En cuanto entras por la puerta de casa, ves que están todas las luces apagadas y ninguna llave puesta cerrando por dentro, no hay nadie en casa. Te quedas algo sorprendido, pasas a la habitación y te empiezas a cambiar. Al poco rato llega tu novia y le dices:
“Te he llamado para avisarte de que iba allegar tarde, resulta que han echado a un compañero, a jose Luis y hemos estado tomando cañas con el”. Ella no presta mucha atención a lo que le dices “¿me estás escuchando?” Ella responde “¿Y eso por qué?”. Como ha sido despido improcedente, le dices “porque si… Nos hemos quedado todos a cuadros… ¿Dónde has estado?”. Ella sin mirarte te dice “Por ahí tomando algo”. Le preguntas “¿Con quién?” y te vuelve a responder “tomando algo por ahí con unas amigas”. Insistes “¿no me puedes decir con quien?” y ella para callarte la boca dice “Estamos hablando de lo tuyo, no de lo mío… ¿Has hecho la cena?”.
Resulta que acabas de llegar y obviamente no has hecho la cena porque te estabas cambiando. De repente, ella se pone melosa contigo, te abraza desde atrás y te susurra al oído “Anda venga… Haz la cena” dándote un beso en la mejilla. Total, que se te olvida todo porque te pones tontorrón y te levantas como un perrito a hacer la cena, tan contento, porque se ha puesto cariñosa contigo, mientras ella respira por dentro aliviada, sabiendo que efectivamente, se ha ahorrado una buena explicación.
En cambio, fíjate lo que has hecho tú, nada más llegar te has puesto a dar explicaciones, a relatar detalles y a justificar el porqué has llegado tarde, sin ni quisiera ella habértelo pedido. No solo eso, sino que encima te has puesto a hacer la cena. ¿Por qué pasa esto? ¿Te resulta esta escena familiar?
Aparte que nuestros cerebros persigan prioridades distintas, las necesidades de validación y de justificarse o cualificarse son también distintas entre hombres y mujeres. En esta pareja, obviamente la que domina el Marco es ella, la realidad subjetiva de la relación. Al controlarlo, ella regula las normas y leyes que se dan en esta relación para que las cumplas. Tal y como dicta el refrán “Quien hace la ley, hace la trampa” y normalmente sabe también que ha de hacer exactamente para saltarse la norma.
Esto es algo que he visto en infinidad de casos, empezando por la casa de mis propios padres y en algunas de mis primeras relaciones de pareja, aparte de matrimonios y parejas de amigos, en los que él, ya da por hecho que es ella la que regula y la que valida lo que se ha de hacer y lo que se ha de decir. Tomando de esta forma como verdadera y correcta la barra de corte de su mujer, novia o amiga. En un momento de lucidez cualquiera, el hombre de la pareja toma consciencia de esta situación y se pregunta “Pero… ¿Qué hago yo dando tantas explicaciones si tú haces lo que te da la gana?”.
Después de hacerle esta pregunta y solo hasta entonces, ella puede pensar para su interior cosas como: “Vaya, se ha dado cuenta… No es tan tonto como yo pensaba” “Me ha pillado… Voy a pensar algo rápido para ver por donde salgo esta vez” “Pues tiene razón, a ver que me invento ahora”… Según ella te respete más o menos, estas son las cosas que pueden pasársele por la cabeza. Esto pasa como resultado de haber cedido nuestro liderazgo, iniciativa, toma de decisiones, etc.
La cuestión es que ella en su realidad subjetiva y particular, no se ve en la necesidad de darte explicación alguna, de cualificarse ante ti o de buscar tu validación porque todos estos elementos ya forman parte indiscutible de su Marco. Siendo esto así y llevado hasta el extremo, otro pensamiento que podría pasar por su cabeza sería “Pero bueno… ¿este quien se cree que es para pedirme a mi explicaciones?”. La verdad que como hombre, puede doler lo que realmente puede tener tu pareja en la cabeza, cuando se trata de manejar o manipular una situación. Podríamos compararlo con “El juego de la verdad”. Llegados a este punto, puede pasar también que o se siguen esas normas dadas por hecho o se rompe la baraja.
Como podemos nosotros, “liberarnos de nosotros mismos” para evitar caer en una cualificación o búsqueda de validación constante frente a nuestra pareja. Lo primero de todo es no pensar en negativo, como hemos estado haciendo hasta ahora, o sea, por el momento estamos JUGANDO A NO PERDER, PARA RECUPERAR EL EQUILIBRIO. Esta es una solución a muy corto plazo, puesto que podríamos llegar a parecer un portero de fútbol parando balones bajo los palos, pero olvidándonos de que para ganar el partido tenemos que marcar en la portería contraria.
