DE CRIADA A DIRECTIVA PARTE I, por STEEL

Imagen cedida por ThinPink
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Hoy he visto por primera vez y creo que última una serie de Antena 3 que se llama “Lalola”, un hombre mujeriego, sin escrúpulos que tiene como afición el liarse con mujeres a las que toma el pelo y deja destrozadas. Un día el tal Lalo, a consecuencia de una maldición aparece siendo Lola. La verdad es que la trama podría ser muy curiosa, pero la serie no deja de ser solo de entretenimiento, y además a las 16:00 h en plena siesta y con el calor que hace, no deja de ser algo muy ligero.

Aún así, no deja de ser curioso, y la verdad es que a más de uno que conozco le vendría muy bien. Sinceramente no creo que uno de esos tíos que van de absolutos, de rompedores, de esos que ligan por deporte y que su afición es contar las conquistas que se han llevado a la cama y las tías que han dejado hechas polvo, notara mucho la diferencia entre ser tío y tía. Teniendo en cuenta que solo cambiaría de sexo y no de mentalidad, se aficionaría a ir a los lugares de alterne de Chueca para ligar lesbianas, por lo demás estaría encantado de haberse conocido.

Fuera de esto, creo que la sociedad ha cambiado mucho y que tanto hombres como mujeres, nos encontramos un poco en “tierra de nadie”. Para las mujeres es difícil la vida actual, no digo que sea mas o menos difícil que antes, todas las situaciones tienen sus pros y sus contras, pero comparemos por ejemplo la vida de una mujer de hoy digamos de 25 a 30 años con una de principios del siglo XX. En esa época una mujer de 40 años si vivía, era una vieja, arrugada con los pechos caídos, extremadamente gorda (clase alta) o seca (por el hambre en las clases bajas) y sin dientes.

Una mujer de hoy en día se habrá preparado para ganarse la vida, dependiendo de su preparación y educación, estará trabajando desde dependienta hasta directiva. Dará igual su estrato social, su religión, o sus ideología política, sus padres la habrán preparado para que tenga acceso al mercado de trabajo y se gane la vida por ella misma.

Una mujer de principios del XX solo tendría dos destinos en la vida: CASARSE o HACERSE MONJA si no se casaba. Daría igual la clase social a la que perteneciera, su carrera sería el matrimonio o la consagración. En muchos casos, matrimonios concertados o casi en los que se miraba tanto la posición de las familias como la belleza, encanto o inteligencia de la mujer y en el caso de los hombres, su posición y su familia.

Por supuesto, los estudios de las mujeres de “casa bien” no iban mas allá de tocar el piano, el arpa, o cantar. Algo de francés (me refiero al idioma, por si alguien piensa mal) y por supuesto el latín, ya que la chica sería católica y practicante, y las misas se hacían en latín y con el cura de espaldas a los feligreses.

La forma de conocer hombres era yendo a misa los domingos o a diario, y por supuesto acudiendo a bailes. Una belleza de la época, era una chica rellenita (hay que demostrar que no se pasa hambre), con buena dentadura, piel blanca (no necesita trabajar al sol) y una manos perfectas que demuestren que no tiene que trabajar, ni lavar, ni planchar.

La clase medía prácticamente no existía, así que pasamos de las mujeres ricas a las pobres. Las mujeres de familia pobre, trabajaban o de criadas o en el campo, pero igualmente buscaban un marido que las retirara de trabajar, y esto porque un hombre de principios del siglo XX que se precie, nunca permitirá que su mujer trabaje, ya que si lo permitiera el resto de la sociedad pensaría que no es lo bastante hombre como para mantener su casa y su familia por sí mismo.

