EL BLOQUEO DEL EGO FEMENINO

Imágenes originales cedidas por Julia
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Este tema seguro que le sonará más a los compañeros que están emparejados, o a todo aquél que haya tenido la oportunidad de observar o de sufrir en primera persona una discusión con una mujer, una ruptura, una pedida de explicaciones o una reacción sin sentido por parte de ella. Después de haber pasado por esto, te habrás dado cuenta que a pesar de seguir debatiendo, hablando, dando o pidiendo explicaciones, o incluso pidiendo disculpas tenga ella la razón o no la tenga (hasta ahí hemos llegado algunos) ella no hace ni va a hacer ademán de pedir disculpas en momento alguno, mostrar arrepentimiento o dar un paso atrás.

Puede parecer que esté exagerando, pero no es una situación extraña y que depende sobre todo de cómo hayamos gestionado el Marco a lo largo de la relación. Esta situación se suele dar cuando estamos discutiendo con ella en modo lógico, o sea, argumentando con razones, intentando convencer dialécticamente y no a escala emocional. La realidad de la mujer es emocional, para ella lo real o lo válido es lo que ella siente, no lo que se le diga o lo que se le haga, si no lo que se le hace sentir. Esto es algo que aunque lo hayamos repetido hasta la saciedad, en la práctica nos cuesta, por la propia forma en que nosotros percibimos la realidad presente, o sea, de forma lógica.

Cuando estamos debatiendo con ella en una discusión y llegamos al punto en que ha de dar una respuesta concreta o una disculpa ¿Te has fijado cual es su respuesta? ¿Te responde concretamente a lo que le preguntas? A menos que lleves una placa de policía y estés en un interrogatorio legal… O bien da silencio, o bien se bloquea literalmente o bien sale por otro lado, o se pone a llorar, o te da la respuesta que esperas oír para que te calles y la dejes en paz, a menos que ella sea más testaruda que tú y no quiera reconocer que llevas la razón (la tengas o no).

Esto pasa porque seguimos empeñados en seguir la lógica con ella. Incluso sabiendo ella que no lleva la razón o que ha hecho algo indebido, si ella no lo interioriza emocionalmente, o más fácil aún: si “no lo siente”, ni se disculpará, ni aceptará pasar por ese aro. Es por esta razón que muchas veces puedes pensar de forma errónea que es una orgullosa, o una mal educada, o una egoísta o que jamás reconocerá sus errores. A pesar de que si es posible que pueda ser una o varias de estas cosas, si no lo siente realmente, no lo hará.

Algo que puede engendrar este tipo de situaciones en las que la comunicación con ella se bloquea y es imposible avanzar, es LA PASIVIDAD Y LA AUSENCIA DE LIDERAZGO por parte del hombre. Como nos decía El Duque en su artículo Discusiones de Pareja y sus efectos: “Las personas pasivas son aquellas que sencillamente evitan mostrar sus sentimientos por temor al rechazo o al conflicto. Estas personas nunca o casi nunca discutirán… ¿pero a que coste?. El coste en este caso es a largo plazo pero demoledor: baja autoestima, renuncia a su propio yo y posición de subordinación respecto del otro”.
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Imágenes originales cedidas por Julia

Creemos erróneamente que aceptar o mostrar nuestros sentimientos, es mostrar debilidad, o que ellas nos van a penalizar por ello. Hagamos una diferenciación para dejar claro esto, cuando muestras una debilidad, es porque das a entender que hay una puerta a través de la cual te pueden hacer daño y das la clave para que te lo hagan, por ejemplo: “No soportaría que te fueras con otro, si lo haces no se que va a ser de mi”. Suena típico y literario, pero hay muchas personas que sienten así porque depositan todo su sentido y todo su valor en la relación que están llevando, se centran en su pareja y se olvidan del resto. Le estás diciendo con este ejemplo, que dependes de ella, mejor dicho, le estas diciendo que tu punto débil es tu dependencia hacia ella, la llave de tu estabilidad. Ahora ella ya sabe qué es lo que tiene que hacer cuando necesite algo, la vía más rápida será poner en juego tu estabilidad si no lo consigue por vía directa. Daos cuenta que aquí el sujeto es pasivo porque depende de otra persona.

En cambio, cuando haces una declaración de principios, diciendo lo que hay, lo que llevas por dentro, de forma objetiva sin apéndices o miedos asociados, estás siendo fiel a tí mismo, está siendo coherente y actuando de forma congruente, por ejemplo: “Soy conciente que somos muy distintos, pero te quiero, es la realidad y a mi me merece la pena continuar con esto, a pesar de que hayamos tenido problemas. Te lo digo porque lo siento”. Daos cuenta que aquí el sujeto toma desde el primer momento un papel activo. Espero que hayáis podido captar la diferencia entre mostrar nuestros sentimientos y mostrar una debilidad.

La clave para no quedarnos parados en este bloqueo del ego femenino, es aprender a hablar el lenguaje de las emociones, como diría el bueno de Ross Jeffries, sin renunciar por un momento a tus deseos y necesidades como hombre. Parece fácil de decir ¿verdad? Poco a poco, compañeros… Poco a poco, llevamos mucho tiempo, desde que nacemos hablando idiomas distintos, poco a poco.

En L'Atelier de Mario di Domenico, podemos encontrar dos artículos que ilustran bastante bien este tema tan importante de el lenguaje de las mujeres. Ruego tengáis la bondad de daros una vuelta por su espacio y los estudieís con detenimiento: LA LENGUA DE LAS MUJERES & LA LENGUA DE LAS MUJERES II, EJEMPLOS PRÁCTICOS.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.

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