya existe una relación consolidada y uno de los dos, o bien los dos miembros de la pareja, sitúa cada uno al otro miembro en un pedestal a modo de seguro de vida.

Cuando hablo de colocar a tu pareja como seguro de vida, me refiero a cerrar los ojos ante la realidad de las relaciones. No trato de ser pesimista, ni de echar por tierra los sentimientos o la confianza que puedas tener en tu pareja, pues ambos son necesarios y básicos en la relación. Es un tema relacionado directamente con los conceptos de MOSTRADOR para ella y CANDADO para él. Particularmente, me hace muy feliz cada vez que uno de vosotros me da una buena noticia: cuando podéis resolver una discusión con vuestra pareja, cuando os echáis novia, cuando habéis podido superar un problema, o cuando tomáis una decisión difícil por ser fieles a vosotros mismos…
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Hay motivos para alegrarse por el compromiso, porque soy de los que piensan que es algo sólo para gente madura y valiente. Dar ese paso implica un camino interior de crecimiento importante. También es cierto que según el caso, a veces lo más maduro y sensato puede ser abandonar una relación que puede estar anestesiando tu verdadera felicidad.

Lo siguiente viene cuando empiezo a preguntar, o mis amigos me cuentan, cómo les va en ese mismo momento la relación. Es un patrón común prácticamente en el 100% de los casos: Su pareja es perfecta, su pareja no les da ni un quebradero de cabeza, su pareja les es fiel, su pareja no discute, su pareja es una santa católica y apostólica, etc. Parece que de repente cuando han optado libremente por dar este paso del compromiso, han olvidado todos los problemas, discusiones y malos entendidos que han tenido hasta ese momento, porque efectivamente… Los han tenido. Parece que se comprometen para arreglarlo todo de forma mágica, y de repente, ya se complementan perfectamente. En ocasiones este paso a parte de comprometerse, bien puede ser también tener un hijo o comprarse un piso. Muchas parejas creen que estas son soluciones mágicas para sus problemas, cuando sólo se trata de forzar la situación con aplazamientos.

Vamos a ver, los problemas de pareja son algo normal, es algo que hay que asumir desde el primer día y no tratar de disimularlo, maquillarlo o aplazarlo. Es como si ambos miembros de la pareja se estuvieran apretando el cinturón, sacando pecho, "posando para la foto" y guardando la compostura y las apariencias, hasta el justo momento posterior del “Si quiero”. Lo he visto mil veces, siempre pasa igual, uno siempre piensa que el compromiso lo va arreglar todo de forma mágica. Es como si nos empeñáramos en estar juntos a la fuerza, como si hubiera que justificar nuestras decisiones, atribuyendo y maquillando con cualidades exageradas, a la persona a la que amamos y con la que hemos decidido formalizar o entablar una relación, por la razón que fuere.
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¿CUANDO ESTAMOS VERDADERAMENTE PREPARADOS PARA EL COMPROMISO? SOLAMENTE ESTAREMOS REALMENTE PREPARADOS, CUANDO SEPAMOS QUÉ ES LO QUE PODEMOS ESPERAR DE LA OTRA PERSONA, LA HAYAMOS ACEPTADO Y NO ESPEREMOS QUE CAMBIE. Muchas personas se casan o tienen hijos para arreglar las cosas, para solucionar problemas, esperando que después todo va a ser mejor, cuando ni si quiera saben aceptar o son conscientes de la verdadera naturaleza del otro miembro de la pareja. Quien dice casarse o tener un hijo, dice también comprarse un piso conjuntamente, poniendo papel y contrato como base, donde debería haber ATRACCIÓN y CORRESPONDENCIA DE VALORES.

Veo como continuamente niegan la verdadera naturaleza del hombre y la mujer en cuanto a las necesidades femeninas o masculinas… ¡Almas cándidas! Voto por el amor el primero, pero por favor camaradas míos SIENDO REALISTAS. Esto es para vosotros en especial: SOLAMENTE CUANDO HAYAS ACEPTADO LA NATURALEZA DE LA MUJER, SUS NECESIDADES Y LAS ASUMAS, SOLO ENTONCES ESTARÁS CAPACITADO PARA ABORDAR UNA RELACIÓN FORMAL, EL MATRIMONIO O LA PATERNIDAD. Estoy harto de ver como primero hablamos de nuestra pareja como si fuera un ángel, para después demonizarla cuando nos decepcionamos. Efectivamente, tanto ella como nosotros, nos comportamos como lo que somos: hombres y mujeres de carme y sangre.

Una vez más el concepto clave aquí es ASUMIR y ACEPTAR nuestras mutuas necesidades de hombre y mujer, saber cual es la baraja con la que estamos jugando, y dejar de pensar que estamos con un ser 100% espiritual, hecho a nuestra imagen y semejanza, si no ahora... "Cuando cambie para mejor". He llegado a tener conversaciones con parejas de amigos míos que me han dejado prácticamente seco en el sitio. Puedo comprobar y comparo el cómo está viviendo ella la relación y cómo la está viviendo él, advirtiendo que el desfase entre ambos es abrumador. He tratado de orientar, o de advertir acerca de las posibles consecuencias que puedan acarrear determinadas decisiones, o determinadas conductas conservadoras… Realmente he podido comprobar que muchos de nosotros no sabemos realmente quien es nuestra pareja o mejor dicho, cuales son nuestras necesidades, cuales son las suyas y si las hemos sabido asumir. --

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Cuando orientas a un amigo, o mejor dicho, tratas de hacerlo explicándole las consecuencias que puede acarrear el idealizar a tu pareja y tu amigo te responde cosas como: “Eso nunca va a pasar” “Ella jamás haría algo así” “No, hombre, no me creo eso, ella es distinta…”. Y veo al corto-medio plazo el batacazo, el desengaño y la decepción que se suelen llevar… Me siento impotente, pero desde luego es la forma más eficaz de aprender, ya que por desengaños hemos pasado todos.

Algunos pensaréis que exagero y os digo que ojalá fuera así, pero lo único que realmente puede evitarte decepciones y desengaños en tus relaciones, es conocer y aceptar la naturaleza de la mujer, saber qué es lo que puedes esperar de ella y lo que no, y dejar de buscar una mujer ideal que no existe, a la que le pedimos respuestas que no sabe o que no puede dar. Sólo entonces podrás amar a una mujer de verdad, quererla y formar un compromiso.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.

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