SU CEPILLO DE DIENTES EN EL BAÑO

Es algo bonito, tener un cepillo de dientes en tu cuarto de baño preparado para cuando ella viene a visitarte y se queda a dormir. Así cuando ella no está y te levantas por la mañana para ir a trabajar lo ves, anclando en ti los buenos momentos que habéis pasado ese mismo fin de semana, no se empieza el día de igual manera. Se supone que quiere decir que hay algo importante, pero os voy a explicar por qué no lo volvería a hacer nunca más a menos de que haya matrimonio por medio y solo haya un cuarto de baño.

He comprobado en primera persona, con el paso del tiempo que aferrarse a estas cosas es bonito… Si, insito, muy bonito pero muy improductivo. Es posible que te ilusiones más de la cuenta y después te cueste desligarte emocionalmente de todos estos rastros si hay algo que sale mal. Creo que la clave de esto, tiene que ser que todo lo que te vincule a ella emocionalmente sean solo vuestras dos personas.

Lo hablaba el otro día con una amiga a la que quiero mucho, ella ha visto como parejas conocidas han empezado muy bien, y en cuanto han comenzado a establecer vínculos materiales (hipoteca, casa, matrimonio legal, etc.) el desarreglo de esa situación había comenzado a darse poco a poco. Lo ideal sería que las parejas estuvieran unidas en sí y por si mismas, puesto que cuando empiezan a vincularse de forma material en algún sentido, se empieza a actuar en función de la obligación, de lo que se da por hecho, o de lo que está sobre el papel. Se puede llegar a olvidar cual es el verdadero motivo de la unión.

Mientras las cosas vayan bien, todos estos detalles como puedan ser regalos, recuerdos de viajes juntos, fotografías, ropa que dejes en su casa o ella en la tuya, etc. Te van a dar buena sensación, aportándote buenas vibraciones. Somos personas de carne y hueso y necesitamos muestras concretas de amor, afecto y compromiso para sentirnos más queridos, pero también hay un refrán que dice “Cuando el sabio señala la luna, solo el necio se queda mirando al dedo”.

Hace poco he podido ver de cerca una situación algo parecida, con cepillo de dientes de por medio. Una vez que ha habido desacuerdo entre ambas partes, el cepillo de dientes de una de las dos partes ha desaparecido casi de forma instantánea. Hay personas a las que les cuesta menos desarraigarse a estas cosas, porque saben apreciar su libertad de forma correcta y no les gusta perder el tiempo, recordando rastros o evocando sentimientos que ya no les van a volver a alimentar. Obviamente un vínculo como un cepillo de dientes en tu cuarto de baño no es comparable a unos hijos en común, siendo este último un vínculo realmente verdadero, puesto que ha supuesto un compromiso de acuerdo que ha implicado a las dos partes “por igual”. Los hijos son un vínculo auténtico y en función de ellos, los padres pueden llegar a hacer cosas que jamás harían por y para ellos mismos.

Algo imprescindible para que funcione bien una pareja, es que desde un primer momento, la unión por ambas partes sea libre y gratuita, que esté fundamentada en vínculos afectivos y emocionales, no basadas en motivos “prácticos” o para ganar o mantener un estatus. Aunque sabiendo esto y viendo los casos de compañeros con pareja que comparten sus experiencias conmigo, uno va perdiendo poco a poco el idealismo. La cuestión es que para que las dos personas sigan siendo completamente libres de estar juntas, es que cada uno siga teniendo su propio espacio.

Con ello no solo me refiero a libertad personal, me estoy refiriendo a un espacio físico concreto… Para ella una torre de un castillo, y para él una cueva donde pueda descansar y refugiarse cuando le apetezca. No quiero imponer tampoco el estilo de vida LAT, pero así pueden conseguirse uniones verdaderas y consolidadas durante mucho más tiempo que ciertos matrimonios enamorados. El amor esta claro que es un vínculo importante, la raíz de todo esto, pero a su vez es provisional y caduco. Por esto mismo conforme va avanzando la relación se va perdiendo esa intensidad en el idealismo y pasión que en un origen habitó en la pareja, para ir dejando poco a poco paso a los vínculos más materiales, reflejo de estatus y no caducos. Estos últimos: casa, coche, chalet, familia, hijos, etc.

¿Qué sería lo ideal? ¿Cómo conseguir la relación de pareja por la que merezca la pena invertir tiempo y esfuerzo? Llegando al equilibrio entre lo ideal y lo material. Lo cierto es que este equilibrio es muy teórico, puesto que conforme va avanzando la relación en el tiempo, las prioridades van cambiando y se mira mucho más por el estatus, que por la raíz de la relación. -


Me viene a la mente la típica imagen parodiable de un matrimonio en una cama enorme, la cual solo utilizan para dormir desde hace tiempo, hablan un poco antes de irse a dormir mientras cada uno lee algo distinto, sin ni siquiera mirarse a la cara. Hablan de los niños y de que debería de hacerle arreglos a la casa. Él está gordo y descuidado, ella se va a dormir con la cara llena de potingues y la faja de cuello alto. Por la mañana se despiertan y ni se miran, ni beso de buenos días, ni desayuno en la cama… Se meten a la vez en el baño, mientras una se ducha, el otro está sentado en el WC leyendo el Marca.

Después de desayunar, se cepillan los dientes frente al espejo, se miran de reojo, pero no se dicen nada. El padre se lleva a los dos hijos al colegio y ella se va a su trabajo. No se verán hasta las 20:00H de la tarde de ese día para repetir el ciclo, ni el la llamará a la hora de comer para decirle que la quiere, ni ella esa noche tendrá ganas de sexo por “estar cansada”. La única constante en la relación serán los hijos y la hipoteca.

Las cosas han llegado a tal punto, que el espacio personal ya no es tan personal, todo está tan sumamente compartido, que no se hace distinción entre lo tuyo y lo mío, sin novedad, sin intimidad ni misterio, nada queda ya por descubrir. Esta sensación apareció cuando compartir el cuarto de baño y la misma cama, comenzó a ser algo cotidiano y dejó de ser algo excepcional. Ahora ver su cepillo de dientes en el baño no despierta ya emoción alguna.

Es importante que cada uno tenga su espacio en casa si se vive en pareja, incluso estaría a favor de que en cada casa donde viviera una pareja, cada miembro tuviera un cuarto de baño para él solo (por pedir… ¡que no quede! Escuchar las tripas de tu pareja no es romántico), o su propia habitación (¡alaaaaaaaa!)… Y que la habitación de matrimonio, fuese un cobijo en el que solo se pudiera entrar a disfrutar, con una cama enorme y una decoración que inspirara erotismo y sensualidad (para dormir ya estarían el resto de habitaciones).

Quizás de esta forma, manteniendo el espacio vital, la intimidad y el deseo, fuésemos más felices y las relaciones duraran mucho más, aunque la solución propuesta es idealista… Merecería la pena ¿verdad?.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.
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