LA AUTONOMIA EN LA PAREJA, por EL DUQUE

Imagen cedida por Mónica Suárez
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Si representásemos con dos círculos a los miembros integrantes de una pareja, observaríamos la distinción entre tres clases diferenciadas de pareja:

La totalmente dependiente. El dibujo consistiría en dos circunferencias concéntricas y solapadas. Ya no existen los individuos. Ya no existen Paco y María si no Pacomari S.A. Ambos, han renunciado o incluso olvidado aquello que les distingue como individuos y todo lo que hacen lo hacen o juntos o al menos pensando en el otro. Son una de esas parejas que no se separan ni para ir al baño. Suelen perder sus recíprocos círculos de amistad para integrarse en otros nuevos, normalmente formados sólo por parejas y que son amigos de ambos. A simple vista son la pareja perfecta, casi nunca discuten (nunca diría yo), hacen siempre planes en común y la discrepancia es nimia.

El problema viene a la larga y es que ese Paco “fusionado” en esa nueva S.A. y esa María van viendo como les falta el aire paulatinamente. Han perdido algo que es , en si una de las cosas más sagradas y que nos distingue de los animales. La conciencia de si mismos. Les va faltando el aire, la autoestima se ve claramente debilitada y sienten que les falta algo esencial en sus vidas… Lo peor es que ni siquiera pueden definirlo… Han renunciado tantas veces a aquello que deseaban, a aquello que querían o eran que ya no saben si les gusta más el cine o el teatro…

Esa falta de aire, casi siempre, desemboca en procesos depresivos y, en la parte referente a la pareja eso que se viene denominando “se acabó el amor”. Tu pareja no es ya tu alter ego, si no más bien tu ego, por lo que admirar-amar, se hace del todo imposible.

La totalmente independiente. El dibujo serían dos circunferencias totalmente diferenciadas y sin ningún punto de corte o unión. Existen los individuos pero son muy diferentes y hacen vidas sin puntos en común. Hace ya tiempo que se han dado cuenta de que no comparten objetivos e intereses y cada uno lleva un desarrollo satisfactorio de su propia individualidad. Se quieren pero, como digo han decidido desarrollar una vida en paralelo.

Comparten techo pero si hablan no es de algo íntimo y revelador. Cada uno busca su felicidad por su cuenta, conservan intacta su propia percepción y llevan prácticamente la misma vida que cuando eran soltero, solo que con importantes ventajas: sexo, compañía ocasional, alguien que comparta la hipoteca… Estas parejas tiene la imagen de pareja feliz aunque siempre hay algún gracioso que pregunta… ¿Y dónde coño te has dejado a la mujer? Casi nunca discuten y ambos individuos llevan vidas relativamente felices….
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Imagen cedida por Mónica Suárez

Perooooo, tarde o temprano el sueño puede acabar de forma abrupta en forma de infidelidades, o simplemente cuando uno de los dos echa en falta aquello por lo que decidió emparejarse: Tener el apoyo incondicional de alguien. Se da cuenta de que la persona que esta a su lado es un extraño que ha compartido pocas o ninguna cosa con él/ella. No resulta alguien a quién confiar un secreto o en quién apoyarse, es en definitiva... Un extraño.

La que tiene un espacio de unión preservando su individualidad. El dibujo se correspondería con dos circunferencias que se cortan en un punto concreto. En este supuesto ambos individuos han convenido en compartir su vida y en compartir momentos esenciales. Dedican tiempo a la relación pero también tiempo para si mismos. Tienen hobbies comunes, pero también hobbies compartidos. Tiene sus propios amigos y amigos de la pareja. Cuidan sus aficiones, visitan a sus respectivas familias. Se dedican tiempo a si mismos ya la pareja.

Ni que decir tiene que esta última, es el modelo ideal de pareja. Se basa en diversificar. Diferenciar entre un tiempo para uno mismo y otro para la pareja. Esta forma de concebir la relación de pareja favorece la autoestima de cada uno de los miembros de la misma, permite el desarrollo individual, ni impone al otro la carga y responsabilidad de la felicidad de uno mismo y además permite mantener ese ancla con la realidad que nos hace más libre y nos faculta para salir a flote de cualquier eventualidad incluido el fracaso de la pareja.

Imagen cedida por Mónica Suárez

La idea principal es de ambos miembros de la pareja son dos seres humanos libres e individuales que han acordado vivir juntos y compartir una bonita historia de amor. Ambos se preocupan del otro pero también se ocupan de su propio bienestar lo que redunda en beneficio para ambos. Nadie puede hacer feliz a otro si no es así mismo feliz. Esta forma de concebir la pareja también hace que conservemos la capacidad de admirar al otro, en tanto en cuando es otro y nos permite seguir creciendo en este largo viaje que es la vida y que hace deseable mantenerse en pleno estado de crecimiento continuo.

Es curioso por que esta clase de parejas en ocasiones parecen “menos ideales” que las otras, de hecho tienden más a discutir y es que en esta clase de parejas lo esencial es NEGOCIAR. Las decisiones se toman entre dos individuos con opiniones formadas y las ideas muy claras.

La autonomía resulta pues esencial en la vida en pareja… Bueno en la vida en pareja y en todo lo demás.

Un abrazo


El Duque.

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