HOY COCINO YO, por MERLIN

Eres uno de esos afortunados que tiene una Thermomix en casa. Sí, ya sé… Te suena el nombre pero no sabes de qué te hablo. Es como una máquina que ocupa un huevo de espacio en la cocina, que pesa huevo y medio y que ahora mismo no sabes ni el ruido que hace. Ese cacharro te va a salvar el culo en numerosas ocasiones, te lo aseguro.

Pregúntale a tu mujer que dónde está el librito de recetas que le han dado cuando te hicieron firmar el contratito de venta a plazos de la susodicha máquina. Si no, busca el eMule “recetas thermomix” y vas a flipar.

Verás que puedes hacer un arroz con leche delicioso en apenas 20 minutos, o un paté estupendo con menos esfuerzo que abrir una lata de cerveza. Ahora piensa en la herramienta que el hombre blanco ha puesto en tus manos; una pasada. Te has convertido en una auténtica máquina de persuasión.

Lo único que necesitas es saber manejar correctamente los plazos, elegir bien los momentos de actuación y el éxito lo tienes garantizado. Veamos cómo con algún ejemplo.

Búscate un plato vistoso y de fácil realización. Para eso, basta con ir a la sección de postres o aperitivos y verás que te llevarás una agradable sorpresa, pues como te he dicho antes, un arroz con leche puede ser muy apetitoso y es facilísimo de preparar.

Un día cualquiera, que no tengas nada que celebrar, haces el primer experimento. Lo preparas y reservas en la cocina. Es fácil que tu mujer te vea cocinando. Quítale importancia y di que estás haciendo un experimento, a ver qué pasa. Esa tarde, propón un vinito fuera de casa y picotea algo. Haces un poco de vida social de pareja (que no pasa nada) y, al volver a casa, le dices que tienes una sorpresa.

Asegúrate de que te ha salido el postre en condiciones. Con ese artilugio es fácil y sólo puedes equivocarte si en lugar de 5 cucharadas grandes de azúcar, echas 5 cucharadas grandes de sal. En ese caso, corre todo lo que puedas y no lo vuelvas a intentar, no te van a dejar y además, habrás perdido toda credibilidad en tus artes culinarias… ¡con razón!

Bueno, si todo ha salido bien y el postre está rico, saboreadlo con una conversación agradable y… ahora viene la parte jodida… di que qué le parece si el próximo fin de semana invitáis a su madre a comer porque “TE GUSTARÍA” (sí, es una mentira piadosa) que tu madre probara ese arroz con leche porque te pareció un día escuchar que le gustaba. ¡¡¡Toma ya!!!! Puntos, mogollón, sin haber hecho nada aún.

Ve a tu bola el resto de la semana, sin miedo, y si un día quieres tomarte unas cervezas con los amigos, llama a casa, di que llegas un pelín tarde y te tomas esas cervezas. ¡OJO! Después de las cervezas, busca un Opencor (algo que esté abierto a esas horas – valen las gasolineras -) y compra los ingredientes del postre del fin de semana.

Cuando llegues a casa pueden pasar dos cosas:

A.- HAY MORROS.
Lo esperabas, así que… tranquilo. Haz ruido con la bolsa de la compra y ve hacia la cocina. “He comprado las cosas para el sábado, que no lo quiero dejar para el último momento. Tu madre se va a chupar los dedos”. No sé si arreglas los morros al momento, pero te aseguro que se suaviza muchísimo.

B.- NO PASA NADA.
Perfecto. Eso es porque la fase previa (la degustación del postre en pareja) se ejecutó a la perfección. No enseñes la compra, lo guardas todo en la nevera o donde corresponda (te valdrá para “rizar el rizo”).

Hasta el día de la visita de tu suegra compórtate bien. Ahora sólo puedes mejorar en la obtención de “puntos”. Fíjate cómo has dejado la situación; tu suegra va a venir a casa porque le vas a cocinar tú. Por supuesto, tendrás que aguantar todo tipo de bromas de las dos (madre e hija) durante esa semana, pero tómalas a risa, que te conviene.


Ahora viene una parte interesante; cuando tu mujer descubre una bolsa en la nevera que ELLA NO HA TRAÍDO. Es la compra que hiciste la noche que saliste de cervezas. “¿Has traído tú esto?”, preguntará. Contesta desde el salón; “Sí. Lo compré el otro día porque no quiero que me pille el toro. Es lo del postre del sábado”. Lo que acabas de hacer, sencillamente, es adquirir PUNTOS SOBRE PUNTOS.

Disfruta (lo que puedas) de la comida del fin de semana, sorprende a tu suegra con tu postre. Observa cómo ella le dará su aprobación a SU HIJA, no a ti (tiene huevos), pero no temas por ello (canjearás ese gesto por más puntos esa misma tarde) y ya sólo te queda cobrar tu premio.

No dejes que se enfríe el subidón de tu churri. Esa misma semana es cuando tienes que pedirla aquello por lo que has hecho todo esto. No se lo pidas echándole en cara lo que has currado en la cocina porque automáticamente te cargarías el truco para la próxima vez que te haga falta. Piensa que verte en la cocina es el motivo perfecto para que ella presuma ante sus amigas, para éstas se descojonen de ti (lo malo es que al lado de tu mujer, que participará en el descojone como si fuera una terapia de grupo), para que tu suegra te recuerde que la invites más a menudo a comer PERO también para que lo canjees de vez en cuando por “otros” favores.

Te recomiendo encarecidamente que te especialices en un plato complicado, de verdad. No te imaginas lo mucho que da de sí.

Buen provecho.


Nota: El que suscribe no se lleva ni un céntimo de comisión por la venta de Thermomix. Lo que pasa es que he sido tan inútil en la cocina que ha sido el único aparato que ha conseguido que me meta en la cocina obteniendo resultados óptimos. Otra cosa es que luego te guste el tema y atrevas con la cocina tradicional, eso es ALTÍSIMAMENTE RECOMENDABLE. Serás el rey de la casa. Es como tener el BONO-PARQUE durante todo el año. Ya sabes a lo que me refiero.

Un mágico saludo.


Merlín.

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