UNA SEMANA EN IBIZA


Imagen cedida por ThinPink
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Durante la semana de vacaciones en Ibiza de la mano y patrocinio de mi hermano Yulian, he podido quedarme con unas cuantas cosas para mis adentros que quisiera compartir con tod@s vosotr@s. Lo primero hacer mención a la estupenda acogida que me han dado el y sus estupendas compañeras de piso Romana, una mujer italiana con mucha historia y su amiga Laura, una argentina a la que la define su sonrisa, optimismo y constante buen humor que sabe contagiar.

Fui recibido con honores en la la casa de Romana que desde el primer momento se comportó como la perfecta anfitriona, haciendo todo lo posible para que me sintiera a gusto, desde el momento en que crucé la puerta cargado con mi mochila. Te diré que si tienes la oportunidad de ir a Ibiza y quieres encontrar el mejor alojamiento, alejado del tópico hotel para guiris, contactes con Romana y le dejes a ella el resto. Merece la pena, personalmente compararía su casa más que con una casa de huéspedes, eso sí de lujo, con La Perfecta Torre de Babel, ya que no serás su inquilino, si no su invitado.

La verdad es que mi hermano se lo ha montado bastante bien, en poco tiempo ha conocido a gente estupenda, ha conseguido una buena habitación en pleno puerto de Ibiza y ha hecho contactos. Uno, como hermano mayor, quieras que no, siempre teme y se preocupa por su hermano, pero desde luego ha demostrado estar mucho más espabilado que yo mismo a su edad, lo que para mi es motivo de alegría y orgullo. Le he visto distinto, más él mismo… Está demostrado que el cambiar de medio, es algo que te ayuda a crecer y que te hace madurar.

Si hay una palabra con la que pueda definir ahora a mi hermano, desde luego es LIBRE. Yéndose allí partiendo de cero, es algo que me demuestra que efectivamente hay otra vida distinta a la que estoy acostumbrado, aunque por poner otra palabra, diría mejor… Viciado y totalmente enganchado a una dinámica de vida que al igual que el tabaco, el alcohol y el café, crea adicción y es perjudicial a largo plazo: fumar, ordenador, rutina, dormir poco, prisa, comer mal y de golpe… Allí el reloj funciona de otra manera, incluso para los que allí trabajan. Es otro rollo que no tiene nada que ver.

Nada más ser recibido, lo primero que hicimos fue irnos a tomar una copa al puerto, entre tanto bullicio, buscábamos una terraza más tranquila, por lo que callejeando nos perdimos y fuimos a caer en el Bar Delfín. Era la primera vez que tanto mi hermano como yo entrábamos allí, optamos por quedarnos en la barra para estar más tranquilos y ponernos al día. Fuera mientras tanto las modelos pasacalles de las fiestas organizadas de las discotecas de la isla, no dejaban concentrarse con su belleza a cualquier hombre apto que quisiera mantener una conversación… Bien sabe Dios que es cierta esta afirmación.
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Dentro del Bar Delfín, conocimos a Javier, un gallego que lleva ya unos cuantos años allí trabajando y que desde el primer momento nos trató como si fuésemos amigos de toda la vida. Tuvimos la sensación de que efectivamente, habíamos acertado con el sitio y con la barra. Como consecuencia durante esta semana que he pasado allí le hicimos alguna visita más, ya que era la sensación de estar en un reducto amistoso y de confianza, entre toda la jungla que hay montada por la ciudad-puerto.

He podido ver que en Ibiza a grandes rasgos hay dos tipos de personas: las que van de paso y las que se quedan. Puedes ver a bohemios, hippies, turistas clásicos, jóvenes en busca de marcha, gente que viene a retirarse y a gastar sus ahorros, gente que viene a trabajar, a invertir, ricos, miserables y también como yo les llamaba a “los atascados”.

Entiendo que para conseguir un sueño, tienes que luchar y pagar un precio en esfuerzo. Las cosas que realmente merecen la pena, no se regalan, hay que pelear por ellas. El sueño Ibicenco, lo tiene también. No se explicaros exactamente como podía distinguirlos, a los atascados me refiero, pero se les notaba. Personas que van allí persiguiendo un sueño, a trabajar o que se quedaron con una imagen falsa de la isla y decidieron quedarse a cualquier precio.

Las personas que por otro lado a sabido afrontar el reto, los que se han quedado trabajando y viviendo allí todo el año, han de hacer como las hormigas: trabajar todo el verano para ahorrar y pasar el invierno. La isla, al igual que atractiva, resulta efímera. Son a los más cinco meses de buen tiempo en los cuales se puede decir que es el paraíso… De hecho lo es, pero el invierno Ibicenco es algo serio y es donde de verdad se ve, si lo que perseguías era un sueño, o más bien alargar unas cortas vacaciones. --


Después de la insistencia de Romana, para que no cogiera el avión de vuelta y alargara así la estancia para apurar unas pocas visitas más a calas y parajes naturales muy alejados del estilo BORA BORA, me he dado cuenta de que no es un destino turístico cualquiera y que no todo el mundo estaría preparado para saber como es la isla en realidad. Una semana como la que pasamos es un buen recuerdo, pero la cuestión está en saber si son solo unas vacaciones, un sueño por vivir, una búsqueda de algo distinto, una ilusión efímera, o quien sabe… UNA NUEVA VIDA.
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