YO SOY ASI Y ASI SEGUIRE, por MAMEN


Imagen cedida por Mamen
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Hola a todos, a ver como puedo empezar esta historia… Me llamo Mamen y soy lesbiana… ¡Si! ¡No pongas esa cara! ¿Pensabas a caso que todas las lesbianas son machotes rudos sin feminidad? Pues afortunadamente, te estabas equivocando. Quiero dedicaros este artículo a todos aquellos que tenéis un estereotipo en la cabeza acerca de las lesbianas, para romperos los esquemas y de paso, abriros la mente aunque sea un poco. ¿Sabías que hay mucha gente que por el simple hecho que te guste una mujer ya te rechazan?

Claro… Vosotros no lo entenderéis jamás en primera persona, porque os gustan las mujeres y es “lo normal” y nunca os van a discriminar, rechazar o penalizar por ello. Parece que por ser así, ¿se supondría acaso que me tienen que gustar todas? La realidad es que no, no me gustan todas. Estamos hablando ante todo de personas, no de “sexos andantes”, soy humana, soy persona y eso lo que verdaderamente importa.

Cuando tu secreto, resulta que ya lo es tan secreto, te das cuenta que de un día para otro, parece que te rodea un aura que repele a todo el mundo, especialmente a las personas que quizás sean más importantes para ti en tu vida. Pasas a estar sola, te sientes marginada a pesar de que tienes a lo amigos de siempre, pero realmente quieres que ellos entiendan pero no pueden entenderlo porque no lo están viviendo bajo la piel.

Actualmente, estoy estudiando para ser profesora de gimnasia, hace poco fui a hacer mi primera entrevista de trabajo para ello. Se trataba de una academia donde podía empezar a ejercer. El chico que me hizo la entrevista me hizo mil preguntas, respondiéndole yo a cada una de ellas de forma correcta. Por lo visto, le debí de gustar mucho, porque me dijo directamente que ya era una de las elegidas para el puesto nada más terminar la entrevista. Pasaron unos pocos días, me llamaron y empecé a trabajar allí prácticamente de inmediato.
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Imagen cedida por Mamen

Soy consciente de que precisamente yo, muchas pintas de lesbiana no tengo (si, para todos aquellos que dudéis todavía, soy la de las fotos). Soy muy femenina, pero no puedo evitar que me gusten las mujeres y la verdad... No sé porque debería evitarlo. Resulta que entonces, no sé como, ni quiero saber… Se enteraron que me gustaban las mujeres. Empezaron a insultarme gratuitamente, a retirarme la palabra e incluso cuando iba a ducharme, se apartaban de mi como si tuviera la peste negra. En parte me sentí muy mal por todo esto, al poco tiempo, el jefe me llamó a su oficina y me dijo que daba igual mi forma de ser, pero que esto era un problema. Entonces me fui de allí muy triste, pero a la vez me fui orgullosa de ser como soy.

Ahora trabajo por mi cuenta, en mi propia escuela. Mi padre me ayudó a fundarla y por el momento no he tenido ningún problema. En mi casa y con mi gente, todos saben que soy lesbiana y les da igual. A la par de este trabajo, también estudio para algún día poder ser médico de familia y pasar consultas. Me encanta tratar con la gente, en especial si se que puedo ayudarles y curar dolencias. La salud es uno de los temas que más me importan.

Por lo demás… Sigo siendo lesbiana y no me importa lo que diga la gente, tengo amigos que están a mi lado, aunque sé que siempre habrá gente que me rechace. Sólo puedo decir ¡pues halla ellos! Seguiré siento tal como soy. Siempre me han gustado las mujeres y siempre lo he sabido. Lo supe desde los 14 años, cuando un chico me besó e instintivamente le rechacé. En parte tenia mucho miedo de contárselo a mis padres, no sabría como se lo tomarían. Mi madre es con la que tenia más confianza, pero por aquél entonces estaba lejos y no pude decírselo. Así que ni corta ni perezosa, se lo conté a mi padre… Y le encantó.

Recuerdo que le dije “Papá, pareces de otro planeta”, pero me encanto su forma de entenderme y desde entonces, somos grandes amigos. Cuando se lo conté a mi madre, al principio se disgustó, pero luego lo terminó aceptando. Así empecé a salir con la primera chica a los 19 años, estuve casi 5 años con ella pero me acabó dejando por un chico. Bueno… Eso paso de contarlo porque es algo más que “un poco complicado”.

Así que por mucho que muchos sigáis pensando que las lesbianas somos extraterrestres, somos personas: algunas podemos ser parecidas a un chico, otras muy femeninas o incluso chicas que se operan para convertirse en chicos. La realidad es que se puede ser feliz y yo ahora mismo no me cambiaría por nadie. Se puede ser feliz y ser como es una.

… Y a quien no le guste, que no mire

Mamen

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