LA LEY DEL EMBUDO por NATALIO

Una personalidad clásica dentro del mundo de las relaciones, es la princesa, refiriéndonos a la mujer que piensa que debe ser tratada como si fuera parte de la realeza. La mayoría de las mujeres te dirán, que este estereotipo no es tan común como parece y que es difícil de encontrar, que la mayoría de las mujeres son perfectamente normales y razonables. Sin embargo, la verdad es que no hay tan pocas princesas como admiten y además, este fenómeno, se manifiesta de muchas maneras.

Lo primero es saber que la inmensa mayoría de las princesas, jamás admiten que lo son, basándose en que no les están constantemente pidiendo a sus parejas cantidades ingentes de regalos o dinero. Reducir el comportamiento de princesa a esto es un error.

La princesa es aquella que cree realmente que su hombre está ahí única y exclusivamente para servirla a ella y que por lo tanto, ella no tiene que hacer esfuerzo alguno para satisfacerle. Ella pensaría de esta manera: “Mi presencia es suficiente recompensa para ti” como le escuché una vez a PEPA, la mujer de mi amigo ABELINO.

Lo que sigue a continuación es una lista de creencias exageradas hasta el extremo, que escribí cuando estaba pasando por un momento fatal de ánimo “Yo contra el mundo”. Como resultado de ello, voy a poner palabras en boca de PACA, mi mujer, que a pesar de repetirme continuamente que se siente como una esclava, me suelta lindezas como las que os voy a describir a continuación. Las perlas que me suelta mi señora son las siguientes:

"Yo no me tengo que adaptar a ti, eres tú quien tiene que adaptarse a mi".

"Yo no tengo que cambiar mis planes para estar contigo, eres tú quien ha de cambiar sus planes para estar conmigo".

"Tendrías que estar más pendiente de mi por si necesito hablar contigo, no tendría que ir yo a buscarte. Ya estoy lo suficientemente mal como para sentirme asi, para que encima tenga que ir yo a buscarte".

"Yo no tengo que venir cuando me llames. Los maridos no dan órdenes de cuando y cómo a sus mujeres, sino al revés. Si quieres decirme algo a mi, tienes que venir a donde yo esté".

"Yo ni tendría que pedirte las cosas, eres tú quien debería ofrecerme las suficientes opciones, observar cual es mi reacción y elegir por mí sabiendo ya que es lo que quiero. Si eliges mal, te enteras".

"Si hay algo que sale mal, no puede ser culpa mía, porque la elección es tuya desde el primer momento".

"Si en alguna extraña ocasión te digo directamente lo que tienes que hacer, hazlo en el momento tomándolo como máxima prioridad. Te tienes que dar cuenta de que si te pido algo directamente, es porque para mi es tan sumamente importante que lo quiero…¡Ya!".

"Me conoces lo suficiente, como para saber que tienes que adaptarte a mis cambios de ánimo… ¡Porque para eso los tengo! No soy yo quien ha de adaptarse a los tuyos. De hecho, no tendría ni que enterarme del ánimo que tienes. ¿A cuento de qué tendría yo que lidiar con eso?".

"Nunca te olvides de lo que te pido, porque si entonces te olvidas entenderé que no soy lo más importante para ti, que estás pensando en otra cosa que te importa más que yo y entonces, es cuando te enteras de verdad".

A continuación os voy a poner, cuales son sus expresiones favoritas para darme su opinión, en especial cuando se trata de pedirme cosas:

"No me gusta..."

"Quiero que…"

"Ya no me quieres…"

"Soy una infeliz"

"Me lo habías prometido"

"¡Me tienes que querer tal y como soy!"

"No tienes derecho a…"

"Tengo que comprobar que me quieres de verdad, pero a ti debe bastarte con mi palabra. Si me doy cuenta de que pones en duda una sola palabra mía, significa que no me quieres. Tienes que quererme haga lo que haga y diga lo que diga".

"Me demostrarás que me quieres, si siempre haces todo lo que yo digo y yo demostraré que te quiero cuando me apetezca hacer algo por ti si tengo el ánimo de hacerlo".

"No tendría ni que pedirte ayuda, deberías estar pendiente de mi en todo momento para que no me falte de nada. Deberías anticiparte a mis pensamientos antes incluso de que tuviera que pedirte ayuda en algo. Si se te pasa ayudarme, es tu culpa por no haber estado donde tenías que estar".

"Cuando necesite que estés tienes que estar, aunque te haya mandado a hacer un recado… ¿Es que no me conoces ya? No me importa si tienes más cosas que hacer o cumplir unos horarios, o que no puedas estar en dos sitios a la vez. Cuando quiero algo, lo quiero y lo quiero cuando lo quiero, no me importan los problemas logísticos".

"No tengo necesidad de mantener mi palabra o seguir las reglas, aquí quien hace las reglas soy yo y puedo cambiarlas cuando a mi me de la gana. Las normas son solo para los esclavos, no para las princesas".

"Si hay algo que me hace gracia, es que es gracioso, si a ti te sienta mal me importa un carajo. Pero si una de tus gracias hiere mi sensibilidad, entonces deja de ser una broma. De todas forma lo que digas es irrelevante".

Compañeros… Y así cuarenta años de casados, es así pero la quiero.

Natalio.

El presente artículo es una adaptación al castellano del tópico original de Mr. Buster, LA PRINCESA, inspirado además en Paca y Natalio, el matrimonio mayor de la serie de de Telecinco Escenas de Matrimonio.
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