NUESTRAS TRES CONDUCTAS PARA ABORDAR, por ACALIGULA

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Hace tiempo que quería rescatar para P&R uno de mis capítulos de mi trabajo de fin de carrera adaptándolo a la temática que se trata aquí, es decir el desarrollo de la personalidad y mejorarte como persona y como hombre decidido que debes ser, entre otras muchas cosas.

Existe un concepto muy común entre los músicos, el cual es la causa del fracaso muchos artistas: el miedo escénico. Es un tema que siempre me ha preocupado y me animé a investigarlo aprovechando que tenía que entregar este trabajo para acabar mi carrera. Nada más empezar la investigación me di cuenta que este concepto no sólo es común en los músicos sino que afecta a muchísima gente y en diferentes ámbitos de nuestra vida.

Puede haber miedo escénico por muchas razones, dar un discurso en público, bailar delante de gente, en definitiva realizar una acción en la que creemos que podemos hacer el ridículo delante de los demás, con lo cual creemos que perdemos gran valor social ante los demás. Por lo tanto el miedo escénico es una fobia para los músicos. Para que se produzca es necesario que haya un estímulo, en el caso de los músicos es el escenario, lugar donde tiene que demostrar su arte frente la mirada del público.

Para la mayoría de la que no es músico es más correcto hablar sobre la fobia social. Me di cuenta que cuando te armas de valor para acercarte a la mujer que te motiva realmente, la que te hace olvidar todo lo demás y no la puedes quitar el ojo de encima, las sensaciones que sientes en ese mismo instante, se parecen mucho a lo que sentiría un músico antes de subir a un escenario. Yo mismo he vivido esas dos situaciones en mis propias carnes. Pienso: ¿pero por qué me siento así, a la hora de tocar el violín o abordar a una chica? ¿Qué es lo que ocurre exactamente? ¿Por qué me pongo nervioso si me sé toda la teoría (tanto para abordar, como para tocar)?

Hemos analizado en más de una ocasión en P&R el asunto del miedo, en Miedo al miedo o Vivir con miedo… ¿por qué? pero mi propósito en este caso es plasmar teóricamente lo que ocurre físicamente con tu cuerpo en estos momentos. Para entender mejor esta fobia social y su actuación sobre nuestra conducta es necesario hablar de los tipos de conducta que existen, según los psicólogos Así entenderemos mejor los problemas que tenemos a la hora de abordar.

NUESTRAS CONDUCTAS

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La finalidad del hombre, como en los animales al nacer, es la supervivencia. Para llevar a cabo esta ardua tarea aprendemos una serie de conductas que nos ayudan a llevar esta carga, no solo durante nuestra infancia, sino que durante toda nuestra existencia somos capaces de asimilar nueva información. En resumen, el objetivo del aprendizaje es la supervivencia y ser más felices en el caso de las personas.

Muchas veces, aunque no nos demos cuenta de ello, pues en ocasiones este aprendizaje ocurre de manera automática, aprendemos algunos comportamientos que nos son dañinos y que nos pueden provocar malestar. Es el claro ejemplo del miedo escénico, como hemos dicho antes. Pero estas conductas negativas también las podemos “desaprender” con los mismos mecanismos por los cuales aprendemos a realizar estas conductas.

Es posible hacerlo en cualquier momento, incluso con aquellas conductas que hemos aprendido en nuestra infancia. Las conductas por lo tanto se aprenden y éstas pueden ser básicamente de tres tipos: Las Conductas motoras, fisiológicas y las cognitivas. Analicemos cada una de ellas:

CONDUCTAS MOTORAS: Son las que se activan a través del sistema nervioso central, la mayoría de las veces a través de nuestra voluntad. Las conductas motoras se refieren a las que aprendemos a través de las distintas leyes de aprendizaje que se han descubierto como beber, hablar, leer, escribir, cocinar, vestirse, bailar, cantar, etc. Son las que se pueden observar y detectar. Pero también existen conductas negativas que nos pueden hacer daño como fumar, beber alcohol, tener conductas agresivas. En la gente tímida por ejemplo hay ejemplos como evitar abordar, movernos de manera inquieta antes de actuar, etc. Estas conductas son negativas y contribuyen a aumentar el malestar.

