CANDADO: HOMBRE… ¿MAS VALE PAJARO EN MANO?

Imagen cedida por Enrique
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Este fragmento, os lo quiero dedicar a vosotros, queridos camaradas. Vamos a hablar clarito: POR REGLA GENERAL, CUANDO VEMOS A UNA MUJER CON MÁS LIBERTAD QUE NOSOTROS, NOS ASUSTAMOS… Esto es quizás lo que más nos cuesta aceptar a los hombres, porque cuando “tenemos el pájaro en mano”, tendemos a intentar que ella “no vea demasiado mundo”. Curiosamente y contrariamente a esta actitud conservadora, vemos que precisamente los hombres que más éxito tienen con las mujeres, son los que respetan la libertad de su mujer porque está mucho más seguros de sí mismos, y de sus capacidades… No temen que su mujer salga volando porque confían en sí mismos.

He conocido hombres que no han querido entablar relaciones serias con mujeres muy guapas, independientes y sociables, precisamente por esto… Para evitar el miedo a la incertidumbre o a los celos, porque prefieren estar con una mujer que “no les de quebraderos de cabeza” y tener la sensación de tenerlo todo controlado. A parte de que no creo que haya una sola mujer que te importe de verdad, que no te de un quebradero de cabeza de vez en cuando (seamos realistas), esta actitud de rechazar a una mujer o de no atreverte con ella, por el simple hecho de sentirse ella más segura, más atractiva y más libre que uno mismo, no es inteligente. No es un problema suyo, es efectivamente tu falta de libertad y de seguridad.

¿Por qué no es inteligente? Porque si rechazamos a una mujer por estos motivos, o no nos atrevenmos con una mujer porque la vemos "demasiado para nosotros", quiere decir que no tenemos ni seguridad, ni confianza ni una buena imagen de nosotros mismos, y que en efecto, nos falta libertad. NUESTRA FALTA DE LIBERTAD INDIVIDUAL NO SE CURA PONIÉNDONOS UN CANDADO DE EXCLUSIVIDAD, si no adaptándonos a las necesidades actuales. Lo cierto es que la mujer es cada vez más independiente y se ha hecho consciente de esta libertad y en efecto, la utiliza. Y por otro lado, es que mujeres como nuestras abuelas, cada vez vamos a encontrar menos (si es que queda alguna todavía) y tenemos que reinventar otro concepto de libertad para nosotros. O aceptamos esto, o al paso que vamos, dentro de doscientos años, los que quedemos “seleccionados” seremos criados y ordeñados en granjas de esperma.

La cuestión es, si realmente este CANDADO voluntario de exclusividad que adoptamos muchos hombres para “cerrar filas” en nuestra relación, es realmente práctico, viendo como vemos que para la mujer no es ni práctico, ni útil ni funcional, es totalmente contrario al concepto de MOSTRADOR. Es más, tal y como están las cosas a día de hoy, en la que ya nadie resulta imprescindible para nada y en la que muchas parejas se sostienen única y exclusivamente, por el pago de una hipoteca a treinta años… Este CANDADO voluntario que nos ponemos o nos hemos puesto muchos hombres, al entablar una relación con una mujer, es algo que nos incapacita para ver más allá, y lo que es peor… Nos llega a hacer dependientes. Ya sabemos que si hay algo que una mujer no acepta, es que “la quieras tanto que no la dejes respirar”.
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Imagen cedida por Enrique

Tengo un amigo, cuya pareja es realmente una mujer muy atractiva, consciente de su libertad y su independencia. Cada vez que ella sale por la puerta, o hace un viaje o se va a una fiesta, mi amigo se sube por las paredes y entra en competencia directa con ella. Competencia en el sentido de… “Si ella vuelve a la 01:00, yo vuelvo a las 03:00” “Si ella queda a cenar con sus amigas, yo me voy de copas” “Si yo creo que ella hace tal… Pues yo me cubro la espaldas y hago cual…”.

¿Es esto libertad? Desde luego que no. Esta competencia estéril no es reinventar nuestra libertad, el intentar competir o ser más, o hacer más que ella. Ésta es la esclavitud de un espíritu débil y reactivo. Puedo entenderlo en primera persona, porque yo también he pasado por esto y efectivamente os puedo decir, que he sido esclavo de esta competencia del “…Y yo más que tú, por si acaso”. Cuando hablo de esta nueva libertad, me refiero a empezar a asumir que las parejas ya no son como nos han contado nuestros abuelos, y que SI TOMAMOS UNA DECISIÓN, HEMOS DE HACERLO DE FORMA LIBRE, Y NO COMO REACCIÓN A IGUALARNOS O A SENTIRNOS MENOS O MÁS QUE NADIE.

Dicen que los hombres somos como Tarzán, que no soltamos una liana, hasta que no tenemos agarrada la siguiente, entiéndase como liana una posible pareja. Llevamos metido hasta la saciedad el sentimiento de pertenencia, que además no nos aporta más que necesidad y dependencia. Aunque esto afortunadamente no pasa con todos nosotros, ya que hay algunos que no han tenido papás tan beta como el mío. Sí que le pasa a la inmensa mayoría, es más, lo peor es que encima argumentamos en favor de este candado para tapar las posibles carencias de nuestras personalidad, como no aceptándonos tal y como somos, como quien tienen que tapar algo con una aparente seguridad.

¿Cómo darnos cuenta de si nuestro CANDADO DE EXCLUSIVIDAD es reflejo de nuestra libertad voluntaria o de una esclavitud conformista y resignada? Es fácil, si vemos que lo argumentamos continuamente, si tratamos de aferrarnos a toda costa, a sostener nuestra exclusividad en pareja con mil y un argumentos… Es porque obviamente no se sostiene por si misma y necesitamos bonificarla continuamente auto-convenciéndonos o reafirmándonos cerrándonos a mejorar nuestro estatus de pareja, sin ni si quiera contemplando esa posibilidad potencialmente, entonces sabremos que somos esclavos. Si por el contrario, nunca te has tenido que plantear argumentos para justificar tu estatus de exclusividad en pareja, o ni si quiera se te había pasado por la cabeza la idea de “defender tu tipo de relación exclusiva”, si simplemente disfrutas tu relación sin la necesidad de sustentarla con argumento alguno, porque insisto, la disfrutas porque te llena, te felicito, eso quiere decir que haces las cosas de forma libre y voluntaria, es así de simple.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.

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