CREANDO AL NUEVO ADAN I: FUNDAMENTOS

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Lo primero que te diré antes de empezar es que este no es un artículo normal, por eso te pediré que hagas un esfuerzo por abrir tu mente. Llevo tiempo intentando destripar el fundamento de las relaciones, más o menos acertadamente, con las dificultades y oportunidades que a día de hoy puede tener cualquier hombre normal de la calle. Soy plenamente consciente de que habrá muchas cosas que jamás seré capaz de comprender y que quizás, no haga falta, puede que simplemente se trate de aceptar el rol que nos ha tocado vivir como hombres.

En una reunión con El Duque, en la que tratábamos de encaminar este tema: ROL ASPIRANTE/SELECTOR, para explicarlo de tal forma que todos pudiésemos entenderlo. Conforme nos dirigíamos a la raíz genética, al origen de nuestro comportamiento innato, que no aprendido o condicionado social o culturalmente, si no a lo que llevamos grabado en nuestros genes, nos dimos cuenta que estábamos hablando de metafísica, modelos ideales y arquetipos.

Cuando tengo dudas, o me faltan respuestas ante un problema concreto, busco la solución de la siguiente forma, para depurar al máximo la respuesta en su concepto más auténtico:

1. Reduzco el problema a los genes, la supervivencia, a lo innato, a lo inevitable, a los patrones de comportamiento tribal que llevamos todos dentro grabados en lo más profundo.

2. Llevo el caso que se me plantea a los extremos, eliminado cualquier condicionante externo, emocional, social o cultural, aislando el problema de cualquier otro atenuante.

3. Sólo cuando ya tengo una respuesta clara, entonces introduzco los atenuantes, condicionantes sociales o culturales, para corregir el modelo teórico.

Te advertí que este no era un artículo normal, pero para poder entender y dar una respuesta a los problemas dentro de las relaciones, más comunes para NOSOTROS como son: LA DEPENDENCIA, LA SUBORDINACION, LA BETAIZACIÓN, EL CANDADO, LA DISTORSIÓN DE ÚNICA OPCIÓN, LA PÉRDIDA DE LA IDENTIDAD EN PAREJA… A fin de cuentas, todo aquello que nos resta libertad individual, lo que nos esclaviza, tenemos que pasar por hablar de:

LOS ROLES ASPIRANTE / SELECTOR
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Empezaremos por lo básico, de lo general a lo particular, para sentar bien desde la raíz el tema que estamos tratando: Cualquier organismo vivo que habita sobre la faz de la tierra, lleva grabado en sus genes la misión de perpetuarse, permanecer vivo, mantenerse y reproducirse. En el caso de los seres humanos, esta perpetuidad está basada en la procreación, reproducción sexual de dos sexos, masculino y femenino.

En nuestra especie, ella posee en su cuerpo el mecanismo y la capacidad de engendrar, mientras que él es el encargado de fecundar. En ambos casos, se persigue el mismo objetivo, perpetuarse, pero la naturaleza de ella hace que sea de forma pasiva y en el caso de él, que sea una búsqueda activa para poder asegurar la supervivencia de sus genes.

Vamos ahora con una verdad muy, pero que muy simple: Los hijos de ella, siempre van a ser suyos, van a llevar sus genes, debido a que tiene la capacidad de engendrarlos, por lo que la probabilidad de que ella replique sus genes, es mucho mayor de la que tiene él, que por así decirlo “se la juega” a encontrar una mujer apta y receptiva, que combine sus genes con los suyos tras un proceso de selección. Lo obvio es, que si él no consigue alojar y combinar sus genes mientras sea apto, sus genes se perderán para siempre, por lo que evolutivamente habrá fracasado.

Por factores culturales, sociales, por educación, aprendizaje y condicionamiento, al formar parte de una sociedad estructurada, solemos pensar que todas estas decisiones que tomamos en cuanto a perpetuarnos, son voluntarias y libres. Hablo de la búsqueda activa de pareja, el gozar de encuentros sexuales, del matrimonio, de tener hijos en un determinado momento… Todo esto, no es más que un reflejo de lo que llevamos todos grabado en los genes, llevado a un comportamiento social aceptado.

Aparte de todo esto, la naturaleza es sabia y ha asociado el placer sensorial a la reproducción. Es una manera obvia de decirnos que “el sexo es bueno”, avisándonos e incentivándonos con placer, con sensaciones, con emociones, con hormonas y todo en conjunto, para que sigamos perpetuándonos y teniendo éxito evolutivo.

En el caso de él, ésta búsqueda de placer sensorial, es mucho más activa, por esto, “ELLOS SIEMPRE ESTÁN PENSANDO EN LO MISMO”, no por casualidad, si no porque como hemos dicho antes, ha de ser así para asegurar la permanencia de nuestros genes. Esta búsqueda de placer sensorial que nos da el sexo, no es más que el maquillaje o envoltorio perfecto a nivel individual, que a modo de incentivo, tenemos ambos sexos para perseguir esta procreación. [continúa en capítulo II]

Un fuerte abrazo.



Arcángel.
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