DE CAMINO AL ALTAR, por STEEL

Imagen cedida por Lucía
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Dentro de muy poco me voy a casar, y pese a no ser una católica practicante, he decidido casarme por la Iglesia. ¡¡¡¡ Claro!!!!, pensará mucha gente, la boda queda mucho mas bonita y lucida si se hace en una iglesia, pues no... Voy a dar un paso muy importante y ambos hemos decidido que queremos una boda íntima, todo lo íntima que podamos. Cuando empezamos la lista teníamos entre los dos, un poco mas de 1000 invitados, al final la cifra ha quedado reducida a 50, 25 por cada uno de nosotros. Después de darle mucha vueltas, no invitaremos a la boda a los compromisos sociales, ni a toda esa gente que nuestra familia quería que invitásemos para quedar bien, ni a la gente rica o importante.

A nuestra boda, solo van a venir la gente que de verdad nos importa, esa gente que estuvo ahí en los malos tiempos o cuando se les necesitó, a los que no hizo falta llamarles cuando estabas deprimida o sola, la gente que no le importó perder una tarde o una noche de un sábado, para que no te sintieras tan mal. En definitiva la gente que estoy segura que verán ese día algo mucho más importante que una fiesta, la gente que estaría ahí de corazón aunque fuera un entierro.

Me caso por la iglesia, porque me caso para siempre. Si, para siempre, para lo bueno y lo malo, es un paso muy meditado, lo he sopesado mucho, voy a dar mi palabra y desde luego la cumpliré. No voy a dar más de lo que sé que mi chico me dará a mí. Ambos sabemos que no es fácil, que es un camino que tendrá curvas y baches, pero sobre todo sabemos que es un camino que queremos hacer juntos. Los dos sabemos que la convivencia no es sencilla, ambos hemos tenido otra relación anterior, y que una vez será uno el que ceda y otra el otro, que las cosas hay que hablarlas, que la confianza es sagrada y no se puede romper, que la fidelidad es total y absolutamente necesaria y que sin ella no existe ni amor, ni compromiso, ni nada de nada.

Ambos somos muy parecidos en gustos y los dos tenemos una meta común. Hemos acordado que por encima de nosotros no habrá nunca nada, que para que esto funcione deberemos poner la carne en el asador, y que la entrega debe ser al 100% y el compromiso igualmente, se deberá dar en la misma proporción. Los dos estamos decididos a que nuestra relación funcione y funcione bien, ya que de otra forma estaríamos creando un infierno, y eso no lo quiere nadie.

Ninguno de los dos nos engañamos, sabemos que habrá hombres y mujeres que intentarán romper nuestra unión, habrá hombre y mujeres que intentaran que seamos infieles, que no pasemos tanto tiempo con nuestra pareja, que los problemas se cuenten fuera de nuestra pareja... Todo eso lo tenemos muy claro, y sabemos que a todo esto habrá que decir que no. Sabemos también que no siempre será fácil, y el día de nuestra boda le pediremos a Dios ayuda para poder cumplir lo prometido y grandeza para que si uno falla el otro pueda perdonar.

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Imagen cedida por Lucía

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Me han preguntado algunos amigos que si no me da miedo. La verdad es que no. Nunca he tenido tan claro algo, lo supe la primera vez que me miró y yo le mire al fondo de sus ojos. ¿Qué vi? Pues vi algo que no había visto hasta ese momento, vi hombría, sinceridad y honestidad. Era la mirada más bonita que había visto nunca. Es fácil mirar a los ojos a un hombre y ver miedos, inseguridades, traumas, deseo, y mucha “hambre de sexo”, en algunos caso nos engañamos y pensamos que eso es amor. Muchas veces intentamos ver en esas miradas, el apoyo, el amor, la fuerza que nosotros mismo no tenemos y que nos gustaría que alguien nos diera.

Hans es sobre todo un hombre bueno, fuerte, inteligente y generoso. Siempre quise un hombre bueno, si un hombre no es una buena persona, olvídate de él, mientras dure su deseo por ti será tu pelele, pero una vez se le pase saldrá su verdadera forma de ser y te puedo asegurar que si es mala gente, lo vas a pasar muy mal. Un hombre debe ser fuerte, para que una pareja funcione, ambos deben ser capaces de dirigir sus vidas y solucionar sus problemas. Si el hombre es débil la mujer se cansará de ayudarle, un hombre es tu pareja no tu hijo, y bastante tenemos todos con nuestras vidas como para encima cargar con los demás. Un hombre debe ser inteligente, mi abuela decía que “no hay nada peor que un tonto con iniciativa”, y después de conocer a varios, tengo como en otras tantas cosas que darla la razón. --

Cuando hablo de inteligencia, no solo me refiero a que sea capaz de entender la teoría de la relatividad, me refiero también a que tenga inteligencia emocional, que sea capaz de entender como me puedo sentir con algunas cosas y que sea lo bastante generoso, como para renunciar a algo que le pueda apetecer para no hacerme daño. Creo que he tenido mucha suerte porque él es así. Queremos envejecer, queremos cuidarnos mutuamente, divertirnos, reír, llorar, en definitiva queremos pasar el resto de nuestras vidas JUNTOS. Y queremos esto, desde el convencimiento de que nos queremos y nos necesitamos.

Para nosotros será un día especial, nos casará un obispo amigo de mi familia, la boda una vez celebrada dará lugar a una fiesta, para que nuestros amigos puedan celebrar con nosotros un día tan especial. Claro que me voy a comprar un vestido bonito, y claro que intentaré estar lo mas guapa posible, quiero en lo posible que cuando el tiempo pase y la juventud me abandone, el siempre me recuerde como estaré ese día.
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Imagen cedida por Lucía

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No queremos regalos y no vamos a aceptarlos, no los necesitamos, hemos pedido a los invitados que hagan una donación una institución benéfica, a una en particular que esta trayendo niños mutilados de guerra al que les falta las piernas, los brazos o que sus caras han perdido hasta la nariz y los labios a consecuencia de las quemaduras. Nos iremos a dos lugares de “luna de miel”, uno lo he escogido yo el otro lo ha escogido él. Y por supuesto me apetece ir de viaje, pero si no pudiera hacerlo me daría igual, porque lo que realmente quiero es decirle delante de Dios y de los míos, que le quiero y que le acepto en la salud y la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, que le seré fiel y leal, que le respetaré, ayudaré y cuidaré, y que haré todo eso hasta que la muerte nos separe, y estoy deseando oírle hacer las mismas promesas.

Estoy muy segura de lo que voy hacer, de las cosas buenas que tiene este paso y por supuesto de los sacrificios y problemas que también habrá y lo mas curioso es que estoy tan segura hoy como el día en que mi mirada se reflejó en su mirada, y vi el fondo de su alma. Confío en él, le respeto, le quiero y no concibo mi vida sin él a mi lado. Me ha conquistado, me ha ganado poco a poco, no por lo que tiene o por trucos como tener el Marco, dar caña o esas tonterías, sino que me ha ganado su fondo su interior, su forma de ser y de comportarse... Me ha ganado su esencia, su interior, pero también sus formas y modos en que ese interior se ha mostrado. En definitiva no tengo miedo, estoy segura y quiero que mi matrimonio sea un compromiso y un sacramento, el resto carece de importancia.

Él y yo tenemos un compromiso y queremos hacerlo público no solo ante la Ley Civil, sino ante Dios por eso nos casamos en la fe católica, porque ninguna otra es mas exigente en este aspecto.

Nosotros decidimos en que mundo queremos vivir, y con nuestros actos nos encaminamos a él.


Steel
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