Las mujeres se casaban para tener hijos. Si una mujer no es capaz de tener hijos, no servía como mujer (en muchos casos el problema de no tener hijos era del hombre, pero eso daba igual, era siempre la mujer la que no servia). Así que como no existían medios anticonceptivos, las mujeres parían mientras podían y muchas morían en los partos. La falta de asepsia y las fiebres paurperales hacían su agosto. Había más viudos que viudas y estos se volvían a casar rápidamente. Los viudos estaban muy cotizados, sobre todo aquellos que tenían fama entre las mujeres de haber sido buenos maridos con sus esposas, no autoritarios y que no habían maltratado a su anterior esposa.

La idea que se tiene en las clases sociales bajas a principios del siglo XX de una chica buena para casarse, es una chica con salud, trabajadora y que - dato muy importante- fuese virgen. Hay que tener en cuenta que el trabajo de la casa entonces era muy duro, no había neveras, por lo que había que ir a la compra cada dos días y cargar con las bolsas, y cuando hablo de ir hacer la compra, se tenia que ir andando y volver andando, ya que el transporte público casi no existe y a los obreros les sale demasiado caro.
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Tenían que lavar, hacerlo a mano y con agua fría en muchos casos. En los pueblos se lavaba en el lavadero municipal todas juntas y en muchos caso en invierno hay que romper el hielo para poder lavar. Había que cargar el agua desde la fuente para beber, ya que muchas casas no tenían agua corriente. En las casas bien de Madrid si la había, pero el Canal de Isabel II suministraba agua de dos zonas, una buena y otra no tan buena. Una de Lozoya y otra de Santillana, por lo que se obligaba a las criadas a ir todos los días a por agua de Lozoya. Si vivía la familia en la zona de Santillana, el agua se recogía en cántaros que se llevaba a la casa. Si hacia calor esto lo hacían varias veces al día para que estuviera fresca el agua. Una chica de esta clase social quería un hombre que fuera capaz de mantenerla, que no la maltratara, que no tuviera vicios, y que la entregara el salario para que pueda administrarlo.

Las mujeres de esa época estaban supeditadas al hombre, que era el proveedor. La mujeres mostraban su orgullo, en las clases bajas llevando a sus maridos e hijos como un pincel, teniendo la colada más limpia que la de al lado y guisando mejor que nadie. Las mujeres de clase alta, sabiendo recibir, siendo las mas elegantes y piadosas (o sea mucha misa) y en la madurez casando bien a sus hijas e hijos, y sobre todo siendo la primera en enterarse de todos los chismes y cuentos de la alta sociedad y sobre todo de La Casa Real.

En cuanto a los hombres de esa época, tenían claro que la soltería no era una opción, ni siquiera para los homosexuales. O se casaban o se casaban. Que debían se ellos los que mantenían la casa, es decir los que trabajaban y los que aportaban el dinero, y que como eran ellos lo que mantenían a la mujer y a la prole, la mujer y los hijos les adoraban como si fuera un ser sobrenatural. Su palabra era ley, nadie les contradecía o les llevaba la contraria. Que podía pegar a su mujer e hijos cuanto quisiera y no estaría mal visto, sino que simplemente era normal, aunque si les hiciera sangre entonces podría estar mal visto.

Los hijos son en las clases bajas brazos para trabajar en el campo. Que su mujer tenia que ser virgen y por supuesto no engañarle nunca, que si su mujer le ponía los cuernos podía matarla y no ir a la cárcel, era su obligación matarla a ella y al amante, de otra forma habría perdido su honra y nadie le tomaría en serio. Su matrimonio en general no duraría mas de 20 o a lo sumo 25 años, lo normal seria no pasar de unos 10 años. En las clases bajas no solo morían las mujeres de parto o de enfermedades, había muchos accidentes laborales, las clases bajas eran obreros y las estadísticas de siniestralidad de la época son tremendas. El divorcio no existía, entre otras cosas porque el promedio de vida en las mujeres no iba mas allá de los 35-40 años y en los hombres sobre los 45-50. [CONTINÚA EN PARTE II]

Nosotros decidimos el mundo en el que vivimos y con nuestros actos, nos encaminamos a él.


Steel.
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