El planteamiento correcto es YO MISMO REGULO MIS ACCIONES, MIS PALABRAS Y MI PENSAMIENTO, ESTANDO SOLO O EN PAREJA, INDEPENDIENTEMENTE DE LOS CONCEPTOS DE CORRECTO O INCORRECTO. Vamos a ver, la validación es como la fe, si no la tienes, no te la crees. Lo que has de cambiar en este caso, es el sujeto que te otorga validación y valor. ¿Cuándo van las cosas mal? Cuando quien te da esta validación es un agente u otra persona que no eres tú, a la que has puesto en el centro y a la que le das un valor de opinión superior, a la opinión que tu puedas tener sobre ti mismo.
CORRECTO E INCORRECTO, son términos lógicos que aplicamos continuamente, pero que no tienen porque ser tajantes o absolutos, puesto que su valor depende sobre todo de quien los esté emitiendo y el valor que tú le tengas asignado a esa persona que lo emite en tu escala de importancia. Espero que te estés dando cuenta que NO HABLAMOS DE UNA ESCALA DE VALORES, SI NO DE UN ORDEN DE IMPORTANCIA DE AGENTES O PERSONAS QUE FORMAN PARTE DE TU VIDA. Lo que quiero que entiendas, es que el que ha de mandar en tu vida y en tus decisiones eres tú, parece una verdad de Perogrullo, pero en la práctica no es tan extraño que deleguemos decisiones en las personas en las que confiamos.
Tú debes ser tu propio juez y no has de buscar juicios ajenos que te den una validación externa. La persona mas importante en tu vida eres tú (otra de Perogrullo). En el momento que te falte validación ajena “te va a entrar hambre” y bien es cierto, que ni somos robots, ni máquinas y que esta búsqueda de validación que se da cuando nos cualificamos o nos justificamos pasa inadvertida muchas veces, porque también es algo natural. Como es natural, la aceptamos, pero asumiendo que nadie y ninguna otra persona que no seas tu mismo va a ser capaz de darte el juicio de valor que realmente te corresponde.
Un fuerte abrazo.
Arcángel.
4 comentarios:
Por qué todo ha de ser una guerra a ver quién queda por encima de quien?
A mí mi madre me enseñó que si iba a llegar tarde avisara para que no se preocupara (por cierto, a mi hermano también) y lo sigo aplicando en mi vida. Vamos, que esto básicamente me parece una cuestión de educación y más a mano que tenemos ahora el teléfono que va con nosotros a todos sitios...
Y otra cuestión...ahora está mal contar a tu pareja lo que has hecho cuando llegas a casa? y está mal hacer la cena? y está mal si otra persona es más reservada y le cuesta más contar las cosas o simplemente está cansada y no le apetece?
A veces me da la sensación que estos artículos solo pretenden que la gente deje de ser ella misma y se transforme en una persona que se dedique a competir con su pareja a ver quien queda por encima en vez de entender que LAS PERSONAS somos distintas y ante la misma situación cada uno se comporta de distinta manera. Y quizás que si te planteas entrar en las guerras que planteais, no será que simplemente no es la persona correcta y la solución no es volverte igual (o peor) que ella?
En fin...que sigo pensando que la vida es mucho más fácil.
Bess
El problema gordo viene cuando siendo uno juez de si mismo se desaprueba.
Bess, estos temas se tratan aquí POR SE DAN Y PORQUE EXISTEN,gusten más o gusten menos y no siempre sabemos reaccionar de la manera correcta. Para eso estamos aquí.
Para el tem de competir con tu pareja y SABER LO ERRONEA QUE ES ESTA CONDUCTA YA TENEMOS HECHO UN ARTICULO AL RESPECTO.
Un abrazo.
Arcángel.
Bess: No creo que se trate de quedar por encima de tu pareja, sino de entender lo que hay detrás, comprender la psicología.
Desde tu punto de vista la vida puede ser fácil, pero por yo mismo al llevar esa mentalidad en las relaciones me llevó a NO DARME CUENTA de lo que había detrás de la mente de una mujer. (además es una excelente manera de evitar la rutina, siempre puedes sorprender y descolocar a tu pareja, en el buen sentido de la palabra)
Pero si aspiramos a lo mejor,porque hay hombres ambicosos,
y a veces veo muy positivo realizar "un análisis" de lo que de verdad hay detrás de las palabras que te pueda dar tu pareja, (desde el punto de vista masculino, buscamos la lógica)
Date cuenta que las mujeres lleváis hablando del tema de la seducción desde la prehisotria,pero los hombres no.
Para nosotros los hombres es algo muy nuevo y al leer estas cosas me sigue abriendo los ojos, porque son experiencias analizadas, al menos mis artículos son de vivencia personal. Pueden no estar correctos, pero siempre es interesante compartir y analizar vivencias y situaciones, ¿para qué? para mejorarnos como hombres, encontrar a nuestra pareja ideal, a saber llevar correctamente una relación y no meter la pata y en algún momento o desilusionar a nuestras parejas, saber elegir a la chica adeucada o simplemente aprender un poco más.
Al la vez, para mi es un tema apasioante.
Saludos a todos!
Publicar un comentario en la entrada