UTILIZAR EL EGO PARA… ¿SEDUCIR A UNA MUJER 10?

Imagen cedida por Loreta
--
¡Ya se le ha vuelto a ir la pinza a Arcángel! Está visto que la edad no perdona ¿verdad? Desde luego que sí, no tengo más que darme un paseo introspectivo por mi conducta y emociones para darme cuenta de ello. El ego, el maldito ego… ¡Niñato rabioso y caprichoso que no para de berrear hasta que le hacen caso! Lo difícil de este tema es que está demasiado a mano, demasiado cerca como para no sentirse tentando de pretender ser el centro del universo. Hablaré primero del ego y después acerca de alguna aplicación sobre como valernos del ego negativo de los demás en provecho propio.

Mi abuela me decía cuando era pequeño: “Del orgullo no se come” y ciertamente lo he podido comprobar con el paso de los años. El ego existe y como parte de nosotros mismo hemos de aceptarlo, guste o no, ya que forma parte de nuestra realidad subjetiva. Normalmente se manifiesta ante una falta de atención o de reconocimiento y busca siempre quedarse por encima de la situación sin sentirse partícipe de la misma.

¿Por qué a veces le da por salir a molestar a este niñato malcriado que hay en nuestro interior? Normalmente pasa cuando la imagen que tienes de tí mismo, no coincide con la respuesta que esperas obtener de los demás, o necesitas por recompensa el reconocimiento ajeno. Es como comprobar la diferencia entre el nivel real y el subjetivo y ver que no se llega a donde uno espera llegar. Puedes creer que eres el mejor, que eres indispensable, que te han de consultar todo, que te tengan en cuenta al fin y al cabo… La verdad es que la vida avanza y continúa estés o no estés en escena.

Ninguna persona es indispensable, pero nos gusta pensar que sí, porque de alguna forma esto nos distingue y nos hace exclusivo a la forma de ser de cada uno. Insisto, digo que nos gusta pensarlo, nos gusta sentirnos únicos e irrepetibles (tal y como dicen muchos testimonios y predicaciones católicas que más de una vez he impartido), porque de alguna forma esto nos hace sentirnos más queridos.

La realidad es que la raíz de este sentimiento es una profunda carencia de afecto, de apreciación y de autoestima. Ya que no obtienes la respuesta que esperas de los demás en cuanto a reconocimiento, la buscas o la inventas dentro de ti mismo… Por supuesto, hay que quererse a uno mismo, pero no hasta el punto de considerarse mejor que los demás. ¿Por qué digo esto? Pues porque precisamente cada uno somos únicos e irrepetibles, cada uno tenemos nuestros atributos, cualidades, gracias, virtudes y defectos y ahí mismo está la gracia del asunto.

¿Por qué necesito sentirme mejor que alguien? Está claro, porque no me quiero a mi mismo y necesito compararme y sentir que soy mejor que los demás en una faceta concreta para cobrar identidad. La cuestión es que si no sé mirar lo positivo que hay en mí, difícilmente sabré ver lo bueno que hay en los demás y estaré siempre criticando como barrera de protección o justificación para mí mismo.

Sentirse mejor que alguien en algo es buscar validación, digan lo que te digan, todo se resume al final en una búsqueda de validación que te dé el la valoración que necesitas para seguir. ¿Me creo el mejor? O mejor dicho… ¿Necesito sentirme el mejor en comparación con alguien? Con esta conducta, lo que se refleja es que en vez de querer realizarme haciendo lo que me pueda hacer feliz, quiero llegar a realizarme para los demás, no para crecer yo… Si no para que los demás “lo vean”. Como me diría mi abuela “esto no te da de comer”.

Es algo así como cuando terminas un curso y te dan un diploma. ¿Acaso si no te dan ese diploma o ese reconocimiento no has aprendido nada? Los conocimientos son los mismos, pero el diploma es un reconocimiento, un justificante que demuestra que has estado alli, en ningún momento demostrará que lo sabes, o que eres experto, simplemente que aprobaste el curso en esa única ocasión.

