DISCUSIONES DE PAREJA Y SUS EFECTOS, por EL DUQUE

Las discusiones de pareja son inherentes a la propia esencia de toda relación estable y por si mismas no son malas al contrario de lo que muchas personas llegan a pensar. Discutir es sano y necesario pues supone la legitima intercomunicación entre ambos miembros de la pareja de sus reciprocas necesidades, aspiraciones y preocupaciones vitales. Lo malo y realmente peligroso viene esencialmente de la forma de discutir.

A la hora de comunicarnos, se habla de la existencia de tres estilos definidos: PASIVIDAD, AGRESIVIDAD y por ultimo ASERTIVIDAD.

Las personas pasivas son aquellas que sencillamente evitan mostrar sus sentimientos por temor al rechazo o al conflicto. Estas personas nunca o casi nunca discutirán…¿pero a que coste?.El coste en este caso es a largo plazo pero demoledor: baja autoestima, renuncia a su propio yo y posición de subordinación respecto del otro.

Las personas agresivas caen en el otro extremo y tienden a despreciar los sentimientos y opiniones ajenos. Un comportamiento agresivo tiende a las discusiones.

En contraposición con estas formas de comunicación esta la Asertividad. Podemos definir asertividad como” Forma de expresión consciente, congruente, clara, directa y equilibrada, cuya finalidad es defender nuestras ideas y sentimientos o defender nuestros legítimos derechos sin la intención de herir”(Yagosesky). Por tanto el peligro de discutir esta en el como no en el hecho en si que es tan natural como saludable.

Analizadas anteriormente las diversas formas de comunicación podemos ver claramente que son las formas pasiva, agresiva y la denominada pasivo-agresiva las que traen consigo efectos secundarios.

Ya hemos dicho que en el caso de la pasividad no se producen discusiones. Directamente uno de los sujetos renuncia a su yo, elude el conflicto y subordina su posición. Los efectos suelen devenir a largo plazo en forma de ansiedad, baja autoestima, y lo que es peor para la pareja, empobrece la imagen que nuestra pareja tiene de nosotros.

Pero en este artículo vamos a hablar sobre todo de los efectos que trae consigo la discusión-comunicación agresiva. Cuando se pierde el respeto a la opinión del otro y se acaban perdiendo también las formas, la educación y los papeles. Son discusiones en las que nuestra amígdala toma el control cerebral y hace que alguna o las dos partes pierda el control sobre las emociones y estas salen a flote provocando el efecto contrario al deseado. Si nuestra pareja carece de suficiente personalidad acabamos convirtiéndola en alguien pasivo con los perniciosos efectos de los que hemos hablado. Si nuestra pareja si que tiene una fuerte personalidad…pues se monta la mundial. Ambos sacan lo peor de si mismos, agreden y desprecian al otro.

Muchas veces tras la tormenta provocada en nuestra amígdala cerebral, recobramos la consciencia y volvemos a la calma buscando la reconciliación.

El problema es que esta clase de discusión provoca daños, daños que no se solucionan con un polvete de reconciliación, ni tan siquiera con un reconforte abrazo reparador.

Queda el poso. El poso del rencor en quién ha salido perdedor, el poso del desprecio, el daño de la ofensa… Según sea de importante la “movida” dichos efectos pueden durar un día, una semana o un mes, pero lo peor de todo es que muchas veces el daño deja una mancha indeleble que por mucho que se lave siempre deja un peligroso rastro.

Sin tratar de ser tremendista podemos afirmar que una relación de pareja, nunca será la misma tras una fuerte discusión agresiva. Se va perdiendo poco a poco el combustible esencial del amor… LA ILUSIÓN. La ilusión es la gasolina que toda relación necesita. Ilusión es lo primero que sientes hacia alguien que te atrae aunque sea simplemente la ilusión de acostarte con ella, ilusión es lo que te hace adquirir mayor compromiso y dar pasos adelante. Sin ilusión el amor se para y fallece.

Siguiendo con la metáfora podemos decir que cada discusión agresiva supone un importante escape en el depósito y, obviamente cuanto mayor es el escape más difícil es llenar de nuevo el depósito…Nos vamos quedando sin gasolina.
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La parte positiva es que podemos hacer algo al respecto. Podemos y debemos tomarnos muy en serio la opción de empezar a ser asertivos en nuestra comunicación con la pareja.

Ser asertivo mejora nuestra propia percepción, genera bienestar emocional, une los lazos y fomenta una íntima conexión emocional con nuestra pareja, mejora nuestra imagen social… En definitiva va llenando el depósito.

Las discusiones nunca se deben evitar en la vida en pareja. Si de veras deseamos que una relación funcione debemos defender nuestra postura, reivindicar nuestros derechos, defender nuestras opiniones pedir aquello que necesitamos y decir no a aquello que no deseamos. Debemos decirlo y defenderlo, pero con el máximo respeto al otro y a sus derechos. a su derecho a tener una postura propia, a desear algo distinto, a decirnos no.

Una buena comunicación en la que prime la empatía y el mutuo respeto retroalimenta la relación de pareja, la hace crecer y madurar y sobre todo favorece el desarrollo individual y saludable de ambos miembros de la pareja.


SEAMOS ASERTIVOS!!!!!!!!!

Un abrazo.

El Duque.
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