DEL AMOR AL ODIO EN UN SEGUNDO

Imagen cedida por ThinkPink
--
“Vamos a tomárnoslo con calma ¿OK? Mejor que volver a estar juntos de nuevo, primero vamos a ver si nos aguantamos como personas. Hemos vivido cosas muy intensas y esto se tiene que enfriar, si seguimos en este plan de reproche tras reproche no vamos a arreglar nada”. Pasaron unos meses hasta que volví a hablar con ella, íbamos a volver a vernos a ver que tal nos había tratado la vida, pero ella en el último momento dio un paso atrás y dijo que no entendía que nos tuviéramos que ver para nada, ni si quiera para tener una relación cordial aunque fuera lejana. Al poco tiempo volví a mandarle un sms y al pasar los días y no responder, la llamé. Para mi sorpresa había cambiado de número, obviamente sin avisar.

Se dice que del amor al odio hay un paso, y quien ha sido todo para ti durante un tiempo, puede ser también la persona de la que no quieras saber nada nunca más. Existen reproches, recuerdos buenos o malos que asociados a estos reproches hacen ver a la expareja como si fuera un muerto. Siempre que se habla de un o una ex, parece que se hablara de alguien que nos ha dejado para pasar a mejor vida.

Dicen también que la confianza tarda años en ganarse y un segundo en perderse, si quien te importa de verdad, si a quien amas o has amado hasta lo mas profundo, es precisamente la persona que te ha fallado… Lo mismo que ese amor llegó profundo, la reacción inversa será igual de profunda. Esto es lo que pasa con las personas que realmente significan algo para nosotros. Quien no nos importa absolutamente nada, jamás nos darán estas emociones en lo referente a “No quiero saber nada más de ti, no quiero verte nunca más”.

La gran mayoría de nosotros hemos tenido a alguien especial en nuestra vida, o al menos hemos deseado ser esa misma personal especial para alguien. Aunque la atracción puede darse a primera vista, lo más común es que dicho proceso de enamoramiento, según nuestras inevitables hormonas que lo consolidan, lleve un tiempo. A primera vista puede haber atracción, interés, e incluso la intuición de que la otra persona es ese alguien especial que no sabes como te va a cambiarla vida.

Quien os escribe estas líneas lo ha vivido en propia carne, en el primer vistazo y en unas circunstancias que para nada estaban acorde con un posible ligue. No era ni el lugar ni el momento, puedo asegurároslo. Puede pareceros de película o de novela pero es real, me llamó por mi nombre y cuando me di la vuelta y la vi, sabía que esa mujer me iba a cambiar la vida. Lo intuí así, se que no es un argumento científico pero es así como lo viví, adía de hoy lo sigo viendo así y es más, no me ha vuelto a pasar con nadie más. Podrán pasar muchas cosas buenas o malas, podrá ir todo bien o podrá irse todo a la mierda, pero ese momento de cambio se dio y fue real.

En la fase del enamoramiento se tienden a exagerar las cualidades de la otra persona, a enamorarse de la proyección ideal que se hace de ella. Ya hemos hablado de ello en de quien te enamoras realmente. Nuestra percepción hacia la otra persona se distorsiona idealizándola, constituyendo ese modelo ideal cristalino del cual nos enamoramos. El enamoramiento sólo se da cuando se pasa por esta fase ideal en la que estamos poseídos por las hormonas. Como consecuencia de todo esto, GENERAMOS UNAS EXPECTATIVAS EN LA OTRA PERSONA, VAMOS ASOCIANDO UNOS VALORES E IDEALES QUE NO TIENEN PORQUE CORRESPONDER CON LOS DE LA PERSONA REAL.
--

Imagen cedida por ThinkPink

Estas expectativas que proyectamos en la otra persona como consecuencia de que la idealizamos, implica riesgos importantes. El mayor de estos riesgos, es que colocamos a la otra persona en un pedestal, un plano elevado superior intachable y sin defectos. Cuando una de las expectativas que tenemos en ella no se cumple, en especial, si esta expectativa iba a asociada a un valor o ideal básico para nosotros como pudieran ser por ejemplo: tener hijos, matrimonio, fidelidad, etc. La caída de este pedestal elevado es en picado. Si esto sucede, el supuesto amor que existía se puede tornar en rencor, reproche, rechazo absoluto e incluso odio.

El amor incondicional requiere una madurez imposible de llevar a cabo a día de hoy en una sociedad tan “libre” como la nuestra y en la que lo que prima es el INTERÉS INDIVIDUAL por encima del de la pareja. Para que aparezca el odio, la persona en cuestión ya sea de forma consciente o inconsciente, se recrea de forma sistemática en los aspectos negativos del otro. Esto tiene una explicación: ES UNA MANERA DE PROTEGERSE Y DE DECLINAR CUALQUIER RESPONSABILIDAD DE FALLO O ERROR EN LA OTRA PERSONA.

Se trata exactamente del proceso contrario que se dio en la fase de enamoramiento, es justo a la inversa. Es una manera de idealizarnos a nosotros mismos en detrimento de la otra persona. Debido a esto SOLEMOS VER A NUESTRA EX-PAREJA COMO UN CÚMULO DE DEFECTOS y proyectamos en ella, todo aquello que tampoco nos gusta de nosotros mismos para, de alguna manera “limpiarnos”. La persona a la que hemos amado pasa a ser la peor de todas, es una manera de no sentirnos responsables y que sea la otra persona en nuestra mente la culpable de todo.

Todo esto queda anclado en nuestro interior, de forma que lo que antes se aceptaba sin mayor esfuerzo, era asumible, cotidiano o normal, ahora es denegado inflexiblemente... Éste es el lastre que muchas veces arrastramos cuando empezamos una nueva relación. Lo que antes se deseaba ahora se detesta, lo que antes no tenía importancia, ahora te pone de los nervios. Lo que antes te gustaba hacer con el o con ella, ahora sería lo último que harías.

No se trata de buscar razones para odiar, o justificarse a uno mismo diciendo que ha sido todo culpa de la otra persona: "yo no he hecho nada malo, la otra persona me ha engañado, la otra persona me ha hecho perder el tiempo, la otra persona me ha hecho daño, la otra persona... ¡bla bla bla!..." ¡Vamos! Que parece que en su día nos hemos enamorado del mismo demonio. SE TRATA DE ASUMIR QUE LAS EXPECTATIVAS QUE TE HAS FORMADO SON UNICA Y EXCLUSIVAMENTE TUYAS. SOMOS LOS RESPONSABLES DE NUESTRO PROPIO BIENESTAR Y RESPONSABILIZAR A ALGUIEN DE TU FELICIDAD ES UN ERROR.

Un fuerte abrazo.

Arcángel.
Publicar un comentario en la entrada