LA EMPATIA COMO FORMA DE COMUNICACION

Imagen cedida por Cristina
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Una de las cualidades que nos distingue como personas que saben adaptarse y ponerse en la situación de otra persona con la que estamos compartiendo una amistad, una relación o un simple diálogo, es la empatía. Mucho me temo que es una palabra que muchas veces se utiliza sin conocer lo que significa en la totalidad del concepto. Forma parte de lo que llamamos inteligencia emocional, hacia otras personas, solo se manifiesta en una interacción, conversación, o diálogo con otra persona. Pertenece al dominio interpersonal. Quiero dedicarle este espacio porque es un rasgo necesario y característico en las relaciones que podemos calificar como fructíferas
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Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de empatía? La empatía no es otra que "la habilidad para estar consciente de, reconocer, comprender y apreciar los sentimientos de los demás". En otras palabras, el ser empáticos es el ser capaces de "leer" emocionalmente a las personas que te rodean y con las que te relacionas habitualmente. Es la capacidad de una persona de poder y saber encarnar la manera en que siente otra persona y de compartir sus sentimientos en sí mismo, reflejando el estado emocional que pueda estar viviendo la otra persona.
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Esta capacidad implica una mejor comprensión del comportamiento o de la forma de tomar decisiones de la persona con la que estamos tratando. Es la habilidad para entender las necesidades, sentimientos y problemas de los demás, poniéndose en su lugar, y responder correctamente a sus reacciones emocionales. Quienes tienen capacidad de liderazgo, suelen tener esta capacidad muy bien desarrollada de esta capacidad. Los estudios demuestran que esta capacidad suele darse más a menudo en el género femenino de la especie humana, quizá por el hecho biológico de tener y cuidar de los hijos, aunque no es privativa del mismo.
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Las personas con empatía son aquellas capaces de escuchar a los demás y entender sus problemas y motivaciones; por eso poseen normalmente mucho reconocimiento social y popularidad, ya que se anticipan a las necesidades antes incluso de que sus acompañantes sean conscientes de ellas y saben identificar y aprovechar las oportunidades comunicativas que les ofrecen otras personas.
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ENCARNAR LOS SENTIMIENTOS DEL OTRO
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No es raro que se crea comprender al otro sólo en base a lo que notamos superficialmente. Pero lo peor puede venir al confrontar su posición con la nuestra y no "ver" más allá de nuestra propia perspectiva y de lo aparentemente "evidente".
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Debemos saber que nuestras relaciones se basan no sólo en contenidos manifiestos verbalmente, sino que existen muchísimos otros mecanismos llenos de significado, que siempre están ahí y de los que no siempre sabemos sacar partido. La postura, el tono o intensidad de voz, la mirada, un gesto e incluso el silencio mismo, todos son portadores de gran información, que siempre está ahí, para ser decodificada y darle la interpretación apropiada. De hecho, no podemos leer las mentes, pero sí existen muchas sutiles señales, a veces "invisibles" en apariencia, las cuales debemos aprender a "leer".
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Un individuo empático puede ser descrito como una persona habilidosa en leer las situaciones mientras tienen lugar, ajustándose a las mismas conforme éstas lo requieran; al saber que una situación no es estática, sacan provecho de la retroalimentación, toda vez que saben que el ignorar las distintas señales que reciben puede ser perjudicial en su relación. Es también alguien que cuenta con una buena capacidad de escucha, diestra en leer "pistas" no verbales; sabe cuando hablar y cuando no, todo lo cual le facilita el camino para influenciar y regular de manera constructiva las emociones de los demás, beneficiando así sus relaciones interpersonales. Pueden ser buenos negociadores, orientados hacia un escenario donde todas las partes salgan ganando.
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Por otro lado, las personas débiles en esta habilidad tienen dificultades para "leer" e interpretar correctamente las emociones de los demás, no saben escuchar, y muchas veces son ineficientes leyendo las señales no verbales, razón por la que pueden evidenciar una torpeza social, al aparecer como sujetos fríos e insensibles. Está claro que la insensibilidad a las emociones de los demás socava las relaciones interpersonales.
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Las personas que no saben crear empatía, no saben leer su radar social, motivo por el que algunas veces y sin proponérselo intencionadamente, hacen daño al invadir la intimidad emocional de las personas con las que tratan, pues al no validar los sentimientos y emociones del otro, éste se siente molesto, herido o ignorado porque ve que no saben ponerse en su lugar, al intentarle imponer soluciones, o argumentos porque no han valorado como se siente la otra persona. De aquí la típica frase femenina: NO ME ESTAS ESCUCHANDO.
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En el grado extremo de la carencia de esta habilidad están, por una parte, los alexitímicos: personas incapaces de expresar los propios sentimientos y de percibir adecuadamente los de terceros y por la otra, los elementos antisociales o los psicópatas, quienes guardan poca o ninguna consideración por los sentimientos ajenos y pueden más bien, en muchos casos, manipularlas en propio beneficio.
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Es una habilidad esencial en muchas ocupaciones, especialmente en aquéllas que tienen que ver con el trato al público, las ventas, las relaciones públicas, los recursos humanos, la administración, por citar algunas. Es también importante en la formación de directivos, en estudios de identificación de necesidades, estudios de mercado en el que se trata de saber que es lo que necesita el cliente potencial, en consultoría, en pedagogía, en medicina, etc.
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Que una persona no sienta igual que otra, puede ser por que no haya sido enseñado a ello, porque sus padres no lo han hecho con la persona, por predisposición genética y condición hormonal o por incapacidad patológica como una psicopatía. Al fin y al cabo es saberse poner en el lugar del otro, evaluar sus sentimientos y razonarlos en otras personas de forma que no tienda a justificar sus propios deseos. Expresiones que incluyan el uso de palabras como "nosotros", "nos" o "nuestro", ayudan a generar esta empatía y experimentar y contagiar sentimientos positivos o negativos como la envidia y el odio.
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NO QUIERE DECIR QUE TENGAS QUE ESTAR DE ACUERDO
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El proceder con empatía no significa estar de acuerdo con el otro. No implica dejar de lado las propias convicciones y asumir como propias la del otro. Es más, se puede estar en completo desacuerdo con alguien, sin por ello dejar de ser empáticos y respetar su posición, aceptando como legítimas sus propias motivaciones.
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A través de la lectura de las necesidades de los demás, podemos reajustar nuestro actuar y siempre que procedamos con sincero interés ello repercutirá en beneficio de nuestras relaciones personales. Pero ello es algo a lo que debemos estar atentos en todo momento, pues lo que funciona con una persona no funciona necesariamente con otra, o es más, lo que en un momento funciona con una persona puede no servir en otro con la misma.
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No tenemos que ser como Gandhi para darnos cuenta que existen sutiles "armas" que podemos usar en beneficio propio y de los demás, que no son para destruir sino para hacer florecer relaciones provechosas en aras de nuestro crecimiento como seres humanos. Finalmente, no es exagerado sostener que las bases de la moralidad misma pueden hallarse en la empatía, en la cual a su vez (al ser llevada con integridad) está la raíz del altruismo.
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Fuentes consultadas:
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Wikipedia, la Enciclopedia Libre: Empatía
La Red Temática Educativa de Cataluña .XTEC
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Un fuerte abrazo.

Arcángel
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