PON UNA MUJER INDEPENDIENTE EN TU VIDA

Imagen cedida por Lucía
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Después de pegarme un palizón de Sexo en Nueva York en repetidas ocasiones, aderezado con mis últimas experiencias, las mujeres que conozco, las mujeres con las que he estado a lo largo de mi vida, las que me gustan y las que no me gustan y aún sin saberme en posesión de la verdad absoluta, voy a dibujaros el perfil de una MUJER REALMENTE INDEPENDIENTE. Cuando digo REALMENTE INDEPENDIENTE, es porque está muy de moda “ser una mujer de hoy” y no toda la mujer que afirma serlo, efectivamente lo es.

Lo primero de todo, es que una mujer verdaderamente independiente no está frita ni obsesionada por tener pareja, ni por tener hijos, ni por engancharse a un hombre. Cuando estás conociendo a una mujer y hablando con ella le preguntas que quiere hacer en la vida, si lo primero que te responde es “Encontrar a un hombre que…”, tienes diez segundos para salir corriendo. ¿Por qué? Porque le da exactamente igual que seas tú o que sea otro, su primer objetivo vital es encontrar un hombre y quedarse ya “colocada”. Ya te puede decir misa después, tener pareja no es un objetivo vital.

Una mujer realmente independiente no está constantemente diciendo que lo es, ni revindicándolo continuamente. No necesita reafirmarlo, ni demostrárselo a ella misma, ni a los demás porque es algo que ni si quiera se plantea. Si te dice por ejemplo: “pues mejorar en general”, “irme a vivir fuera”, “comprarme un piso”, “cambiarme de trabajo”… Pues desde luego está visto que no necesita engancharse a nadie para se feliz o realizarse.

Cuando tiene un problema puede compartirlo contigo, hablarte de ello, decirte como se siente en cuanto a este problema, si le preocupa más o menos, pero jamás te lo echará encima, porque ella es perfectamente capaz de solucionarlo. Es más, no te pedirá ayuda a menos que sea estrictamente necesario. Si de verdad es independiente, los únicos problemas que te puede dar, son los que tú le quieras buscar. Es probable que además intente solucionarlos contando con su familia, más que con su pareja.
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Esto es una buena pauta y la que realmente lo es, tiene muy bien diferenciadas estas tres cosas: qué sabe que puede esperar de su pareja, qué sabe que puede esperar de sus amigos y qué puede esperar de su familia. No carga plenamente todo a su pareja ni amigos, ya que es algo que realmente no necesita para ser ella misma, y si cuenta con ello, es porque quiere o porque desea ver hasta donde su pareja es capaz de llegar por ella a modo de test o prueba. Al considerarse ella autosuficiente, no te ofrecerá ayuda a menos que la pidas explícitamente, ya que solo la dará si realmente la necesitas.

Para todos aquellos que busquen en una pareja una segunda madre, desde luego aquí no la van a encontrar. Con ello me refiero, a que una mujer independiente, jamás optará por una pareja a la que tenga que adoptar. Dicen que los extremos opuestos se atraen, pero en este caso y siendo fiel a sus instintos, buscará a alguien de semejante o superior autosuficiencia, alguien que pueda asumir su situación en caso que ella no se sienta con fuerzas para abordar un problema. Cada vez hay menos “segundas madres” dispuestas a adoptar a una pareja.
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Imagen cedida por Lucía
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Afortunadamente y en los tiempos en los que estamos, cada vez las mujeres son menos necesitadas, más autónomas y no tienen la idea en la cabeza que han podido inculcar a nuestras madres y abuelas, de que para ser una mujer deben engancharse o adobarse del brazo de alguien. Esto esta bien, pero para los que estamos todavía chapados a la antigua… Pues cuesta acostumbrarse, para que os lo voy a negar. A algunos nos han metido tan profundamente en la cabeza desde niños, la idea de que “tenemos que salvar a las mujeres” que la re-educación a veces se me hace difícil, cuando te responde “No hace falta… Puedo hacerlo yo”.

Supongo que esto es verdaderamente lo bueno, una mujer que no te necesite, que quiera estar contigo, realmente si le apetece, no porque se lo haya programado su madre desde que tenga uso de razón. De vez en cuando uno se sorprende… Invitas a cenar a una dama, pagas la cuenta y ella responde “la próxima la invito yo”. La verdad es que así da gusto.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.
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