MIEDO AL MIEDO, por EL DUQUE


¿Cuántas cosas hacemos por, a causa, por culpa, o influenciados por miedo? ¿En cuántas decisiones vitales ha sido el miedo nuestra guía y brújula?... Ya contesto yo, seguro que demasiadas y no sólo en el terreno de las relaciones de pareja.

Miedo al fracaso, a que nuestro orgullo resulte herido, miedo a resultar heridos, miedo a hacer el ridículo o a resultar inapropiados, miedo a perder un status en el que nos hemos acomodado, miedo a la incertidumbre, miedo a la soledad y mi favorito: EL MIEDO AL MIEDO.

Hace apenas dos años yo convivía con la que era mi novia. Habíamos tenido un Noviazgo Express y liándonos la manta a la cabeza, habíamos empezado a convivir. Desde el principio se vio que no estábamos hechos el uno para el otro. Cada uno teníamos una forma de ver el mundo y chocábamos de forma continua. Poco a poco el amor que indudablemente existía, se fue desgastando y llego un momento en que estábamos atrapados en aquella situación.

Yo era consciente de que no la amaba pero había un abismo que se cernía en torno a mi. Tenía miedo. Miedo a la soledad, pues me había “acostumbrado” a su presencia al otro lado de la cama; miedo a arrepentirme poco después al descubrir en mi sentimientos ocultos por espesas capas de rencor; miedo a la abstinencia sexual, pues a fin de cuentas me había acostumbrado a tener relaciones periódicas y eso no siempre esta garantizado en la vida de soltero, miedo a hacer daño a alguien a quién había dejado de amar pero que a fin de cuentas quería…MIEDO.

Estaba en un callejón sin salida así que recurrí a una amiga psicóloga que pronto me hizo ver la luz…¿Qué harías si no tuvieses miedo?,¿Cómo actuarías si te dijese que en un breve espacio de tiempo conocerás a alguien maravilloso?...Y lo hice. Volví a vivir solo, y volví a la maldición de los bares de copas ya la del cajón sin su ropa. Volví a sentirme solo ,por que negarlo. Volví a tener días bajos, a llenar esos pedazos de soledad con chicas anónimas que entraban y salían de mi vida ,hasta que encontré de nuevo el amor y volví a ser feliz!.

La situación, contada en primera persona, trata del miedo y de cómo ese miedo nos atenaza y nos condiciona. Yo me enfrente a ese miedo pero estuve realmente cerca de dejarle ganar la batalla.

En nuestra vida son muchas las ocasiones en que nos enfrentamos a decisiones difíciles. Algunas más transcendentes y otra menos. -

Recuerdo el pavor que tenía la primera vez que “abordé” (que expresión más bélica y poco acertada) a un grupo de amigas. Las piernas me temblaban y me daba pánico resultar inadecuado, rechazado, hasta agredido por un novio que apareciese de improvisto… Con el tiempo te das cuenta de que aunque te rechacen mil veces no pasa nada, que el resultar inadecuado o descalibrado no resulta relevante, que hacer el ridículo no es tan espantoso…te das cuenta que no pasa nada. Al igual que en temas más transcendentes te das cuenta de que acabas rehaciéndote y te vuelves a enamorar, que las cosas acaban saliendo y que, sobre todo, la vida tiene una gran tendencia a ayudar a los valientes.

Pero, sobre todas las cosas lo que es más relevante es despejar de cada ecuación vital el miedo. Una decisión basada en el miedo es una decisión errónea. Esta demostrado que hasta las decisiones hechas con el “Corazón” son buenas decisiones, al menos en potencia. Nuestro sistema neuronal nos ha dotado de una amígdala para “sentir” e incluir lo que sentimos en nuestras decisiones. Pero no debemos confundir lo que sentimos con esos miedos que ancestrales que atenazan nuestro ser y nos impiden avanzar. Son miedos que se basan en fantasmas en "si ocurriera…", en hipótesis irreales que no se han dado, en generalizaciones sin sentido, en valorar la peor de las opciones…

Como ya he dicho la vida premia a los valientes. Ahí están los ejemplos de los Bill Gates de turno o los March (los de la banca, no los del camarote). Empresarios que arriesgaron incluso el patrimonio que aún no tenían. Despejemos esos miedos y actuemos como si no lo tuviésemos…seamos valientes y osados. Sobre todo valientes para perseguir aquello que deseamos en la vida.

Un abrazo.

El Duque.
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