¿SABES DONDE TRABAJAS?

Imagen cedida por Lucía

Supongo la mayoría de nosotros sí que lo sabremos, en una empresa más o menos grande, media, familiar, sabes a lo que te dedicas o incluso a veces te veas obligado a hacer cosas que no tendrías porque hacer y que se salen de tus labores diarias, simplemente porque hay que hacerlas y ahora mismo, no está el mercado de trabajo como para hacer muchas virguerías o arriesgar. Yo lo llamo “El Poder de la Hipoteca” que a día de hoy, parece ser un vínculo más fuerte que el matrimonio, puesto que muchos emparejamientos parece que estén basados en tan formal contrato bancario.

A lo que voy, es a destripar el lugar donde desarrollamos nuestra actividad profesional, si nos damos cuenta pasamos más horas allí que con nuestra familia, pareja y amigos. Lo hacemos de una forma tan rutinaria que nos acostumbramos a nuestro círculo, a la actividad diaria, a comer más o menos sobre la misma hora y a mirar el reloj media hora antes de que “suene la campana”, sin caer en la cuenta que lo que hacemos a diario, es lo que nos da la base económica necesaria para poder llevar una vida más o menos normal, con un mayor o menor nivel de bienestar y tranquilidad para poder hacer nuestra vida.

El otro día lo comentaba con mi hermano, el trabajo siempre es motivo de queja: Cuando lo tienes, te quejas porque hay mucho o hay muy poco, porque se cobra poco, porque el jefe es… Efectivamente un jefe, porque como diría un vago de camisa negra, banco de parque y bolsa de pipas… “El trabajo aliena”. Y resulta que cuando falta, te quejas precisamente de que no tienes, hay angustia e incertidumbre por volver a ser productivo, por ingresar, por entrar en nómina, porque te hagan indefinido, etc. etc. A veces buscar trabajo puede ser incluso peor que ponerte a buscar un piso decente en pleno centro de Madrid, o sea… Tarea difícil, ardua, imposible y en definitiva el mejor antídoto para perder los ideales y valores propios de la juventud.

Entrando en materia, he ido sacando algunas cosas, a mi parecer interesantes acerca de las empresas donde pasamos casi sin darnos cuenta 40 horas semanales o más... Que a lo mejor no son tan aparentes, pero que tarde o temprano te las encuentras empujándote para bien o para mal. Aclararé lo primero que voy a hablar del trabajador por cuenta ajena conocido como “españolito medio”: oficinista, comercial, administrativo, funcionario, ejecutivo, e incluso técnico que son los medios profesionales que conozco, en resumidas cuentas, aquellos que tenemos que pagar alquiler o hipoteca y a los que no nos sobra el dinero. A los que sean ejecutivos de grandes cuentas y empresarios de alto nivel… Mi más sincera enhorabuena.
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LA EMPRESA ES CAPRICHOSA: Da igual como hagas de bien las cosas, siempre está “la otra manera”, que probablemente pertenecerá a la empresa consultora que os da servicio y que ni te va ni te viene. Hay que hacerlo así porque se han gastado medio kilo de euros en implantar un sistema de gestión que no gusta nadie y que no es práctico, pero como ha costado una pasta, pues hay que hacerlo de la tal forma. Se suponía que iba a ahorrar tiempo y dinero, pero bueno… Ya sabemos lo que pasa cuando se adjudican ciertos servicios a consultoras de familiares de presidencia.

Ni que decir tiene, que cuando estas formas y maneras de gestión, vienen directamente de Presidencia o de la Dirección General, ideadas por poderosos cerebros que escrutan los confines del universo empresarial… Pues eso, las aceptas y te callas, porque lo dice el presidente. Lo que pasa es que el presidente, pues eso mismo… Preside, pero su esquema de trabajo es de presidente o de director general, no de alguien que tiene que sacar trabajo día a día y que ha de tomar decisiones sobre la marcha para llegar a objetivos y tapar los agujeros que vayan saliendo.

LA EMPRESA NO TIENE MEMORIA HISTÓRICA: Da igual lo que te hayas involucrado, el esfuerzo que hayas hecho o las veces que hayas conseguido levantar la oficina desde la miseria. Esto funciona en base a periodos útiles, y si no consigues mantener el ritmo al que tienes acostumbrado a la dirección en cuanto a los resultados… Más te valdría no haber destacado tanto en ciertos momentos para que ahora no se notara tanto que las cosas también pueden ir mal y que no siempre depende todo de ti.

