DEJAR A ALGUIEN, por BESS


Imagen cedida por Louisse
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Vaya por delante que dejar a alguien no es nada agradable, vale que “el dejado” es el que más sufre pero no es nada agradable para la persona que tiene que hacerlo (vamos a suponer que todos somos medianamente buenas personas y no nos emociona hacer daño a la gente). Existen varias modalidades:

Despedirse a la francesa: es decir, un día, de repente la persona desaparece, si te he visto…no me acuerdo, ni coger el teléfono, ni el telefonillo, ni contestar sms, ni mails… hombre, reconozco que para “el que deja” es la modalidad más cómoda, te ahorras el posible drama, las escenas…y todo lo que pueda suceder, pero vamos para “el dejado” debe ser lo peor que te puede pasar, porque te quedas sin la oportunidad de oír LA EXPLICACION, de montar tu numerito si lo tienes que hacer, suplicar, odiar, en fin…que también “el dejado” tiene derecho a desahogarse y sobre todo a no pasarse la vida esperando a que la persona reaparezca o lo que es peor encima estar preocupado por si le ha pasado algo.

Dejar a alguien en un sitio público: yo hay veces que no sé si la gente es muy lista o todo lo contrario. Jamás se me olvidará nunca la conversación vía msn con una amiga contándome cómo sus lágrimas iban empapando el mantel de papel del Starbucks mientras su chico de 5 años le daba inesperadamente el notición. Además esto te puede salir bien o mal. Opción 1: como es un sitio público “el dejado” “se comporta” y bastante tiene con no llorar delante de todo el mundo. Opción 2: “al que deja” le sale mal y le montan una escenita de aquí te espero delante de una multitud de desconocidos (cosa de la cual me alegro, eso pasa por usar sólo media neurona)

Luego está el que va desapareciendo poco a poco…para que se note, para que no pille de sorpresa al “dejado”, poco a poco empieza a hacer otros planes, empieza a quedar con menos frecuencia, los sms se espacian, las llamadas de teléfono también. En fin, que es un poco angustioso para “el que va a ser dejado” pero por otra parte “el que deja” no se desenamora en un día, todo tiene su proceso. Lo que está claro es que cuando llega la ruptura “el dejado” lo tiene meridianamente claro (aunque también hay de todo en la viña del Señor y hay gente que no se entera de nada, que pasa mucho aunque no deje de asombrarme).
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Imagen cedida por Louisse

Está también algo mucho más retorcido, es cuando “el que deja” pasa de la otra persona pero no sabe cómo dejarlo porque le faltan ciertos genitales masculinos (aunque sea mujer) la empieza a tratar fatal a la contraparte y al final “el dejado” acaba siendo “el que deja” porque la otra persona le somete a tal machaque que realmente no hay quien lo aguante. Repito, para esto hay que tener bastante falta de cierto genital masculino.

Y finalmente creo que está la forma que para mi es la más correcta: sentarte en casa, en el sofá y hablar, intentar explicarlo de la manera más sensible posible pero siendo contundente y claro, intentar hacer el menor daño posible pero no dejar espacio a la esperanza “del dejado”. Aguantar el chaparrón si te cae, las lágrimas si es lo que toca, ya lo de los reproches no lo tengo tan claro… pero si hay que aguantarlos, pues se aguantan también, si hay suerte te dirán que qué se le va a hacer…y el trago será llevadero, pero si te lo hacen pasar mal…pues eso, aguantar, que en el fondo “el dejado” algo de derecho tendrá a desahogarse.

Sé que se usan muchos tipos de excusas y explicaciones, sé que el “no es un buen momento en mi vida para tener una relación” “no eres tú, soy yo (…manda narices)” y cosas de esas se usa mucho, pero yo creo que hay que ser sincero para no crear falsas expectativas, si alguien no nos gusta, pues no nos gusta y no se puede hacer nada por remediarlo, simplemente es así. EL MÁS DIFÍCIL NO ES EL PRIMER BESO… SI NO EL ULTIMO (P.G.).


Mucho Amor

Bess

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