EN EPOCA DE CRISIS SE JUEGA A NO PERDER

Imagen cedida por Martha
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Craso error aquél de Jugar a no perder, tanto en las relaciones, como en el trabajo, como en cualquier aspecto de la vida. En este caso vamos a hablar de cómo suelen gestionar las empresas los periodos de crisis. No están diciendo prácticamente a diario en las noticias, que sigue aumentando la tasa de paro y que hay gente que día a día se va quedando en la calle.

Hay algo que llevo viendo ya en estos últimos meses en mi empresa, debido a que obviamente la crisis también se ha dado un paseo por aquí. Los clientes cada vez pueden gastar menos, y si no les sobra obviamente, pues no compran. Si no compran, aquí no entra dinero, si no entra dinero no se cumplen los objetivos, y si no se cumplen los objetivos, obviamente la empresa no va bien. Los de arriba miran a los de abajo, los de abajo miran a sus semejantes… Y los que están arriba del todo empiezan a señalarse unos a otros antes de que alguien les señale a ellos.

Al final, cuando se dan cuenta que es mejor no señalarse entre ellos para no perder el estatus del que disfrutan ¿Qué es lo que hacen? YA QUE NO SE HA GANADO LO SUFICIENTE, EMPIEZAN A PENSAR EN PERDER LO MENOS POSIBLE. Cuando no hay beneficios, se reduce el gasto y para esto… ¿A dónde echan mano siempre? Efectivamente piensa mal y acertarás, de los empleados.

Esta es la dinámica más o menos: Se reúnen todos los que tienen cargo en comité, se echan la culpa de todo porque es “imposible” que ellos mismos cometan error alguno, miran las hojas de presupuestos por áreas y otro mes más se ha gastado más de lo que se ha ingresado. Pero como todos “lo han hecho bien”, la culpa es solo de la crisis y de los empleados. Como a la crisis no la pueden despedir, pues echan mano del capital humano y de sus respectivos sueldos, para que parezca que la empresa avanza y que se está haciendo algo. En fin… Tomando decisiones y ya que no se llega a objetivos, pues se reducen gastos.

La verdad es que esta capacidad ejecutiva deja bastante de desear. Se reducen gastos, pero ¿es que acaso se puede salvar un déficit a nivel nacional de cientos de miles o incluso de millones de euros despidiendo a 4 ó 5 personas cuyos salarios ni si quiera llegan a ser de mileurista? ¿Acaso estos despidos van a solucionar que no se esté vendiendo lo suficiente? ¿Salvará a la empresa esta serie de despidos que van cayendo a cuentagotas comité tras comité de empresa? Creo que la respuesta es bastante obvia: NO, es más… Voy a explicar que es lo que pasa a partir del momento en que o bien se despide o bien se deja de contratar dentro de lo que es la fuerza de ventas y comercial.
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Imagen cedida por Martha

Un vendedor, comercial o trabajador menos que atiende a los clientes, ya implica una potencial demanda que no va a poder ser ni si quiera atendida, con lo cual ya de partida, estás disminuyendo las oportunidades de vender que tienes. La puerta siempre ha de estar abierta. Aumentas la carga de trabajo de los que continúan, haciendo que los clientes estén peor atendidos, que no reciban el trato exclusivo que cada cliente merece y es mucho más probable que al aumentar el tiempo de espera este se canse y se vaya a otro lado donde le puedan atender mejor… Y además con razón, un cliente menos.

En cuanto se deja de contratar, la empresa se acomoda al estatus actual, las personas son siempre las mismas, cesa la rotación de empleados, cesan los procesos y cursos de formación (ya que no hay nuevas incorporaciones), cesan los ascensos y la promoción interna y las personas se estancan en sus puestos y funciones. Se agotan las nuevas ideas porque siempre piensan los mismos y sobre todo, porque se pierde iniciativa al no tener sangre nueva. La iniciativa siempre va asociada alas nuevas incorporaciones y a los últimos en llegar, la iniciativa es básica para que las empresas crezcan. Por otro lado si en estos periodos de crisis, la empresa deja de invertir en formación y en capital humano, los empelados que se queden estarán a disgusto, no verán aliciente ninguno para trabajar más por lo mismo, por lo que el rendimiento a nivel particular, no solo global también será menor.

Encontraremos que hay menos empleados, vendedores o administrativos, pero el mismo número de directivos. Este caso en concreto lo estoy viendo muy de cerca, departamentos comerciales en los que hay un director, dos directores adjuntos y cuatro empleados… O sea… ¿Tres directivos y cuatro empleados en un solo departamento? ¿Es esto serio? Crucemos los dedos entonces para que se jubile alguien de aquí a 10 años, antes de que la empresa se convierta directamente en un congreso de vicepresidentes de 60 años que simplemente estén allí posando.

¿A quien les van a dar ordenes? La cuestión es que nadie con poder desea abandonar el barco por miedo perder el estatus, pero… Si nadie rema, el barco se hunde. Un capitán por barco, con uno basta y que los que reman estén bien cuidados porque remarán mejor. Si hay más de una persona que ha de tomar decisiones importantes, habrá conflicto porque siempre habrá diferencias de criterio a nivel de dirección, por eso no conviene, así también si se comete un error en la política o dirección a tomar, es más rápido y más fácil ver si funciona o no, para tomar alternativas si es necesario.
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Otra cosa que ocurre, es consecuencia directa de un refrán que citaba mi abuela “Cuando el diablo se aburre mata moscas con el rabo”. En una reunión con un compañero de otra dirección él me dio a entender que “en mi departamento… Sobraban personas”. A mi que alguien que no perteneciera a mi equipo de trabajo me hiciera esta sugerencia, me pareció totalmente ridículo y la cuestión es “¿Por qué no te dedicas a tus funciones al 100%, a negociar tus contratos, a ampliar tu cartera, a buscar más promociones, ofertas que ofrecer al público?”. Parece que ahora toda la directiva está única y exclusivamente pendiente, de lo que hace su vecino, más que ocuparse de su trabajo. Si dentro de la empresa cada uno hace lo que tiene que hacer, entonces funcionará. Si dentro de la empresa, una parte no hace lo que tiene que hacer, desequilibrará al resto y creará conflictos internos y estériles.

Las crisis pueden durar más o menos, pero siempre terminan. Es normal que haya crisis, pero siempre pasa lo mismo… Cuando las cosas van bien, los problemas parece que se llevan solos. Cuando las cosas van mal, una tontería se multiplica cien veces su peso para convertirse en problema. En este país, se estila mucho la “titulitis” y el “que no le pisen a uno la alfombra”, aparte de la envidia, reconocida como deporte nacional por encima del fútbol. CUANDO LAS COSAS VAN MAL TODAS LAS PARTES DE UN MIS CUERPO HAN DE APUNTAR EN LA MISMA DIRECCIÓN. Es fácil, si uno gana, toda la empresa gana, pero si uno pierde ¿pierde solo? No, efectivamente pierde también toda la empresa. Al final de todo y para que las cosas te vayan bien, idependientemente de lo que hagas o lo que dejes de hacer, LO IMPORTANTE Y LO MAS EFICAZ PARA TI SERA SIEMPRE ESTAR BIEN RELACIONADO.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.

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