CONDUCTAS FISIOLÓGICAS: Son aquellas conductas las que ocurren en nuestro interior, por lo tanto la mayoría de estas conductas no son observables por otras personas. Algunos ejemplos: taquicardia, opresión en el pecho, hiperventilar, etc. Pero cuidado. No todo lo que sentimos en nuestro interior son conductas, por ejemplo, los latidos del corazón, la respiración son procesos que no hemos aprendido, son innatos. Cuando dormimos nuestro cuerpo sigue funcionando independientemente de nuestra voluntad.

Nuestra conducta fisiológica se aprende. Son activadas a través del sistema nervioso central, es decir que no podemos controlarlas intencionadamente, si fuera no existirían muchos problemas de ansiedad o psicológicos, pues las personas nos damos cuenta de lo que nos ocurre pero no podemos remediarlo. Las conductas fisiológicas aparecen desgraciadamente sin nuestra voluntad en el momento menos oportuno: en un abordaje por ejemplo. Mucha gente piensa: “si no tiene tanta importancia lo que vaya a pasar”, Tampoco pasa nada si las cosas no salen perfectas”, “tranquilo, no ocurre nada”. Pero no podemos evitar el malestar y tampoco podemos frenar el nerviosismo.

CONDUCTAS COGNITIVAS: Son aquellas que conocemos como pensamientos, existen muchas maneras de clasificarlos, pero simplificando mucho podemos decir que los pensamientos pueden elaborarse de dos modos: como imágenes (representaciones de nosotros de lo que vemos) y como autoverbalizaciones, es decir, mediante mensajes que nos decimos a nosotros mismos. En resumen estas conductas son las que formula nuestro cerebro.

Todos los pensamientos que se nos pasan antes de una actuación, las podemos clasificar en este tipo de conductas. Al pensarlo solo nosotros, naturalmente no son observables por terceras personas. Los psicólogos afirman que hay incluso otro tipo de pensamientos, los llamados automáticos, los que sin hacer nada vienen a nuestra mente pero una vez en nuestro “ámbito” sí que depende de nosotros el que no hagamos caso de ellos y se olviden fácilmente, o que estén ahí horas y horas molestándonos. Estos pensamientos suelen incluso aparecer mucho antes de que vayamos a actuar.
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Esta clasificación de las conductas ha sido necesaria para entender el cómo actúa la ansiedad escénica sobre las personas. La ansiedad escénica es una respuesta mal aprendida como hemos aclarado antes. En algunas personas es tan poderosa porque la ansiedad escénica actúa sobre los tres tipos de conducta. En alguna más que en otras, pero en concreto donde mayormente actúa es en las conductas fisiológicas. Los cambios que notamos en nuestro cuerpo, al ponernos nerviosos, taquicardia, tensión, rubores, temblores, sudoración de las manos mareos, tensión muscular, etc. Muchas personas para evitar estas sensaciones no se atreven a actuar, no se atreven entrarle a una persona que no conozca de nada e intentar entablar una conversación agradable.

De esta manera se manifiesta el miedo escénico en las personas. Mi consejo como músico que ha tenido la experiencia de subir un montón de veces al escenario como solista donde tienes la mirada de un auditorio completo encima de ti es la siguiente: Sea donde sea, échale valor, las veces que haga falta. No pasa nada si no te ha salido todo perfecto o como tú te esperabas, pero si nunca das ese primer paso, de armarte de valor, decidirte y acercarte a ella, nunca sabrás qué hubiera pasado si las cosas te hubieran salido bien.

Mi recomendación es que detectes la conducta que te falla más e intenta ponerle solución. Siempre pienso que para solucionar cualquier problema, primero se debe saber qué es lo que causa ese problema, qué es lo provoca que tengamos ese nerviosismo. Con la práctica llegará un momento que incluso disfrutes de esa sensación de ponerte un poco nervioso porque te hace sentir increíblemente vivo. Incluso es necesario porque somos seres que tenemos emociones y si ese mismo nerviosismo lo transformas en algo positivo, habrás conseguido algo grande. Lo admito, soy músico.

Fuentes consultadas:
- DALIA CIRUJEDA, Guillermo: Cómo superar la ansiedad escénica en músicos Xativa (Valencia) 2002
- LABRADOR, F. J: ¿Voluntad o autocontrol? Como ser lo que quieres ser. Madrid: Temas de Hoy 2002.

Un saludo a todos

Acalígula

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