IDENTIDAD: DESAROLLADA, LIMITADA Y SU PROYECCION

Imagen cedida por Yolanda Caballero
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Uno de los libros que recomendamos en P&R en nuestra sección bibliografía recomendada es el Venussian Arts Handbook de Mystery. La razón por la cual lo recomiendo es porque la visión que tiene Mystery de la atracción y del manejo en las dinámicas de grupos y liderazgo dentro de los mismos, me parece bastante acertada en cuanto a LOGÍSTICA. Por otro lado, he de decir también que hay algo que predica en varias ocasiones y con lo que no estoy en absoluto de acuerdo, hasta el punto que puedo afirmar que puede ser una barrera para el desarrollo de la personalidad del estudiante de Seducción. La sentencia que vamos a tratar es “Haz como si lo fueras hasta que lo seas”. A continuación voy a ir aportando mis razones para que no se quede en una simple crítica sin fundamentar.

La cuestión es que esta simple cita, puede desde origen encaminarte hacia una conducta equivocada de pretender fingir ser alguien que no eres, con tal de agradar a los demás y en especial a las mujeres, más que quizás comportarte como realmente te gustaría ser, sobre todo si todavía no tienes una personalidad bien formada. Creo que quizás este es el gran peligro de más de una escuela de seducción, en especial de las que beben de las fuentes de Mystery, Style & Co.

Hay una pregunta que todos deberíamos de plantearnos en algún momento, lo primero de todo para saber donde nos ubicamos y que concepción tenemos de nosotros mismos, antes de plantearnos cualquier otra cosa, no solo ya en el terreno de la Seducción y de las relaciones personales, si no sobre todo a un nivel interno ¿QUIEN SOY YO? Creo que se valora mucho más lo que puedas proyectar o mejor dicho, lo que se pretende proyectar hacia fuera, más de lo que realmente hay dentro… No quiero refugiarme en el tópico de “lo importante está en el interior” y más cuando y por lo que veo, se sigue valorando de sobremanera lo que se aparenta.

Un profesor de la carrera me dijo una vez que a la hora de buscar trabajo “No solo hay que saber, si no tiene que parecer que sabes”. La obsesión por aparentar es precisamente la que hace que más descuides tu yo verdadero interior, el que realmente es la fuente de todo aquello que haces, piensas o sientes. Hace ya bastante tiempo que opté por abandonar el camino del “haz como si fueras hasta que lo seas” y mentiría si dijera que precisamente por no pretender aparentar por ejemplo más seguridad, una mayor fuerza de voluntad, un mejor aspecto físico no haya perdido oportunidades de GANAR UN BENEFICIO INMEDIATO EN EL CORTO PLAZO.

No quiero decir que nunca lo haya hecho, ni mucho menos soy un santo perfecto que no comete errores. El pretender aparentar algo que no se es, da como resultado efectivamente…¡A la calle! como quien dice, así me ha ido, en “la segunda vista…” Por esto mismo no lo recomendaré a nadie. Al final el comportamiento que uno tiene, es lo que proyecta la realidad de tu Yo interior, mucho más que un lenguaje corporal forzado o unas palabras brillantes y oportunas. No me cansaré de repetir que la clave del éxito personal es la CONGRUENCIA, no un encanto, una presencia o una apariencia sin raíz en un interior medianamente sano, no seamos pedantes… Nadie es perfecto.
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Imagen cedida por Yolanda Caballero

Desde luego si uno se conoce bien a uno mismo y es consciente de sus fortalezas y debilidades, le va a ser más fácil avanzar. Para este conocimiento vamos a partirnos en tres personas, dos propias y una ajena a nosotros. Quizás haya unos términos o conceptos establecidos en psicología, pero aquí vamos a tratarlo todo con un lenguaje coloquial para que podamos entendernos todos.

YO DESARROLLADO: Sería la imagen de que tienes ideal de ti mismo desarrollado por completo. Puedes sentirte identificado con él cuando por ejemplo, estás pasando por un buen momento, cuando te sientes alto de energía, cuando ves que te salen las cosas bien, tienes una buena racha o cuando estás confiado u orgullosos de ti mismo. Es por así decirlo, tú mismo 100% congruente, tal y como serías sin barreras, circunstancias o creencias que te limitaran, sin lastres en tu personalidad. Es el estado en el que siempre desearías estar, en racha, en tu mejor noche. Podríamos compararlo con el plano del arquitecto antes de ejecutar el proyecto.

YO LIMITADO: En el paso de un modelo ideal a un modelo real, siempre hay una pérdida de eficiencia. Cuando el arquitecto proyecta en su mesa de dibujo, constituye un modelo ideal, una imagen perfecta de lo que debería ser su idea original. En cambio, en la ejecución de la obra siempre intervienen variables que escapan al control como el tiempo, el coste de los materiales, accidentes o circunstancias adversas, que hacen que la obra se demore, o que no pueda construirse todo, o que haya que hacer cambios en el proyecto sobre la marcha. De la misma forma y teniendo en cuenta circunstancias adversas, limitaciones, falta de voluntad, planteamientos erróneos, ideas equivocadas o barreras mentales, nuestro modelo ideal de nosotros mismos pierde eficiencia.

YO QUE PROYECTAMOS A LOS DEMÁS: La idea que los demás tienen de nosotros, consecuencia y reflejo directo de los dos anteriores. Es consecuencia porque según tengamos una idea preconcebida de nosotros mismos, es lo que vamos a proyectar hacia fuera, independientemente de que sea una idea acertada o equivocada.

¿Existe un equilibrio entre los tres? Si fuéramos 100% congruentes, muy probablemente estarían los tres alineados, yéndonos al caso más ideal y más extremo, lo más difícil también, vernos a nosotros mismos totalmente fieles a nuestro modelo ideal. Si por el contrario, damos más importancia a lo que ven los demás de nosotros, el modelo real limitado estaría en función de esto, y como consecuencia de ello, el ideal iría detrás, descentrándonos de nosotros mismos y situando el valor de nuestro yo en el exterior, dejando de depender de nosotros mismos. De igual forma si nos quedamos en el limitado, nunca aspiraremos a mejorar como personas, nos volveremos conformistas y resignados. La clave está en encontrar el centro del triángulo.

Un fuerte abrazo.



Arcángel.
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