Incluso aunque de cara a la galería todos me vieran o te vieran como el mejor… Realmente ¿De qué sirve? Esto me recuerda a cuando era pequeño y en el equipo de fútbol del colegio, nos la medíamos con una regla a ver quien la tenía más grande… “Vale, OK, la tienes más grande …¿Y…?” ¿Acaso esto te vuelve mejor persona? ¿acaso esto me garantiza que sea un experto en sexo, relaciones, seducción, etc.? No, simplemente me dice que “la tengo grande” y nada más, que tengo una página que le interesa a un público, ya sea por afinidad de pensamiento, por estilo de escribir, por mi forma de entender las relaciones y nada más.

¿Que hay gente mejor que yo seduciendo o llevando relaciones? Desde luego que sí, y seguro que más de uno ni siquiera habrá oído hablar de La Comunidad, ni oirá en su vida hablar de ella… Ni falta que le hará. Creo que esto es lo primero que debemos asumir para mejorar y crecer, que siempre habrá alguien que sepa más que tú y que lo hace mejor que tú ¿Por qué? Porque si se diera el caso de que realmente te creyeras el mejor en lo tuyo, dejarías de aprender por no verte necesitado y te relajarías pensando en que nadie puede superarte. Podrás decirme, “competir conmigo mismo…”. Suena bonito pero no es realista, cuando alcanzamos una meta, tendemos por naturaleza a acomodarnos en ella.

Un ego saludable, es aquel que sabe estar callado, que no hace que te muestres reactivo ante una posible falta de reconocimiento o estatus, es aquél que no depende de la validación de los demás, ni de lo grande o pequeña que la tengas…
--
Imagen cedida por Loreta
--
¿Sabéis por qué las mujeres 10 son más “fáciles” de seducir? Te aseguro que si sabes por donde “atacar” una mujer más normal, corriente o del montón, te puede dar mucha más batalla y barreras que una mujer 10. ¿Por qué? Ella no necesita tanta validación ajena como una mujer 10. Quiero también aclarar que con fácil no quiero decir “guarra” por si alguna mujer 10 me está leyendo. Con fácil quiero decir que se puede aplicar un mismo esquema de Juego, entrando siempre por el mismo sitio: su ego. Una mujer 10 tiene o mejor dicho, suele tener el ego tan grande como su hermosura y atractivo.

Para mantener este ego bien alimentado, hay que darle de comer a diario con la validación ajena. Cuanto mayor es su ego, mayores son sus necesidades de validación por parte de los demás. Nunca confundáis el ego con la autoestima, ésta es saber quererse a uno mismo. Allí donde la ves inalcanzable, una mujer 10 tiene unas necesidades de validación ajena enormes y para conseguirla y mantener su “depósito lleno”, es capaz de no diré de “todo”, pero si de “casi todo”. Sin perder la educación ni la corrección y sin que te tiemble la voz (una mujer 10 impone y mucho… ¡para qué negarlo!) juega a poner en entredicho la base de su poder e influencia, negándole la validación que ella da por asumida, no le rías las gracias y trátala como si hablaras con un amigo. Obviamente para esto has de echarle narices e intentarlo. Quien te diga que es imposible que ligues con una mujer 10, siendo como eres, es porque en su vida él no lo ha intentado por miedo y está protegiendo su ego, evitando que tú lo intentes y le puedas “superar”.

Lo bueno es que cuanto mayor es el ego, más frágil se vuelve y más fácil es “pinchar el globo”. Conozco gente muy orgullosa entre amigos y directivos, personas con un ego como un camión de grande. ¿Sabéis que es lo único que tengo que hacer para obtener algo de una persona así? Simplemente darle y privarle de atención, dejándole ver en forma indirecta (evitando la confrontación, aprendamos de ellas para esto) con supuestos y ejemplos teóricos, que podrá perder prestigio si no realiza una determinada acción. Obviamente si queremos evitar confrontación, nunca ha de ser una petición directa, más bien un “lo que podría perder un tipo como tú, si no tomase la decisión acertada”. Suena a mafioso dicho así, pero es el marco mental adecuado para obtener algo de una persona con un ego aplastante.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.
Publicar un comentario en la entrada