LA DECLARACION DE PRINCIPIOS


“Después de todo este tiempo me dejas, me has hecho perder tres años de mi vida. Me siento decepcionada ¿Qué le digo a mis padres ahora? Así por las buenas… ¿Estás con otra?... Estás con otra ¿verdad? No me esperaba esto de ti, pensaba que me querías ¿Todo lo que me has dicho durante todo este tiempo no vale para nada? ¿Es todo mentira? No sé como puedes cambiar tanto de la noche a la mañana. Ya me decía mi madre que tuviera cuidado… No me puedo creer que haya tirado tres años de mi vida, que todo se vaya a la mierda”.

Este monólogo o uno muy, muy parecido fue el que me devolvió cuando hace ya tiempo, expuse encima de la mesa lo que quería vivir en pareja. Al ver que no podía vivirlo tal y como yo entendía que debía hacerlo opté por abandonar la relación. En el fondo, fue un problema de distintas prioridades, distintos valores, que le pesa más a uno y que le pesa o importa más al otro.

Uno de los mayores problemas dentro de la pareja es la falta de comunicación. En el momento en el que comenzamos a pensar en ella como pareja potencial, comenzamos a elaborar EL MODELO IDEAL. La imagen que percibimos de ella, lo que para nosotros significa. Cuando ella está ausente, comenzamos a idealizarla y a seguir construyendo el modelo, conforme la seguimos conociendo vamos añadiendo detalles a este modelo ideal, que poco a poco va personificando a la mujer con la que estamos compartiendo nuestro tiempo y emociones.

Al principio, todo es novedad, ya que no tienes todos los elementos básicos del modelo completo. Conforme lo vas formando, sigues añadiendo piezas, conforme la vas conociendo. En realidad este proceso de poner o quitar piezas nunca termina, puesto que nunca se termina de conocer a una persona. Una vez que ya te has hecho una idea de tu pareja, según sus valores y la correspondencia estos valores con los tuyos. Cuando crees que ya la conoces básicamente, sucede algo que ya no te encaja. O bien tiene una reacción inesperada ante algo que haces, o te sorprende agradable o desagradablemente.

Toda la confianza que tenías en ella puede pasar de cien a cero en un segundo, o bien puedes sentirte decepcionado porque ambos no deseáis un mismo nivel de compromiso. A parte de conocerse y de ir identificando valores, para saber cuál relación estamos llevando, nos ha faltado un elemento importante: LA DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS.

La declaración de principios es explícita, se da cuando le expresas abiertamente a tu pareja, o a tu potencial pareja cual es el tipo de relación que quieres llevar. Es el tipo de conversación que se debería tener para quitar cualquier ambigüedad o duda dentro de la relación, para que las dos personas no vivan en realidades separadas.

Puede llegar el día en que tú le preguntes a tu pareja o tu pareja te pregunte a tí “Pero… ¿Qué somos nosotros?” porque no sepa exactamente o no sepas tú a que atenerte. En momentos como estos, pueden verse diferencias de realidad individual muy radicales a tal nivel, que pueden acabar con la relación “Pero cariño… Yo creía que…”.

Es importante, porque es básico para que los dos sepáis a que juego se está jugando, puesto que se están exponiendo las bases y las cartas de la relación boca arriba. Cuando no se dialogan estas cosas, se tiende a dar por supuestas cuales son “las condiciones del contrato”, ya que piensas que tu pareja y tú pensáis igual en todo y esto no suele ser así. También una de las razones de esta ausencia de comunicación, es el MIEDO A PERDER EL ESTATUS QUE ESTAIS DISFRUTANDO.

Puedes temer que quizás la relación dependa de esos puntos que te quitan el sueño por la noche y temes que si abres la boca, se pueda ir todo a la basura. Mal síntoma este último, te lo digo por experiencia propia: SI NO VIVES LO QUE CREES, ACABARÁS CREYENDO EN LO QUE VIVES, sería por decirlo de algún modo, vivir en una mentira y eso no es felicidad.

En otras ocasiones hemos hablado de subcomunicar los valores que te resultan vitales o básicos, sin los cuales no te realizarías como persona dentro de la relación. Subcomunicar es una forma implícita de comunicarse, es un dar a entender algo por el canal indirecto, como reflejar en un ejemplo ajeno, un acuerdo o un desacuerdo con una determinada situación, evitando una pregunta directa.

Un ejemplo podría ser: “Me he enterado de que Manuel ha tenido que irse de casa de Carmen, porque ella le ha echado. Por lo visto le ha pillado tonteando con una del trabajo. Quizás Carmen se haya pasado, yo sé que Manuel la quiere de verdad, pero a veces hace demasiado el capullo”. Aquí por ejemplo estarías dando a entender que tolerarías ese mismo comportamiento en pareja.

Podemos malinterpretar o no saber realmente, cuáles son los valores esenciales de nuestra pareja, por no haber hecho esta declaración de forma clara al inicio de la relación, callarte por miedo, o por dar por hecho cosas que en el papel pueden entenderse que funcionen por costumbre que tu pienses que todo el mundo piensa así, porque tus dos parejas anteriores pensaba de forma tal o forma cual… Nada de esto tiene carácter de ley, los valores y prioridades para las personas son distintos y hay que aquilatar.

Un fuerte abrazo.


Arcángel.
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