ELLA NO SIGUE LAS MISMAS REGLAS

Imagen cedida por Louisse
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Sales de trabajar un viernes y te estás tomando una caña con tus compañeros de trabajo en el bar del parque empresarial. ¿El motivo? Resulta que acaban de echar arbitrariamente a un compañero del trabajo y los más allegados a él, intentáis alguna forma, reconfortarlo y que se distraiga. Van sacando cañas de la barra continuamente y las horas avanzan. Miras el reloj y ya son casi… ¡las 23:00! Llamas a casa y tu novia no te lo coge. Hace cuatro horas que saliste de trabajar y te has quedado atascado alli con los compañeros. Vuelves a llamar y sigue sin cogerlo, insistes y nada… Optas por mandar un sms al final.

En cuanto entras por la puerta de casa, ves que están todas las luces apagadas y ninguna llave puesta cerrando por dentro, no hay nadie en casa. Te quedas algo sorprendido, pasas a la habitación y te empiezas a cambiar. Al poco rato llega tu novia y le dices:

“Te he llamado para avisarte de que iba allegar tarde, resulta que han echado a un compañero, a jose Luis y hemos estado tomando cañas con el”. Ella no presta mucha atención a lo que le dices “¿me estás escuchando?” Ella responde “¿Y eso por qué?”. Como ha sido despido improcedente, le dices “porque si… Nos hemos quedado todos a cuadros… ¿Dónde has estado?”. Ella sin mirarte te dice “Por ahí tomando algo”. Le preguntas “¿Con quién?” y te vuelve a responder “tomando algo por ahí con unas amigas”. Insistes “¿no me puedes decir con quien?” y ella para callarte la boca dice “Estamos hablando de lo tuyo, no de lo mío… ¿Has hecho la cena?”.

Resulta que acabas de llegar y obviamente no has hecho la cena porque te estabas cambiando. De repente, ella se pone melosa contigo, te abraza desde atrás y te susurra al oído “Anda venga… Haz la cena” dándote un beso en la mejilla. Total, que se te olvida todo porque te pones tontorrón y te levantas como un perrito a hacer la cena, tan contento, porque se ha puesto cariñosa contigo, mientras ella respira por dentro aliviada, sabiendo que efectivamente, se ha ahorrado una buena explicación.

En cambio, fíjate lo que has hecho tú, nada más llegar te has puesto a dar explicaciones, a relatar detalles y a justificar el porqué has llegado tarde, sin ni quisiera ella habértelo pedido. No solo eso, sino que encima te has puesto a hacer la cena. ¿Por qué pasa esto? ¿Te resulta esta escena familiar?

Aparte que nuestros cerebros persigan prioridades distintas, las necesidades de validación y de justificarse o cualificarse son también distintas entre hombres y mujeres. En esta pareja, obviamente la que domina el Marco es ella, la realidad subjetiva de la relación. Al controlarlo, ella regula las normas y leyes que se dan en esta relación para que las cumplas. Tal y como dicta el refrán “Quien hace la ley, hace la trampa” y normalmente sabe también que ha de hacer exactamente para saltarse la norma.

Esto es algo que he visto en infinidad de casos, empezando por la casa de mis propios padres y en algunas de mis primeras relaciones de pareja, aparte de matrimonios y parejas de amigos, en los que él, ya da por hecho que es ella la que regula y la que valida lo que se ha de hacer y lo que se ha de decir. Tomando de esta forma como verdadera y correcta la barra de corte de su mujer, novia o amiga. En un momento de lucidez cualquiera, el hombre de la pareja toma consciencia de esta situación y se pregunta “Pero… ¿Qué hago yo dando tantas explicaciones si tú haces lo que te da la gana?”.

Después de hacerle esta pregunta y solo hasta entonces, ella puede pensar para su interior cosas como: “Vaya, se ha dado cuenta… No es tan tonto como yo pensaba” “Me ha pillado… Voy a pensar algo rápido para ver por donde salgo esta vez” “Pues tiene razón, a ver que me invento ahora”… Según ella te respete más o menos, estas son las cosas que pueden pasársele por la cabeza. Esto pasa como resultado de haber cedido nuestro liderazgo, iniciativa, toma de decisiones, etc.

La cuestión es que ella en su realidad subjetiva y particular, no se ve en la necesidad de darte explicación alguna, de cualificarse ante ti o de buscar tu validación porque todos estos elementos ya forman parte indiscutible de su Marco. Siendo esto así y llevado hasta el extremo, otro pensamiento que podría pasar por su cabeza sería “Pero bueno… ¿este quien se cree que es para pedirme a mi explicaciones?”. La verdad que como hombre, puede doler lo que realmente puede tener tu pareja en la cabeza, cuando se trata de manejar o manipular una situación. Podríamos compararlo con “El juego de la verdad”. Llegados a este punto, puede pasar también que o se siguen esas normas dadas por hecho o se rompe la baraja.
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Imagen cedida por Louisse

Como podemos nosotros, “liberarnos de nosotros mismos” para evitar caer en una cualificación o búsqueda de validación constante frente a nuestra pareja. Lo primero de todo es no pensar en negativo, como hemos estado haciendo hasta ahora, o sea, por el momento estamos JUGANDO A NO PERDER, PARA RECUPERAR EL EQUILIBRIO. Esta es una solución a muy corto plazo, puesto que podríamos llegar a parecer un portero de fútbol parando balones bajo los palos, pero olvidándonos de que para ganar el partido tenemos que marcar en la portería contraria.

El planteamiento correcto es YO MISMO REGULO MIS ACCIONES, MIS PALABRAS Y MI PENSAMIENTO, ESTANDO SOLO O EN PAREJA, INDEPENDIENTEMENTE DE LOS CONCEPTOS DE CORRECTO O INCORRECTO. Vamos a ver, la validación es como la fe, si no la tienes, no te la crees. Lo que has de cambiar en este caso, es el sujeto que te otorga validación y valor. ¿Cuándo van las cosas mal? Cuando quien te da esta validación es un agente u otra persona que no eres tú, a la que has puesto en el centro y a la que le das un valor de opinión superior, a la opinión que tu puedas tener sobre ti mismo.

CORRECTO E INCORRECTO, son términos lógicos que aplicamos continuamente, pero que no tienen porque ser tajantes o absolutos, puesto que su valor depende sobre todo de quien los esté emitiendo y el valor que tú le tengas asignado a esa persona que lo emite en tu escala de importancia. Espero que te estés dando cuenta que NO HABLAMOS DE UNA ESCALA DE VALORES, SI NO DE UN ORDEN DE IMPORTANCIA DE AGENTES O PERSONAS QUE FORMAN PARTE DE TU VIDA. Lo que quiero que entiendas, es que el que ha de mandar en tu vida y en tus decisiones eres tú, parece una verdad de Perogrullo, pero en la práctica no es tan extraño que deleguemos decisiones en las personas en las que confiamos.

Tú debes ser tu propio juez y no has de buscar juicios ajenos que te den una validación externa. La persona mas importante en tu vida eres tú (otra de Perogrullo). En el momento que te falte validación ajena “te va a entrar hambre” y bien es cierto, que ni somos robots, ni máquinas y que esta búsqueda de validación que se da cuando nos cualificamos o nos justificamos pasa inadvertida muchas veces, porque también es algo natural. Como es natural, la aceptamos, pero asumiendo que nadie y ninguna otra persona que no seas tu mismo va a ser capaz de darte el juicio de valor que realmente te corresponde.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.

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