La pregunta es ¿SE HA LLEGADO A OBJETIVOS SI o NO? Si bien se llega, van a pedirte más por lo mismo, pero si no se llega… O vas hacia abajo o vas fuera. La melancolía y los buenos recuerdos valen para escribir buenas novelas, solo eso.
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Imagen cedida por Lucía
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LA EMPRESA NO ES UNA ONG: la verdad es que a veces piensas “Pero este tío… ¿Qué hace ahí donde está si trabaja menos que el fotógrafo del BOE?”. En cambio a ti te cae ultimátum tras ultimátum. Efectivamente no es una ONG que vive de las donaciones y subvenciones voluntarias, ya que no practica la caridad, es justo todo lo contrario: Una entidad que vive y respira para producir beneficios y ganancias. Pues por eso precisamente, este tío del que hablamos no tiene pinta de negrito pasando hambre ¿A que no?

Aparta ya de una vez el sentimiento de justicia y de igualdad, que alberga tu corazón a la hora del trabajo, porque, ni esto es una ONG ni se le parece. Empieza mejor a pensar que estas en un club social y que lo importante es estar bien relacionado y que se te vea siempre en todas partes… Las cosas te irán mejor.

LA EMPRESA NO ES DEMOCRÁTICA: A la hora de la café quizás os de a los compañeros por “arreglar el mundo” en petit comité, tengáis un montón de buenas ideas e incluso uno de vosotros vaya en nombre de todos (o de si mismo que también los hay de estos que se apuntan los tantos) a plantearle a la dirección cambios y mejoras. ¿Qué consigues con esto? Lo primero tranquilizar tu conciencia, lo segundo comprobar que en la empresa siguen mandando los mismos de siempre y que el ascenso solo va asociado a la jubilación o muerte de un directivo. Siempre mandan los mismos, lo único que hacen es cambiar de despacho cada dos temporadas.
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LA EMPRESA NO ES TUYA AUNQUE TE LO PAREZCA: Aunque te sientas como en tu propia casa, aunque conozcas a todo el mundo, aunque conozcas a cada persona y cada rincón de la misma, aunque tengas la sensación de ser imprescindible… Todo es una mera ilusión. Aunque lleves mas responsabilidad que nadie allí, aunque pases mas horas que nadie, estés implicado hasta las trancas en cada uno de los procesos, gestiones o negocios que allí se traten... Tú solo has firmado un contrato de trabajo, no de compra y adquisición del 40% de la empresa. Así que tenlo en cuenta.

LA EMPRESA ES TU LANZADERA O TU PRISION: Puedes optar por abandonar el barco en tu mejor momento, como ha hecho Luis Aragonés después de ganar la Eurocopa con España, cuando mejor te sientas para enganchar con otro trabajo mejor, porque sabes que te están rifando y que vas a poder elegir trabajar prácticamente donde quieras, cuando ya todos saben cuales son tus méritos.

O bien puedes deberte a la empresa, entregarte a una causa perdida, como Javier Clemente en los tiempos grises del fútbol español, que no se iba del cargo ni echándole con agua caliente y que después de haber pasado por ser seleccionador nacional, no le cogen ni en Irán. Valgan los ejemplos futbolísticos para extrapolarlos a la vida empresarial. Hay que aprovechar los buenos momentos y NO ACOMODARSE.

LA EMPRESA NO DARA LA CARA POR TI: Si te tienes que partir la cara por alguien, hazlo por tu mujer, por tus hijos, por tu familia, por tus padres o por tus amigos… Nunca por tu empresa, porque a menos que seas realmente imprescindible, que nadie lo es en la vida real, si las cosas se ponen mal, la empresa no te va a reconocer como hijo propio.

Fíjate que si tienes que intervenir en un juicio, que espero que no te pase, o hacer una declaración, o mojarte por tu empresa en algún sentido de cara a la galería, la asesoría jurídica de la misma, a través de tu jefe, director o superior inmediato, lo primero que te va a ofrecer es un “simple papelito que es puramente una mera formalidad para el trámite”. Cuando lo leas detenidamente, que espero que lo hagas si te pasa, te apuesto lo que quieras a que en la letra pequeña, habrá una cláusula de exención de responsabilidades por parte de la empresa si el fallo no es a favor. Aclarará explícitamente además que todo lo que digas y hagas corre por tu cuenta y riesgo.

Bueno, seguro que habrá más cosas, el mundo de la empresa es eso… Un mundo. Nunca viene mal tener todo esto presente,

Un fuerte abrazo.

Arcángel.
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